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Lamia

Lamia, de Rayco Pulido (Astiberri)

El trabajo de Rayco Pulido en Nela me pareció excelente, pero con Lamia se ha superado. Empezando por la hipnótica portada y acabando en una contraportada con un detalle magnífico en el código de barras, todo en el cómic del autor canario está estudiado hasta el milímetro. Tras haber trabajado con guionista y haber adaptado una novela de Benito Pérez Galdós, el dibujante ha sido autor completo en esta ocasión.  El resultado es una obra que se sitúa claramente entre lo mejor que se ha publicado en 2016.

Lamia, nombre que proviene de la mitología clásica – un ser con cabeza de mujer y cuerpo de dragón, temido por su capacidad de seducción sobre los hombres -, nos lleva a la Barcelona de 1943. La guerra civil había finalizado escasamente cuatro años antes y sus efectos eran evidentes. El nacionalcatolicismo impuesto por el régimen dictatorial de Francisco Franco, con la Iglesia como gran aliada, estaba dando forma a una nueva sociedad. El conservadurismo, el deseo de venganza y el machismo campaban a sus anchas y llegaban a todas las capas sociales.

El papel de la mujer estaba restringido al de ama de casa, sufriente esposa y abnegada madre. Especialmente el hecho de ser madre era lo que realizaba y completaba a una mujer de la España de la posguerra. La influencia de la jerarquía eclesiástica era palpable en todos los ámbitos de la vida cotidiana, aunque una de las formas más sutiles y más efectivas para llegar a una gran número de amas de casa era el famoso programa de radio Consultorio sentimental y de belleza de Elena FrancisA la famosa y, como se sabría muchos años después, ficticia doctora le llegaban miles de cartas de mujeres que le pedían consejo. Los valores que este programa transmitía eran de un machismo descarnado y básicamente se resumían en la anulación de cualquier libertad femenina, puesto que la esposa siempre debía complacer a su marido y resistir ante cualquier situación desagradable.

En este contexto sitúa el autor su historia. Lamia es una novela negra en la que Rayco Pulido utiliza con maestría los múltiples recursos del cómic para construir el relato. La trama, que el propio autor define como farsa en 18 capítulos es un rompecabezas que va encajando progresivamente. Uno de los grandes aciertos del autor es el ritmo con el que nos va descubriendo los acontecimientos y las relaciones entre los pintorescos personajes. La estructura, marcadamente simétrica está definida por un punto de inflexión hacia la mitad del cómic que, al menos en mi caso, cambia completamente la percepción de lo que hemos leído hasta entonces.

En diversas entrevistas el dibujante canario pedía a quienes reseñamos cómics que tratáramos de no desvelar detalles de la trama, ya que quería que el lector se situara frente a la obra de la manera más limpia posible y por tanto, dejo en vuestras manos el descubrimiento de los innumerables giros y detalles de un guión trabajadísimo. Fijaos en los personajes, en las situaciones cotidianas, en la muy pensada sucesión de planteamiento, nudo y desenlace y dejaos llevar de la mano de Pulido y Laia – la protagonista – a un argumento que seguro os sorprenderá.

A nivel gráfico Lamia está a un nivel altísimo. La fuerza del blanco y negro ya mostrada en Nela adquiere aquí un tono aún mayor, ya que los marcados contrastes y los juegos con las sombras tienen un papel fundamental en la historia. Impresiona la complejidad de algunas viñetas, con tramas muy complejas y bellas composiciones, e impresiona más que Rayco Pulido haya llevado a cabo todo el trabajo a mano. Los personajes, cuyos rasgos caricaturescos rememoran a los personajes del tebeo clásico, proyectan la expresividad necesaria en cada momento y en cada situación, desde la más grotesco hasta la más discreta, siempre en beneficio del relato.

Pese no haber priorizado la documentación y no haber tratado de reconstruir una Barcelona con gran exactitud histórica, el dibujo construye con acierto la atmósfera de la Barcelona gris de los años cuarenta. Una segunda lectura permite reconocer multitud de detalles situados a lo largo del cómic, con guiños a la capital catalana como los nombres de las calles en catalán, que aunque anacrónicos, dotan de personalidad a los escenarios. Los edificios típicos de l’Eixample o las estrechas calles del centro histórico enmarcan la acción y sirven para mostrar la desigualdad económica y social de la época. Es destacable también la fiel reproducción de objetos y mobiliario típicos de ese periodo.

Aunque Lamia, a diferencia de la mayoría de obras reseñadas en el blog, no tenga vocación de cómic histórico; la inclusión de un contexto tan reconocible y tan bien recreado lo hace un cómic notable en este sentido. El franquismo, tantas veces silenciado e incluso dulcificado, fue un régimen opresor para la población española en general, pero las mujeres sufrieron una doble opresión que está fielmente representada por parte de Rayco Pulido. Si además su lectura es adictiva y su dibujo excepcional, Lamia se convierte por derecho propio en una de las grandes obras del año.

PD: os invito a que visitéis el blog de Rayco Pulido donde incluye materiales y reflexiones realmente interesantes sobre su trabajo.