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Endurance

Endurance. La legendaria expedición de Shackleton, de Luis Bustos (Planeta DeAgostini)

En el año 2009 el dibujante Luis Bustos publicó con Endurance su primera novela gráfica. Como ha demostrado en sus obras posteriores (Versus ¡GARCÍA!), el dibujante madrileño tiene una especial predilección por los personajes que viven situaciones extremas. Con su primera obra de gran formato no pudo tener un acierto mayor, ya que pocos personajes históricos están a la altura de Ernest Shackleton y sus 26 compañeros de odisea. Con motivo del centenario de la expedición (1915-2015) Planeta ha publicado una nueva y bonita edición que incluye bocetos, un relato histórico de la expedición e interesantes perfiles de los miembros de la tripulación.

La primera década del siglo XX fue la gran época de las exploraciones antárticas. Tras el éxito del noruego Amundsen en llegar al Polo Sur geográfico y después del trágico final de la expedición británica comandada por Scott, Shackleton trató de llegar donde nunca nadie había llegado. Para ello planeó la Expedición Imperial Transantártica, cuyo objetivo era cruzar a pie todo el continente. Para conseguirlo reclutó una tripulación experimentada  que había respondido a su ya famoso anuncio publicado en el London Times en diciembre de 1913: “Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito”. 

Cruzar la Antártida a pie era una de las últimas fronteras para el ser humano y Ernest Shackleton y su tripulación eran conscientes de la magnitud de su reto. Es fantástica la doble página con la que Bustos narra la preparación de la expedición y las reticencias que ésta generaba entre sus coetáneos. La Europa de 1915 estaba afrontando los primeros meses de la Primera Guerra Mundial y a pesar de la fascinación que provocaba la Antártida, financiar a otro explorador utópico no era una prioridad. Pese a las dificultades, Shackleton consiguió su objetivo y el Endurance partió de Plymouth el 8 de agosto de 1914.

Tras sendas paradas en Buenos Aires y en Grytviken, ya en diciembre, el barco británico avanzó  hacia su punto de destino, la bahía de Vahsel. Poco antes de alcanzarla, el hielo rodeó el barco y pese a la lucha de la tripulación, lo detuvo. Demasiado lejos de cualquier lugar habitado o desde el que recibir ayuda, la expedición se convirtió en una de las historias más heroicas del siglo XX. La larga espera, la difícil convivencia y la desesperación fueron haciendo mella en la tripulación.

Tras casi un año varados en el hielo, el Endurance dijo basta y fue engullido por el hielo, de modo que los 27 hombres emprendieron una marcha terrible impulsada por su instinto de supervivencia. Tras un largo camino lleno de dificultades, como el acarreo de los botes durante cientos de kilómetros, Shackleton y sus hombres consiguieron llegar hasta la isla Elefante, donde tuvieron que tomar la decisión más difícil de sus vidas. Seis hombres, liderados de nuevo por Ernest Shackleton botaron el James Caird y recorrieron 1.300 kilómetros hasta Grytviken, donde consiguieron ayuda para rescatar a sus compañeros. La odisea había durado casi tres años.

Luis Bustos hizo un gran trabajo con su adaptación de una historia tan conocida, ya que su relato te atrapa y te mantiene en tensión durante las casi 200 páginas de la obra. Uno de los puntos fuertes del cómic es la forma en que Bustos recreó los personajes, ya que permite que nos hagamos una idea fidedigna de las dificultades que tuvieron que afrontar. Además, pese a la complejidad de retratar a un grupo tan amplio, el autor consigue dotar de matices a todos los personajes y los hace reconocibles. La ambientación histórica, en el final de la época de las grandes exploraciones, funciona muy bien y nos permite observar algunos aspectos de la Europa de la Primera Guerra Mundial que generalmente quedan en un segundo término.

En cuanto al dibujo, poco hay que decir sobre el dominio del medio de Luis Bustos. Pese a que es varios años anterior a Versus ¡GARCÍA! y a que fue dibujado de forma analógica, ya se observan algunos de los rasgos característicos del dibujante. El dinamismo, con multitud de líneas cinéticas, la influencia del manga y la expresividad de los personajes son quizás los rasgos más evidentes y más efectivos. Aunque en mi opinión, los grandes aciertos de Bustos son el uso del blanco y negro, pese a la evidente dificultad de recrear un entorno tan blanco como la Antártida; y las composiciones de página, con multitud de recursos y que narrativamente dotan de un gran ritmo al cómic.

Endurance es un gran cómic histórico, bien documentado y perfectamente ambientado, pero es mucho más. Una historia de aventuras que te atrapa desde las primeras páginas, una historia de superación y valentía, de amistad y heroísmo. Luis Bustos consiguió, ya en 2009, mostrar buena parte de las cualidades que lo han convertido en uno de los mejores dibujantes españoles del momento. Además, con motivo del Centenario, Planeta DeAgostini ha editado también una guía didáctica sobre el cómic. Creo que sobran los motivos para recomendar la lectura de Endurance, tanto si conocéis la epopeya de Shackleton como si la desconocéis totalmente, el cómic no os defraudará.

unahistoria

unahistoria, de Gipi (Salamandra Graphic)

Gipi es uno de los autores de cómic más interesantes del panorama europeo. Llevaba cinco años sin publicar nada y su retorno ha sido a lo grande. unahistoria – junto y en minúscula -, en la línea de sus anteriores obras, vuelve a demostrar el dominio del medio del autor italiano y su constante búsqueda por encontrar nuevos recursos y nuevas soluciones gráficas para contarnos grandes historias.

La novela gráfica consta de dos subtramas: una centrada en Silvano Landi, un escritor de éxito que padece problemas mentales; y la otra, basada en Mauro Landi, el bisabuelo del protagonista, que luchó en la Primera Guerra Mundial. Gipi consigue ir enlazando poco a poco las dos historias, de forma que como indica el título de la obra, ambas acaban convergiendo. Un inicio buscadamente confuso permite ir avanzando hasta que las piezas van encajando: las recurrentes visiones del escritor, su estancia en un hospital psiquiátrico, su pasado y las cartas escritas por su bisabuelo conforman un relato realmente emotivo.

La parte histórica de la obra, con la participación de Mauro Landi en la Primera Guerra Mundial, muestra con detalle cómo fue la vida de los soldados en las trincheras. La crueldad de los oficiales, las condiciones insalubres y los ataques prácticamente suicidas por unos cientos de metros con escaso valor eran el pan de cada día. Pero lo interesante de unahistoria es la manera en que Gipi incluye la poesía y el amor en un contexto tan escabroso. Las cartas que escribió el bisabuelo Landi a su amada son el nexo entre él y su bisnieto.

La subtrama que protagoniza Silvano Landi demuestra de nuevo que Gipi es un gran narrador. El relato lineal está atravesado de los recuerdos del escritor, de las conversaciones entre los médicos que lo están tratando y de sus obsesiones. Su vida personal se vio seriamente afectada por su desempeño profesional a partir del momento en que Landi descubrió las cartas de su antepasado. La visión de un árbol desnudo en medio de una oscura llanura y de una estación de servicio son recurrentes y nos permiten descubrir los momentos más influyentes de su vida.

En cuanto a la parte gráfica, Gipi se mantiene fiel a su particular estilo, esas acuarelas que consiguen construir cualquier atmósfera, pero introduce nuevas soluciones. En un primer momento sorprende el uso de páginas abocetadas en blanco y negro para narrar la estancia de Landi en el psiquiátrico; pero su contraste con el color utilizado para recrear sus recuedos y los de su bisabuelo funciona tremendamente bien.

Más allá de lo estrictamente visual, con un uso del color extraordinario, Gipi utiliza estrategias novedosas que le permiten transmitir con acierto el dramatismo y la emotividad de la historia: páginas mudas, bocadillos vacíos o con garabatos ininteligibles, composiciones de página muy trabajadas, primerísimos planos… La cantidad de recursos es práticamente infinita y el conjunto global es admirable.

unahistoria es un excelente cómic con el que Gipi ha vuelto a demostrar que es un gran narrador y un gran dibujante. Aunque no sea una obra estrictamente histórica, el tratamiento que da a la Primera Guerra Mundial es muy atractivo y la dialéctica entre realidad y ficción, muy importante en otros cómics reseñados anteriormente, juega un papel fundamental. Las reflexiones en torno a la memoria y a su construcción también ocupan un lugar esencial en la narrativa de Gipi, como podréis comprobar si os acercáis a la lectura de cualquiera de sus anteriores obras. En definitiva, una obra que raya a un gran nivel y una lectura con la capacidad de descubrirnos nuevos campos de reflexión.

Sally Heathcote. Sufragista

Sally Heathcote. Sufragista, de Mary Talbot, Bryan Talbot y Kate Charlesworth. (La Cúpula)

La lucha de las mujeres por conseguir el derecho a voto es uno de esos episodios que suele aparecer como un breve o como una actividad complementaria en los libros de texto. Ante esto, desde que empecé a dar clases de Historia, siempre he tratado de resaltar la importancia de este hecho fundamental en la historia del siglo XX. En mi anterior blog escribí un texto (en catalán) en el que resumo el largo camino hacia el sufragio femenino. En una época en que damos el voto de las mujeres por descontado y en que nos llenamos la boca con la palabra igualdad cuando aún vivimos en una sociedad en que las mujeres sufren discriminación en muchos ámbitos, la publicación de Sally Heathcote. Sufragista es una gran noticia.

Mary M. Talbot, académica muy reconocida en temas de género y que está vinculada al mundo del cómic a través de su marido, el dibujante británico Bryan Talbot, es la guionista de la obra. El dibujo corre a cargo de Kate Charlesworth y del propio Bryan Talbot. Juntas decidieron crear una obra que reflejara la lucha del movimiento sufragista británico, las suffraggettes, en los años inmediatamente anteriores a la Primera Guerra Mundial.

Uno de los elementos más interesantes del cómic es la creación de una protagonista ficticia, Sally Heathcote, que permite a las autoras recrear desde dentro el movimiento sufragista. Por tanto, en un claro homenaje a la multitud de mujeres anónimas que se implicaron activamente en el movimiento, este cómic no es una biografía al uso de una de sus grandes figuras. Sally, una chica de clase trabajadora de Manchester, entra a trabajar en el servicio doméstico de Emmeline Pankhurst, fundadora de la Women’s Social and Political Union (WSPU). Su contacto constante con las mujeres que están luchando por conseguir el sufragio femenino hace que Sally se vaya implicando cada vez más en su lucha.

La acción se inicia a finales de los años 60 con una Sally Heathcote ya anciana que recuerda sus días de lucha, pero rápidamente las autoras nos trasladan a la Inglaterra de inicios de siglo. Mediante continuos flashbacks y flashforwards asistimos a los momentos cumbre de la lucha de las sufragistas. La aparición de las figuras más destacadas del movimiento y sus disputas internas afectan directamente a la vida de la protagonista, que además sufre el brutal machismo de la época en su vida cotidiana.

El pacifismo que practican las sufragistas en la primera etapa de su lucha no consigue ningún resultado efectivo y, a pesar de las tensiones que provoca en su seno, la WSPU apuesta por la acción violenta como método reivindicativo. Su forma de llamar la atención de unas élites políticas que las desprecian y las humillan es atacar la propiedad, el elemento más sagrado en la Inglaterra de la primera década del siglo pasado. Los ataques a escaparates o a las casas de algunos líderes políticos acaban derivando en acciones directas contra los responsables de la discriminación que sufren las mujeres.

Ante esta escalada, la represión por parte de los sucesivos gobiernos es brutal. Las luchadoras sufren un trato execrable por parte de la policía y muchas de ellas son enviadas a la cárcel, donde su situación es terrible. Su respuesta es clara: huelgas de hambre; la lucha sigue. Pero el gobierno no cede y las alimenta por la fuerza, de la manera más cruel imaginable. Aún así estas auténticas heroínas modernas no desfallecen.

La mayor parte de la sociedad, incluidas muchas mujeres, está muy influida por la visión que muestran los medios de comunicación, hecho recogido también en el cómic. Sally Heathcote es testigo y sufre en primera persona los ataques tanto policiales como de numerosos hombres contrarios a la igualdad política. Las autoras nos ponen en la piel de Sally y sus compañeras y asistimos, en primera persona, a momentos espeluznantes.

La llegada de la Primera Guerra Mundial supone un punto de inflexión para el movimiento, ya que la tensión entre el pacifismo y el patriotismo y la implicación de las mujeres inglesas en la retaguardia del conflicto hacen cambiar mucho las cosas. Los recuerdos de Sally Heathcote ilustran una lucha frecuentemente ignorada, como muestra el pasotismo de su nieta ante la posibilidad de ir a votar por primera vez.

El apartado gráfico del cómic está, también, a un nivel altísimo. El uso del blanco y negro dota a la obra de la atmósfera gris de la época y permite recrear con gran veracidad los escenarios en los que se sitúa la acción, con un gran protagonismo del Londres eduardiano. Las composiciones de página, como se puede observar en las imágenes anteriores son tremendamente sugerentes, especialmente cuando la acción se escapa de los marcos de las viñetas.

Pero el toque mágico se lo da el uso del color. El cabello pelirrojo de Sally hace al personaje inconfundible, como sucede con el abrigo violeta de Emmeline Pankhurst, y además facilita el seguimiento de la acción, ya que permite distinguir a los principales entre la multitud de personajes femeninos. La recreación de las insignias y los folletos de la WSPU, siempre con el violeta y el verde acompañando al blanco, dotan de verosimilitud y le dan mucha fuerza a la lucha de Sally Heathcote. Por último, vale la pena fijarse en las portadas de las diferentes partes en que las autoras dividen la obra y en las páginas de periódico y las cartas que hacen de Sally un personaje histórico en un contexto perfectamente construido.

Sally Heathcote. Sufragista es una novela gráfica que te atrapa y que consigue trasladarte a un periodo de la historia reciente decisivo para comprender el mundo en el que nos ha tocado vivir. Los anexos, que incluyen una completa cronología de la lucha del movimiento sufragista y las completas notas con las traducciones de todos los lemas, pancartas y panfletos son la guinda del pastel. Además, por si aún tenéis dudas, podéis echar un vistazo a las primeras páginas del fantástico trabajo que han realizado los Talbot y Charlesworth. Esta es una de esas obras que entran en el selecto grupo de cómics que deberían ser de lectura obligatoria en la educación secundaria.

Quai d’Orsay

Quai d’Orsay. Crónicas diplomáticas, de Cristophe Blain y Abel Lanzac (Norma)

Los entresijos de la política han sido muy atractivos para la mayoría de géneros artísticos y el cómic no ha sido ajeno a esta corriente. Series como El Ala oeste de la Casa Blanca House of Cards se han aproximado a la política norteamericana, con enfoques muy diferentes. En el caso del cómic, como no podía ser de otra manera, la potente industria francobelga se ha centrado en la política francesa. Quai d’Orsay, que recibe su nombre por la localización del Ministerio de Asuntos Exteriores en París, retrata el mundo diplomático y de las relaciones internacionales.

El dibujante Christophe Blain puso su maestría a disposición de Abel Lanzac, pseudónimo de un antiguo consejero del Ministro Dominique de Villepin, y realizaron juntos un guión apto para el cómic. Se basaron en las experiencias personales de Lanzac en el Quai d’Orsay y dotaron a la obra de un gran tono humorístico. Pese a la complejidad y la profundidad de algunos de los temas tratados, su lectura es muy placentera y muy fluida. La obra consta de dos volúmenes, que Norma publicó también en versión integral.

El relato está dividido en dos partes: la primera, dedicada a los entresijos del Ministerio de Asuntos Exteriores francés, con un lugar esencial para las dificultades que tiene que afrontar Arthur Vlaminck, un asesor recién llegado, y la segunda, centrada en las negociaciones previas a la guerra de Lousdem – basadas claramente en el caso de Irak -, con la ONU y los Estados Unidos como principales escenarios de conflicto.

La narración se inicia con la llegada al ministerio del joven Arthur Vlaminck, quien recibe el encargo de elaborar los lenguajes. Las ¿brillantes? ideas del Ministro no pueden transmitirse directamente a la opinión pública, así que la labor de Vlaminck y el resto de asesores es elaborar los discursos de la mejor manera posible. Tienen que lidiar con las peculiaridades del Ministro, desde su manía de stabilarlo todo, hasta su pasión por el autor griego Heráclito.

La conciliación de la vida familiar con la vida laboral de los trabajadores del Ministerio es prácticamente imposible, ya que los viajes repentinos y las llamadas telefónicas a horas intempestivas son una constante. La particular jerga que utilizan los diplomáticos o las relaciones con los medios de comunicación también tienen un papel destacado en el cómic de Blain y Lanzac. Aunque fueron el reflejo de las relaciones jerárquicas entre los diversos estados y las luchas de poder entre la multitud de asesores y consejeros ministeriales los elementos con los que más disfruté durante la relectura de la obra.

quaiavionQuizás el punto débil del cómic sea su poca ambición para criticar un sistema de relaciones internacionales bastante mejorable. La hipocresía del mundo diplomático aparece tan solo esbozada. Además, el retrato de Alexandre Taillard de Vorms, es decir, de Dominique de Villepin, está bastante dulficificado. El Ministro que crean los autores de la obra es un hombre excéntrico, pero siempre bienintencionado. Es presentado como una mente brillante pero incomprendida, que no tiene capacidad real para hacer frente a los enemigos de la paz y la prosperidad. Se echa en falta la inclusión algún episodio polémico, como las actuaciones francesas en Costa de Marfil o en la República Democrática del Congo durante los años de su mandato.

En lo referente al dibujo, Blain vuelve a demostrar que es uno de los mejores dibujantes europeos de los últimos años. Su uso de los recursos del cómic es magistral, ya que a partir de unas composiciones de página aparentemente sencillas, consigue que el relato tenga un ritmo endiablado. La expresividad de los personajes es abrumadora, como muestran las viñetas anteriores (fijaos en las manos que dibuja Blain). También es muy destacable su uso del color, que crea unas atmósferas que se adecúan maravillosamente a los continuos cambios de la narración. Por último, Blain consigue que las onomatopeyas jueguen un papel fundamental en  el desarrollo de la acción y, al mismo tiempo, provoquen nuestra carcajada.

En definitva, Quai d’Orsay es una lectura muy recomendable. El mundo de la diplomacia, especialmente lo que sucede entre bambalinas, es muy atractivo, pero puede convertirse en una materia ardua. Pese a esto, la forma en que Balzac y Blain lo representan permite un acercamiento muy agradable. El tono desenfadado, incluso en los temas más espinosos; la gran cantidad de momentos desternillantes y el fantástico dibujo de Blain son los ingredientes que conforman un cómic de gran calidad. Si lo leéis, comprobaréis que es una obra digna de ser stabilada.

Degenerado

Degenerado, de Chloe Cruchaudet (Dibbuks)

La Primera Guerra Mundial fue un gran trauma para las sociedades europeas de inicios del siglo XX. Las secuelas físicas y psicológicas que dejó el conflicto en los supervivientes cambiaron radicalmente el paisaje de las grandes capitales europeas. Lo que narra Chloe Cruchaudet en su multipremiado cómic Degenerado es una de estas historias en que el horror del combate cambió totalmente a uno de los participantes en la Gran Guerra.

A diferencia de Jacques Tardi, el gran referente del cómic sobre la Primera Guerra Mundial, Cruchaudet no se centra en el conflicto bélico, sino que explica las increíbles peripecias de Paul Grappe, un desertor del ejército francés. Degenerado está basado en hechos reales, y la autora se inspiró en el ensayo La garçonne et l’assassin,  de Danièle Voldman y Fabrice Virgili.

Paul Grappe era un joven parisino, que en un baile conoció a Louise Landy. Tras un breve romance, decidieron casarse. Justo el día de la ceremonia Paul fue llamado a filas: la Gran Guerra había empezado. Sus vivencias en las trincheras fueron terribles: estuvo a punto de morir diversas veces, perdió a varios amigos y sufrió el trato injusto de sus superiores. Hasta ahí, Paul fue un soldado más entre los millones de jóvenes europeos enviados al matadero; pero Paul fue valiente, decidió enfrentarse a su destino y desertó.

Paul volvió a París, junto con Louise, pero tenía que estar escondido, ya que el castigo por desertar era la pena de muerte. Paul y Louise sobrevivían con el sueldo de costurera de ella, con la esperanza de que la guerra acabaría pronto y se decretaría una amnistía para los desertores. Pero el Estado Francés, pese a salir victorioso del conflicto, no compartía esa visión y la amnistía no llegaba. La situación de Paul era insostenible y un día decidió utilizar la ropa de su esposa para poder salir a la calle.

Este recurso funcionó y Paul empezó a transformarse en Suzanne. Louise le enseñaba a comportarse como una auténtica dama y poco a poco Paul fue desapareciendo, en beneficio de su otro yo femenino. Su relación se iba deteriorando, ya que Suzanne tenía una vida nocturna muy ajetreada y se convirtió en la reina del Bois de Bolougne, donde se practicaban todo tipo de relaciones sexuales alejadas de las más convencionales y socialmente aceptadas. Aún así, muchas noches, Paul seguía atormentado por las pesadillas que le recordaban el horror de la guerra.

Pasaron los años y finalmente llegó la amnistía para los desertores. Todo podía volver a la normalidad, pero no os voy a estropear el final. Si queréis conocer cómo acaba la historia – que es muy impactante -, os recomiendo que busquéis Degenerado, seguro que no os decepciona.

El dibujo de Chloe Cruchaudet, que proviene del mundo de la animación, ha sido una grata sorpresa. Muy dinámico, con unos personajes muy expresivos y con un magnífico uso del color en un cómic en que predomina el blanco y negro, la autora francesa consigue que el dibujo esté a la altura del guión, y eso son palabras mayores. La inexistencia de marcos en las viñetas hace que la historia fluya y, en ocasiones, parece que podamos entrar en el relato.

Degenerado es uno de los cómics que más me ha impactado en los últimos tiempos. A nivel histórico, el retrato de la Primera Guerra Mundial y sus consecuencias en los individuos que la vivieron es fantástico y el París de los locos años 20 está perfectamente reflejado. Pero además, Cruchaudet incluye en su obra muchos más temas: la construcción del género, la homosexualidad, las desigualdes sociales o las condiciones laborales  a inicios del siglo pasado son solo algunos ejemplos. Degenerado vuelve a mostrar que el cómic es un medio con capacidad para tratar cualquier temática con gran profundidad. Una lectura muy recomendable.

El Folies Bergère

El Folies Bergère, de Zidrou y Francis Porcel (Norma Editorial)

Leí recientemente El Folies Bergère y su lectura me impactó mucho. No es un cómic estrictamente histórico, ya que la fantasía y los elementos sobrenaturales tienen un papel importante en la obra; pero aún así, creo que cumple varios requisitos para ser reseñada en el blog.

La acción del cómic transcurre en la Primera Guerra Mundial en Francia. El retrato de las trincheras que han creado Zidrou y Porcel es muy realista. La muerte, la fetidez y la podredumbre están muy presentes y muestran con gran crudeza las durísimas condiciones que padecían los soldados. La influencia de Tardi es bastante clara y en diversas ocasiones durante la lectura también recordé la película Senderos de Gloria.

La 17a División de Infantería decidió ponerse el nombre del cabaret parisino El Folies Bergère, en una suerte de autoparodia sobre su situación y con la esperanza de, una vez acabada la guerra, asistir todos juntos a ver una función. La galería de personajes que componen la división son un buen reflejo de la Francia de la época y pese a la terrible situación que les ha tocado vivir son capaces de mostrar un gran sentido del humor, muy negro en ocasiones.

En la división hay personajes realmente memorables, como el cabo Verrat o el soldado Rubignoles, pero todo “mejora” con la llegada de un capellán que tiene la misión de investigar los sucesos paranormales que están ocurriendo en el frente. Las viñetas en las que el capellán se enfrenta con sus miedos son geniales.

Uno de los elementos más interesantes del cómic es la aparición de Claude Monet en la época en la que está pintando Los nenúfares. Sus encuentros con el hermano de uno de los soldados de El Folies Bergère son brillantes, ya que muestran dos visiones del arte contrapuestas, e incluso el genial pintor francés duda de su obra ante las opiniones del chico.

El dibujo de Porcel se adapta perfectamente al guión de Zidrou, ya que consigue reflejar con un gran realismo las trincheras y el sufrimiento de los soldados; y al mismo tiempo, refleja el sentido onírico y fantasioso de algunos fragmentos. El uso del color es fantástico, ya que entre ocres y grises algunos elementos aparecen remarcados gracias a unos colores con mucha fuerza.

Resumiendo, una gran obra sobre la Primera Guerra Mundial, pero El Folies Bergère va mucho más allá. Es una historia de fantasía, de misterio, con intriga y con un gran final. La brutalidad de la guerra en contraste con las pequeñas cosas que nos hacen humanos, la muerte y la vida, el dolor y el humor; los grandes temas de la naturaleza humana.

La Gran Guerra

La gran guerra, de Joe Sacco (Random House Mondadori)

Joe Sacco, autor de Palestina. En la franja de Gaza y de Gorazde. Zona protegida, se ha acercado en numerosas ocasiones a los conflictos bélicos. Su estilo tiene dos ejes claros: un gran realismo y dar voz a los olvidados de las guerras. Con La Gran Guerra el autor maltés fue un paso más allá.

Sacco creó una obra de arte para explicar y denunciar la barbarie de la Batalla del Somme. Inspirado en los tapices medievales, Joe Sacco dibujó una única ilustración continua de más de 7 metros de longitud. En ella podemos observar lo que aconteció el 1 de julio de 1916, el primer día de la batalla, en el considerado como el día más sangriento de la toda la Primera Guerra Mundial.

Lo que hace especialmente interesante a esta obra, además de la maravillosa demostración artística de Sacco, es que podemos observar todas las fases de la guerra de trincheras. Desde el palacete alejado del frente en que se aloja el general Douglas Haig, hasta los soldados heridos en la enfermería, pasando por los soldados que alegremente se dirigen al campo de batalla; todos son protagonistas.

Si hablamos de un uso puramente educativo, nuestros estudiantes pueden hacerse una idea bastante clara, en una observación rápida, de cómo fueron las principales batallas de la Primera Guerra Mundial. La guerra de trincheras está fielmente reflejada, y aunque a diferencia de Tardi, esta obra no contiene texto, la fuerza de la ilustración transmite muchísima información. Sacco se documentó con profusión, y por tanto, el cómic está muy cuidado en lo referente a uniformes, armas, vehículos, etc.

Para no perdernos ante la magnitud de la obra, ésta contiene una leyenda donde se indica lo que está representado a lo largo de toda la ilustración. Además, el cómic viene acompañado de un dossier elaborado por el historiador Adam Hochschild con la explicación académica de la batalla.

Por último, os quiero explicar la experiencia que tuve en una clase de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato cuando llevé mi ejemplar de La gran guerra. En un primer momento, no comprendían lo que estaban viendo, pero en cuanto empezaron a reconocer aspectos que habíamos explicado en clase, se quedaron entusiasmados. Multitud de conceptos y de aspectos concretos de la guerra quedaron resueltos gracias a esta brillante representación gráfica.