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¡Maldito Allende!

¡Maldito Allende!, de Olivier Bras y Jorge González (ECC)

Uno de los acontecimientos históricos más importantes de los últimos 50 años fue el Golpe de Estado de Augusto Pinochet para derrocar el gobierno de Salvador Allende. Marcó un antes y un después en la historia de América Latina, en sus relaciones con los Estados Unidos y a causa de la influencia de la Escuela de Chicago fue uno de los primeros estados que implantó el neoliberalismo como doctrina económica oficial (os recomiendo mucho la lectura de La doctrina del Shockde Naomi Klein o como mínimo, el visionado del documental del mismo nombre). El legado tanto de Allende como de Pinochet aún dividen a la sociedad chilena y las múltiples heridas que provocó la dictadura todavía no han cicatrizado.

Olivier Bras, periodista francés que ejerció de corresponsal en Chile mientras Pinochet estaba detenido en Londres, y el dibujante argentino Jorge González ya hablaron de este episodio en el primer número de la revista La Revue Dessinée con Allende, le darnier combat, donde explicaban los sucesos del 11 de septiembre de 1973. En esta ocasión, en ¡Maldito Allende!, van varios pasos más allá y reconstruyen la vida de ambos personajes históricos y tratan de recuperar la memoria sobre el ascenso de Allende y el golpe de Estado de Pinochet, además de reflexionar sobre los sentimientos de la sociedad chilena sobre su pasado.

La estructura del cómic es compleja, puesto que por un lado Bras y González reconstruyen en paralelo las vidas de Salvador Allende y de Augusto Pinochet; y al mismo tiempo, mediante una subtrama de ficción, somos testigos de cómo vive los acontecimientos de su país de origen Leo, un joven chileno cuyos padres decidieron instalarse en Sudáfrica cuando Allende llegó al poder.  Esta doble vertiente funciona de forma muy efectiva y permite a los autores profundizar en los hechos que nos van narrando. Pese a la relativa brevedad de la obra – 144 páginas – la magnitud de lo que nos cuentan Bras y González es inmensa.

Su posición ética y moral ante Allende y Pinochet es clara y firme, pero el guión no transmite el maniqueísmo simplista al que tan acostumbrados estamos estos días. Allende fue un personaje fundamental para las clases populares al que derrocó un golpe militar tras las presiones de la burguesía chilena y de Washington, pero también es un personaje con claroscuros y los autores no los evitan. Pinochet es célebre por ser el líder militar que lideró el golpe del 11 de septiembre de 1973 y por ser el dictador que gobernó Chile durante casi 17 años, pero su ascendente carrera en las fuerzas armadas chilenas es poco conocida. El recorrido que nos ofrecen Olivier Bras y Jorge González nos permite descubrir a las dos personas que vivían tras los personajes públicos, así como sus dudas, sus miedos y sus acciones.

El ritmo del cómic está muy trabajado y la propia estructura gráfica de la obra, con pequeños episodios que concluyen con ilustraciones a página completa, marca la cadencia de lectura. La combinación de las tres historias – Allende, Pinochet y Leo – funciona con acierto y es sencillo seguir el hilo de la narración. Los momentos de tensión, especialmente las páginas dedicadas a los hechos del 11 de septiembre de 1973, contrastan con las pausas que introducen los autores y que nos inducen a la reflexión. Es destacable la forma en la que Leo va descubriendo por él mismo el pasado de Chile. Cuando escapa del control paterno empieza a ser consciente de que su visión es parcial y muy sesgada y poco a poco va completando su memoria personal, muy alejada de la que le había impuesto su familia.

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Gráficamente el trabajo de Jorge González es espectacular. Las composiciones de página, el uso del color, la creación de atmósferas o la iluminación son solo algunos de los aspectos a los que vale la pena dedicar atención. Los personajes históricos son perfectamente reconocibles, aunque González no busca el realismo más llamativo para retratarlos. Si en obras anteriores ya había demostrado su capacidad gráfica prácticamente infinita, en ¡Maldito Allende! compendia todas sus virtudes y al hacerlo evidencia las inagotables posibilidades del cómic como medio. Sin duda, es una de las obras que más impacto visual me han causado en los últimos tiempos. Además, la cuidada edición, con una entrevista a los autores y numerosos bocetos, contribuye a hacer de este cómic una obra redonda.

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La densidad de la trama, el interés que suscitan los hechos narrados y el despligue gráfico de Jorge González son los ingredientes que forman una obra que funciona a todos los niveles. Una segunda lectura, además, permite apreciar los matices y la riqueza gráfica de la obra, al tiempo que nos ayuda a reflexionar sobre uno de los temas esenciales para mí desde que inicié el blog: el diálogo entre Historia y memoria. La verdad de los hechos históricos y la verdad de cada uno de nostros ante nuestros recuerdos no siempre coinciden y van cambiando a lo largo del tiempo; a pesar de la dificultad que implica, Bras y González han conseguido ahondar en esta compleja cuestión. ¡Maldito Allende! es uno de los mejores cómics que he leído en 2017, no lo dejéis escapar.

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La balada del norte

La balada del norte (Tomo 1), de Alfonso Zapico. (Astiberri)

Después de haber publicado diversas obras históricas sobre personajes o lugares lejanos, como Café Budapest, sobre el conflicto entre Israel y Palestina, El otro mar, sobre la llegada de Vasco Núñez de Balboa al Océano Pacífico, o Dublinés, la biografía de James Joyce con la que ganó el Premio Nacional de Cómic en 2012, Alfonso Zapico decidió acercarse a la historia de su tierra. Desde la perspectiva que le da su actual residencia en Angulema, se ha acercado a la revolución obrera de 1934 que tuvo lugar en su Asturias natal.

Tras un largo proceso de documentación, que ha incluido multitud de entrevistas con mineros, Zapico ha publicado, de la mano de Astiberri, el primer tomo de los dos de los que constará La balada del norte. El dibujante conoce el mundo minero desde dentro, ya que algunos de sus familiares cercanos han trabajado toda su vida en la mina. Además, su infancia transcurrió en Blimea, uno de tantos pueblos de los valles mineros de la región.  En principio, la segunda parte estará disponible a finales de 2016.

Tras una breve introducción a la Historia de España de inicios del siglo XX, en que Zapico muestra su capacidad para resumir una época tan convulsa en unas pocas viñetas, la acción del cómic se inicia con la instauración de la Segunda República. La historia  se estructura en dos tramas que se entrecruzan, aunque cada una de ellas tiene un protagonista distinto: por un lado, Tristán, hijo del Marqués de Montecorvo; y por el otro, Apolonio (el personaje que aparece en la portada) capataz muy respetado de una de las minas propiedad del Marqués.

Tristán es un joven intelectual que vive en Madrid, donde se relaciona con escritores y periodistas y donde trata de conseguir el éxito con la publicación de traducciones de los grandes poetas rusos de la época. Está enfermo, a pesar de que su ritmo de vida no lo demuestre, y por prescripción médica decide volver a Asturias, junto con su padre. Allí entrará en contacto con sus antiguos compañeros, de la mano de quienes conocerá el turbulento clima social que se vive en el Principado. Asimismo, entablará una relación con una de las sirvientas de la casa de su padre.

Por su parte, Apolonio es un minero asturiano por los cuatro costados. Toda una vida dedicada a la mina lo han convertido en capataz. Sus opiniones siempre son tenidas en cuenta por sus compañeros, de modo que los dirigentes sindicales tratan de conseguir su favor. En su vida privada, Apolonio cumple con los rasgos característicos de la mayoría de los hombres de la época: autoritario y machista. Su hija trabaja en la casa del Marqués y Apolonio no deja que cualquiera se acerque a ella.

La historia de amor entre Tristán e Isolina permite a Zapico mostrar la gran desigualdad social que existía en Asturias y en el resto de España durante los años 30. Los contrastes entre la cómoda vida del joven aristócrata y la dura existencia de la sirvienta quedan perfectamente reflejados. También es interesante cómo el dibujante ha retratado la diferente concepción del mundo que poseen ambos personajes y el valor que le dan a aspectos como el dinero y la cultura.

La subtrama protagonizada por Apolonio muestra la dura vida en la mina y en los pueblos que dependían económicamente del carbón. La frontera entre la vida y la muerte era muy fina, ya que los accidentes eran muy habituales. Los actos de crueldad contra los trabajadores por parte de los cargos intermedios, representados en el cómic por un ingeniero,  estaban a la orden del día. El trabajo infantil era de lo más normal. Todas estas injusticias fueron creando el clima propicio para que germinara la revolución y Alfonso Zapico consigue recrear de manera brillante la atmósfera que se debió vivir en la cuenca minera en los meses previos a octubre del 34. Este primer tomo de la obra concluye con el inicio de la Revolución y espero fervientemente la publicación del segundo para comprobar la manera en que el autor ha retratado los hechos más trágicos de la Revolución de Asturias.

La parte gráfica de la obra está  a la altura del guión y Zapico muestra su dominio del blanco negro, con aún  mayor sutileza que en sus obras anteriores. Los personajes, de rasgos caricaturescos, transmiten muy vivamente sus sentimientos y consiguen emocionar. Otro aspecto importante es que el abundante proceso de documentación y el conocimiento del autor asturiano de la cuenca minera se muestran en la gran veracidad de los escenarios en los que transcurre la acción.

Dos recursos gráficos me han parecido especialmente interesantes: el uso de páginas negras en los momentos en que la acción se sitúa en el interior de la mina y el uso de dobles páginas a modo de periódico obrero de la época, que permite a Zapico contextualizar históricamente los hechos de forma breve y atractiva. Para observar la manera en la que Zapico llevó a cabo el dibujo os recomiendoque visitéis la entrada “Finales de agosto, principios de septiembre (la balada de Zapico)” en el  blog Es muy de cómic, de Pepo Pérez.

En definitiva, La balada del norte es una obra que encaja perfectamente en el espíritu de este blog, ya que consigue divulgar un periodo histórico tremendamente sugerente mediante una historia de ficción realmente interesante. Esperemos que no haya ningún problema y que a finales del año que viene podamos comprobar cómo acaban Apolonio y Tristán, y sobretodo, cómo desarrolla Alfonso Zapico la Revolución de Asturias de 1934, uno de los momentos fundamentales de la historia de España en el siglo XX, que precedió a la guerra civil y que ya mostró la gran división social existente en el país.