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11-M. La novela gráfica

11-M. La novela gráfica, de Gálvez, Guiral, Mundet y González. (Panini Cómics)

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Este mes de marzo se han cumplido 12 años desde el mayor atentado terrorista de la historia de España. Fallecieron 191 personas y hubo casi 2.000 heridos. El uso político del atentado que hizo la derecha política y mediática del país es uno de los hechos más lamentables en los ya más de 40 años de democracia en España. Este cómic es posiblemente la mejor manera de rememorar los acontecimientos y conocer lo que realmente sucedió.

En octubre de 2007 el juez Gómez Bermúdez dictó sentencia y se hizo público un sumario de 700 folios que probaba que los autores habían sido islamistas radicales vinculados a la organización terrorista Al Qaeda. La editorial Panini, siguiendo lo que había pasado en los Estados Unidos con diversos cómics sobre el 11-S, pensó que el cómic sería una buena manera de acercarse a tan trágicos hechos. Contactó con Antoni Guiral y este a su vez lo hizo con Pepe Gálvez y ambos empezaron a trabajar en el guión.

Tras la salida del proyecto de Jesús Redondo, los guionistas se pusieron en contacto con Joan Mundet, quien accedió a ser el dibujante de la obra. Pese al recelo inicial de algunas de las personas con las que contactaron – el propio Pepe Gálvez me explicó que hubo quien le dijo ¿cómo vais a hacer un Mortadelo sobre el 11-M? -, la idea de crear un cómic riguroso que explicara qué había sucedido tuvo buena acogida.

El guión está basado en el sumario, que reconstruye cronológicamente los hechos. Para darle más dinamismo a la trama y facilitar la lectura, los autores crearon tres personajes ficticios: la familiar de una de las víctimas, un policía y un periodista. La inclusión de sus diferentes perspectivas permite recrear los acontecimientos en detalle y, más importante aún, consigue que seamos capaces de identificarnos con la gente que vivió en primera persona tan macabro suceso.

El uso de flashbacks, de gran importancia en el cómic, es una gran herramienta para reconstruir los hechos de la manera más fiel posible a la sentencia, al tiempo que dota a la trama de mayor viveza. Parece imposible que una obra basada en un sumario judicial sea entretenida y tenga ritmo, pero Guiral y Gálvez fueron capaces de hacerlo. Pese a que el objetivo principal de la novela gráfica era dar a conocer lo sucedido y rendir un sentido homenaje a las víctimas, los autores han conseguido crear una narración muy efectiva.

Otro aspecto que hace muy interesante la lectura de 11-M. La novela gráfica es la reconstrucción de los convulsos días posteriores al atentado. El impacto que provocó en los sentimientos y las conciencias, el desastroso manejo de la situación por parte del Gobierno o los actos de repulsa y sus implicaciones políticas tienen un lugar central en el relato.

A nivel gráfico, el trabajo de Joan Mundet raya a gran altura. La combinación del virtuoso dibujo realista con composiciones de página muy trabajadas da un gran resultado. Sin mostrar las escenas más morbosas, Mundet es capaz de recrear escenarios y situaciones realmente duras con gran precisión. Es muy destacable la gran cantidad de recursos propios del cómic que utiliza para transmitir su mensaje: tipografía, multitud de planos diferentes, dobles páginas, silencios…

Por último, me gustaría destacar el prólogo de Pilar Manjón, la presidenta de la Asociación 11-M. Afectados del terrorismo. Es alguien que sufrió una pérdida terrible – un hijo de 20 años -, que ha padecido ataques execrables por su implicación en la defensa de las víctimas y de la verdad, y que es capaz de afrontar el dolor para luchar contra el olvido. Es una persona realmente admirable. Sus palabras son realmente emocionantes y le añaden gran valor al cómic.

No se me ocurre una mejor manera de recordar qué sucedió exactamente que leyendo esta novela gráfica. La reconstrucción minuciosa de los hechos permite concer hasta el mínimo detalle, desde la fase más embrionaria hasta la terrible mañana del 11 de marzo de 2004. Una vez más el cómic vuelve a demostrar que es capaz de tratar cualquier tema, sea el que sea.

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Versus

Versus, de Luis Bustos (Entrecomics)

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Versus es la adaptación de Luis Bustos del relato A piece of steak (“Un buen bistec”) de Jack London. Esta historia fue publicada en el Saturday Evening Post en 1909, pero más de 100 años después, Bustos ha mostrado que sigue totalmente vigente. Pese a que no es un cómic de género histórico, como la mayoría de obras reseñadas anteriormente, Versus presenta tangecialmente algunos aspectos muy reveladores de la sociedad americana de inicios del siglo XX.

El protagonista del cómic es Tom King, un fantástico boxeador en horas bajas. Se ha hecho mayor y ha perdido su lugar privilegiado en el mundo del boxeo. Aún así, tiene una última oportunidad, un combate contra el joven negro Jesse Sandel.

Tom King lleva toda la vida peleando, ha ganado mucho dinero y ha tenido un nivel de vida muy elevado durante mucho tiempo; pero las cosas han cambiado. Debido a su precaria situación económica trata de encontrar un empleo, de lo que sea, pero es constantemente rechazado. La crisis que afecta a la industria y al puerto de su ciudad provocan que el desempleo sea muy elevado y Tom King es incapaz de aportar el sustento que necesitan su mujer, Lizzie, y sus hijos.

El combate entre King y Sandel, magistralmente dibujado por Bustos, simboliza la lucha entre lo viejo y lo nuevo; entre el obrero blanco del Este de los EEUU y los negros del Sur que llegan al noreste en busca de su merecida oportunidad. Los EEUU están cambiando a una velocidad vertiginosa a inicios del siglo XX y King es la metáfora de la vieja sociedad que trata de resistir los cambios.

El capitalismo salvaje de la época, que utiliza a los obreros para enriquecerse y cuando yo no le son útiles los abandona, está perfectamente reflejado en la novela gráfica. King, que ha ganado y ha hecho ganar mucho dinero, sólo tiene su oportunidad si acepta una condiciones míseras, pero la presión de tener que mantener a su familia es tan apremiante que no le queda otro remedio que aceptar. El bistec del título del relato, hace referencia a la miseria que padecen King y su familia (y gran parte de la sociedad americana), ya que el boxeador no puede comprar ni un pedazo de carne, e incluso, para que él pueda alimentarse la noche antes del combate, sus hijos se van a la cama sin cenar.

Luis Bustos ha hecho un trabajo genial con esta adaptación. A nivel gráfico, la variedad de recursos de la que hace gala el madrileño es apabullante. Las composiciones de página están muy cuidadas, y muchas de ellas son tremendamente originales, mención especial para el uso de las cuerdas del ring como límites entre las viñetas y para las raíces de Tom King, espectaculares ambas. Multitud de estilos están presentes en Versus, pero en mi caso las reminiscencias a Frank Miller y a Osamu Tezuka son las más reconocibles.

Por último, digna de destacar también la preciosa edición que ha hecho la pequeña editorial Entrecomics Comics. Es cuadrada, como un cuadrilátero; el papel de la portada es áspero como los guantes de un boxeador o como la historia que cuenta. Una historia fantástica con un dibujo excepcional, y para que veáis que lo elogios no son gratuitos os enlazo unas páginas de muestra disponibles en la web de la editorial.

Los surcos del azar

Los surcos del azar, de Paco Roca (Astiberri)

Paco Roca nos explica en Los surcos del azar la historia de La Nueve (9a compañía de la 2a división blindada o División Leclerc), la compañía del ejército de la Francia Libre integrada por republicanos españoles exiliados después de la guerra civil. Es una de esas historias que todos deberíamos conocer, pero que han quedado en el olvido tras 36 años de dictadura y una Transición en la que no se levantaron las alfombras.

El inicio de la novela gráfica se sitúa en el puerto de Alicante, desde donde intentaban escapar los últimos exiliados. Allí, el único barco que accede a llevárselos es  un carbonero inglés, el Stanbrook.

Uno de los surcos del azar, que dan título al cómic, hizo que los refugiados españoles, que huían del fascismo, llegaran a las colonias francesas del Norte de África y se convirtieran en prisioneros de la colaboracionista Francia de Vichy. Los condenaron a trabajos forzados en el proyecto del ferrocarril Transahariano (Documental: Cautivos en la arena) que tenía que unir el Mediterráneo con Níger a través del desierto. Pero el azar no se quedó ahí, y tenía reservado otro giro en la vida de estos héroes. La creación del ejército de la Francia Libre, dio a los derrotados de la guerra civil otra oportunidad para luchar contra el fascismo.

Los republicanos españoles eran luchadores veteranos y rápidamente consiguieron buena fama dentro del ejército de De Gaulle y De Clerc. Éste último fue el artífice de la creación de La Nueve, la compañía formada mayoritariamente por republicanos españoles. Se embarcaron en la invasión de Europa, siempre con la esperanza de acabar liberando a España del yugo franquista. La Nueve tuvo un papel protagonista en la liberación de París, hecho que quedó inmortalizado, gracias a otro de los surcos del azar, en la portada del diario Libération, que incluyó la foto del republicano Amado Granell como si fuera el capitán Dronne.

El valenciano Amado Granell en la portada del diario Libération tras la liberación de París.
El valenciano Amado Granell (primero por la derecha) en la portada del diario Libération tras la liberación de París.

Los surcos de la Historia fueron muy crueles con estos héroes. Liberaron París de los nazis, llegaron al Nido del Águila (Kehlsteinhaus, en Berchtesgaden), el refugio de Hitler en los Alpes; pero quedaron olvidados por la Historia. Mientras Europa era liberada del fascismo, España vivió 36 años de dictadura franquista; mientras los exiliados republicanos seguían luchando por la Francia Libre, Charles de Gaulle daba un discurso en que afirmaba “que Francia sola y por ella misma se había liberado del nazismo” (discurso en inglés), sin siquiera nombrar a una parte tan importante de su ejército. Después llegaría una decepción aún mayor, cuando los aliados no intentaron liberar a España del fascismo. Hasta el año 2004 los republicanos españoles que ayudaron a liberar Francia no tuvieron un reconocimiento oficial por parte de las autoridades francesas. En España ese reconocimiento no ha llegado, pero Paco Roca con Los surcos del azar les ha rendido un gran homenaje.

El almanaque de mi padre

El almanaque de mi padre, de Jiro Taniguchi (Planeta de Agostini)

Jiro Taniguchi, dibujante japonés nacido en 1947, trabajaba normalmente con guionistas. Él era el encargado de dar vida a los guiones, y por tanto, de adaptar su dibujo a los deseos de otros, generalmente con grandiosos resultados. En cambio, en El almanaque de mi padre, fue el autor integral del cómic y el resultado fue magnífico.

Yoichi Yamashita es el protagonista de la historia. Es un hombre que vive en Tokyo y debido a sus compromisos laborales ha perdido el contacto con su familia, que reside en Tottori, en el suroeste rural japonés. La muerte de su padre es el hecho que da inicio al relato, ya que Yoichi se ve obligado a volver a su pueblo y reencontrarse con su hermana, su tío, su madrastra y, sobretodo, con su pasado.

El gran incendio de Tottori del año 1952 supuso un punto de inflexión en la vida del pequeño Yoichi y en la relación con su padre. Con la ayuda de su hermana y de su tío Daisuke, el protagonista va reconstruyendo su historia y la pérdida de contacto con su padre. Los sentimientos de Yoichi van cambiando a medida que va descubriendo cómo era en realidad su padre, que se había convertido en un desconocido para él.

La familia Yamashita y el municipio de Tottori conforman un gran retrato del Japón rural de la posguerra. Taniguchi, mediante esta historia familiar, consigue mostrar al lector la realidad de una generación entera de japoneses. La sensación de que la vida en el pueblo imponía unos límites terribles para la gente joven; el deseo de escapar a Tokyo, la tierra de las oportunidades, era compartido por millones de jóvenes japoneses, y entre ellos se encontraba el propio Jiro Taniguchi. El almanaque de mi padre no es una obra autobiográfica, pero como el autor reconoce en el epílogo, hay determinados elementos que sí lo son.

Un dibujo muy cuidado, una historia muy emotiva y una relación padre-hijo en la cual todos podemos sentirnos reflejados en un determinado momento son los ingredientes que conforman esta majestuosa novela gráfica. La nostalgia, el rencor y el arrepentimiento son sentimientos tremendamente humanos, y Jiro Taniguchi traslada esta humanidad a las viñetas en blanco y negro como lo haría el mejor novelista.

 

Pyongyang

Pyonyang, de Guy Delisle (Astiberri)

Pyongyang nos sumerge en uno de los países más herméticos del mundo: Corea del Norte. Es un país prácticamente imposible de visitar, ni siquiera como turista. Los pocos extranjeros que obtienen el permiso de entrar en el territorio norcoreano son controlados exhaustivamente por unos “guías” enviados por el gobierno. Guy Delisle padece este tipo de seguimiento en su estancia en la capital – Pyongyang -, mientras intenta trabajar con unos medios limitadísimos como director de un estudio de animación.

La crítica social y política es esencial en esta obra, ya que Delisle nos muestra desde dentro la absurdidad que padecen la gran mayoría de los norcoreanos, que sufren en silencio las acciones de un régimen brutal. El humor y la autoparodia son elementos básicos de esta obra, ya que el autor trata de relativizar la grave situación del país, especialmente porque sólo le dejan acceder a una parte de la realidad.

En el apartado Propuestas didácticas del blog podéis consultar la ficha didáctica de esta obra.

La guerra de Alan

La guerra de Alande Emmanuel Guibert (Ponent Món)

Durante sus vacaciones en en el oeste de Francia, Emmanuel Guibert conoció a un jubilado norteamericano. Poco a poco se fueron haciendo amigos y Guibert descubrió que tras Alan Cope había una historia muy interesante. En los 3 volúmenes de La guerra de Alan, el autor francés nos narra la experiencia de Alan durante la Segunda Guerra Mundial.

Cada volumen relata una parte de sus vivencias: su instrucción en los EEUU y la llegada a Europa; la guerra propiamente dicha, aunque Alan no participa directamente en los grandes momentos históricos; y el fin de la guerra y su retorno a casa. Es muy interesante el retrato del día a día de un soldado, de las pequeñas cosas que son importantes para cada uno de nosotros, y com éstas encajan en el gran relato de la Segunda Guerra Mundial.

El dibujo de Guibert ayuda a resaltar la importancia de la memoria, de los recuerdos de Alan Cope, protagonista absoluto del cómic. Un gran ejemplo de historia oral, llevado en esta ocasión a la novela gráfica.

 

Persépolis

Persépolis, de Marjane Satrapi (Norma Editorial) També disponible en català.

Éste es uno de los cómics más conocidos de los últimos años, que se ha convertido en best-seller en multitud de países. Marjane Satrapi es una autora iraní, que vive en Francia, y con esta obra nos da su visión de una época trascendental en la historia de  Irán, ya que el inicio de la novela gráfica se sitúa en 1979, cuando estalla la revolución contra el Sha y llegan al poder los ayatolás.

La obra se divide en cuatro libros, recopilados en un único volumen. Cada uno de ellos trata un periodo de la vida de Marjane y al mismo tiempo un periodo en la historia de Irán: el triunfo de la Revolución y el derrocamiento del Sha; el giro islamista del nuevo régimen y la guerra contra Irak; la emigración a Viena y el contacto con la sociedad occidental; y finalmente, el retorno a Irán y el choque cultural entre las costumbres europeas y el tradicionalismo impuesto por el régimen.

Marjane es una chica de una familia acomodada y progresista. En este primer periodo, la autora nos muestra las reflexiones de los padres de la protagonista, ya que ésta es aún muy pequeña. Participa junto a sus padres en las manifestaciones contra el Sha, y reclama la instauración de un nuevo régimen democrático. El elemento clave de este primer periodo es la frustración por la deriva integrista del nuevo régimen. Tienen un papel destacado los ataques contra los propios opositores al Sha y el paso de un gobierno revolucionario que debía ser democrático a un régimen exento de libertades. La salvaje represión afecta directamente a la familia de Marjane.

El impacto de la guerra también es muy fuerte. Los bombardeos sobre Teherán son constantes, y el miedo y la angustia están presentes cada día en la vida de Marjane y su familia. La imposición del velo, como símbolo la nueva moral puritana, es el elemento más visible de la nueva situación. La visibilidad de los mártires que dan su vida por la patria y la revolución y los guardianes de la revolución son otros elementos que introduce el nuevo régimen. Todos estos aspectos hacen la vida en Teherán muy difícil, y los padres de Marjane deciden enviarla a estudiar a Viena, fuera de peligro.

La estancia en Viena dura cuatro años, desde que tiene quince hasta que cumple los diecinueve. Es una época complicada, en plena adolescencia, alejada de su familia, de sus amigos, y en un mundo nuevo donde todo son cambios. Es el periodo en el que se forja el carácter rebelde de Marjane. Trata de integrarse, pero al mismo tiempo se autoafirma en su propia cultura. Es una época de descubrimientos, en todos los ámbitos, desde el amor hasta el pensamiento pasando por las drogas. Tras cuatro años tratando de amoldarse, es consciente de que su lugar no está allí y decide volver a Irán.

La última etapa es el periodo más decisivo. Marjane, que ya cuenta con un amplio bagaje cultural, se encuentra con las restricciones y limitaciones que le impone el régimen islámico. Su condición de mujer y la herencia occidental que trae consigo de Viena son una fuente de conflictos con la moral tradicionalista que se impone en Irán. En algunos aspectos, se ve obligada a renunciar a sus principios: tiene que llevar velo, se casa a los veintiún años e incluso, para acceder a la universidad maquilla sus creencias religiosas. Al final de esta etapa, tras el fracaso de su matrimonio, decide emigrar a Francia, donde podrá proseguir sus estudios artísticos.

Su lectura permite trabajar multitud de temas: la religión, la libertad, las revoluciones, la dualidad Oriente-Occidente o la memoria histórica. En el año 2007 se adaptó al cine (Persépolis).