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Oscuridades programadas

Oscuridades programadas. Crónicas desde Turquía, Siria e Irak, de Sarah Glidden (Salamandra Graphic)Hace varios años leí Una judía americana perdida en Israel y me pareció una obra bastante interesante. Sarah Glidden viajaba a Israel gracias al programa Derecho de nacimiento que permite viajar a todos los judíos del mundo a Israel para ver in situ sus raíces. La dibujante norteamericana narraba sus experiencias durante el viaje y reflexionaba sobre su condición de judía, sobre la realidad del conflicto entre Israel y Palestina y sobre la visión que de éste llegaba a través de los medios de comunicación. Aunque no era un cómic redondo, ya permitía observar que la relación entre cómic, veracidad y periodismo era fundamental para la autora de Boston.

Con Oscuridades promgramadas Glidden no ha dado un paso más, en realidad ha dado un gran salto hacia adelante. En 2010, tras conseguir financiación a través de la plataforma Kickstarter viajó a Oriente Medio junto con dos periodistas amigos suyos del Seattle Globalist – Sarah y Alex – y un exmarine que había participado en la guerra de Irak – Dan -. Su objetivo era cubrir la crisis de refugiados que estaba teniendo lugar en la región a consecuencia de la invasión norteamericana y la guerra entre sunníes y chiíes que tenía lugar en territorio irakí.

Como indica el subtítulo del cómic, el viaje de los cuatro jóvenes estadounidenses transcurrió entre Turquía, Siria e Irak. Su primera parada los llevó a la ciudad turca de Van, cerca de la frontera con Irán, desde donde debían coger un autobús hacia Irak. Allí, mientras llevaban a cabo los engorrosos trámites para cruzar la frontera, entraron en contacto con refugiados iraníes que les explicaron cuál era la situación interna de su país y los motivos de su huida.

Unos días después llegaron al kurdistán irakí, a la ciudad de Suleimaniya. Allí, de nuevo, entraron en contacto con refugiados del resto de Irak, pero también conocieron de primera mano las trágicas experiencias que vivieron los kurdos bajo la dictadura de Saddam Hussein. Aunque desde occidente se ha idealizado bastante el kurdistán, Sarah Glidden refleja los problemas internos de la comunidad. Las discrepancias entre el gobierno regional y parte de la población se hacen evidentes con la situación que padecían unos centenares de refugiados kurdos de la ciudad de Kirkuk. Uno de los testimonios más interesantes es el de Sam, refugiado kurdo en los Estados Unidos que fue expulsado por haber tenido contacto con un miembro de Al Qaeda. La fina linea entre verdad y ficción provoca que los jóvenes estadounidenses se cuestionen sus propias creencias.

Posteriormente, se trasladaron a Damasco, donde se encontraron con ciertas dificultades para llevar a cabo su trabajo. El gobierno de Bashar Al Assad les impuso la presencia de un guía, pero pese al engorro hallaron estrategias para llevar a cabo su labor. De nuevo entrevistaron a refugiados irakíes y escucharon los motivos de su exilio. Mayoritariamente culpan de su situación a los Estados Unidos y su intervención armada, hecho que lleva a Dan a cuestionarse parte de sus ideas preconcebidas. Las entrevistas con expertos de ACNUR y la visita a algunas de sus instalaciones completan un panorama global de la situación de los refugiados en 2010, antes del inicio de las primaveras árabes o la guerra de Siria, que han agravado en gran medida la situación. 

A pesar del peso evidente de la parte autobiográfica en el cómic, el elemento central es la reflexión sobre la naturaleza del periodismo. La observación del trabajo de los periodistas del Globalist – Sarah Stuteville y Alex Stonehill – que lleva a cabo la dibujante y su posterior análisis, muestran de forma muy clara cómo se crean las noticias. La exigencia de conseguir el interés del publico, las presiones de los editores, las preferencias de los propios periodistas y, por encima de todo, la tozuda realidad, marcan completamente su agenda. la gran pregunta ¿qué es el periodismo? está siempre presente.

Es realmente interesante toda la trama vinculada a Dan, el exmarine amigo de la infancia de Sarah Stuteville que viaja con ellos. La periodista tiene una idea muy clara de la historia que quiere contar sobre él: un marine que participó en la invasión de Irak y que ahora vuelve a Oriente Medio y es consciente de las consecuencias de los actos del ejército americano. El perdón y el arrepentimiento tenían que ser los ejes del relato, pero Dan no vive su retorno a la zona de conflicto como Sarah esperaba. La multitud de entrevistas, las conversaciones a varias bandas y los contactos con refugiados no consiguen que Dan diga lo que los periodistas esperaban que dijera y su relación personal se ve afectada por ello.

A nivel gráfico el trabajo de Sarah Glidden es muy acertado. Sus acuarelas enmarcan perfectamente la acción y la reflexión sin robarles protagonismo. Sus soluciones gráficas – composiciones de página, por ejemplo – no son demasiado originales, pero permiten dotar de un ritmo pausado, idóneo para llevarnos por donde la autora desea que transitemos. Los escenarios en los que transcurren los hechos están bien documentados, aunque solo aparecen en los momentos necesarios. Vale la pena detenerse en los paisajes desolados de las zonas desérticas, en que la paleta cromática de Glidden y la suavidad de las acuarelas crean viñetas de gran belleza.

Si os interesa el periodismo no podéis dejar de leer Oscuridades programadas. Si queréis conocer cómo vivieron los irakíes la invasión norteamircana y la sangrienta posguerra no podéis dejar de leer este cómic. Seguramente fue Joe Sacco quien inició el camino del periodismo en viñetas, pero han sido muchos autores más quienes han seguido su estela. Sarah Glidden, sin duda, es una de sus alumnas más aventajadas y ha conseguido un estilo propio con un gran peso para el pensamiento sobre la propia acción de crear y sobre la naturaleza del periodismo. Una lectura compleja que os obligará a pensar y a analizar el trabajo periodístico de otra manera.

Los cuadernos de Esther

Los cuadernos de Esther. Historias de mis 10 años, Riad Sattouf (Sapristi)


Riad Sattouf es uno de los autores más exitosos del potente mercado francobelga. Con El árabe del futuroobra de la cual se han publicado ya dos volúmenes en castellano y catalán, el dibujante galo nos traslada a sus recuerdos infantiles y a la construcción de su identidad entre Francia y Siria. La infancia siempre ha sido un tema de interés para él y con Los cuadernos de Esther Sattouf ha llevado este campo un paso más allá. Su objetivo es publicar un álbum anual hasta que Esther, la protagonista del cómic, llegue a la mayoría de edad. Un objetivo muy ambicioso, que tras este primer tomo, deseo que lleve a buen puerto.

Esther es la hija de unos amigos del dibujante, quien quedó fascinado por la historias que le explicaba. Su particular visión del mundo, desde sus nueve años, inspiró a Sattouf para crear una nueva obra. Las historietas autoconclusivas de una página de extensión que conforman el cómic permiten al autor presentar el particular mundo de Esther de forma muy divertida. La sucesión de anécdotas, los mordaces comentarios de la niña y su peculiar perspectiva de la Francia de hoy en día crean un conjunto de lectura muy amena y del cual podemos extraer mucho jugo.

Uno de los aspectos más interesantes de la obra es que Riad Sattouf transmite las vivencias de Esther sin entrar a valorar o juzgar nada de lo que le explica. Su objetivo no es hacer un alegato en clave generacional hablando sobre el desastre del sistema educativo actual o criticar las actitudes de las nuevas generaciones idealizando su propio pasado. El tan trillado discurso en que todo pasado fue mejor y el impostado ejercicio de nostalgia que idealiza la propia infancia y adolescencia quedan fuera de Los cuadernos de Esther. Quien busque una crítica autocomplaciente a las nuevas generaciones se llevará una decepción; pero quien trate de comprender cómo ve el mundo una niña francesa de diez años de edad tendrá una experiencia muy grata.

Las historias que nos cuenta Esther están centradas en su entorno: el colegio, la familia, las amistades y las vacaciones. Estos temas tan obvios, permiten a Sattouf – con la inestimable ayuda de su pecuiar guionista –, mostrarnos lo que piensa una niña francesa buscadamente normal sobre su vida cotidiana, sobre su propio mundo. El cómic está muy bien construido: las pequeñas historias del día a día, los personajes entrañables, los referentes culturales o los sueños de la protagonista, se combinan para retratar buena parte de la sociedad francesa a partir de hechos aparentemente banales.

Algunos temas, siempre trascendentes para los adultos, adquieren un nuevo enfoque gracias a las palabras de Esther. Las relaciones entre niños y niñas, fruto directo de las desigualdades de género que dominan nuestra sociedad, son un gran ejemplo. Los juegos que practican en el recreo, algo aparentemente inocuo, muestran la gran cantidad de trabajo que queda por hacer para conseguir una igualdad real entre hombres y mujeres. La educación es otro de los grandes temas presentes en el cómic y la visión infantil, de nuevo, muestra algunos de los grandes retos que debemos afrontar como sociedad para tratar de mejorar el sistema educativo.

Otras cuestiones sobre las que los comentarios de Esther dan pie a la reflexión son el racismo o las desigualdades sociales. Niños y niñas son, mayoritariamente, el reflejo de lo que ven y oyen en casa y materias como las citadas anteriormente muestran claramente este hecho. La idílica Francia multicultural o la supuesta gran redistribución de la riqueza que lleva a cabo el estado del bienestar galo ya muestran sus fallos a los ojos de una niña. La corrección política, los referentes culturales de la infancia y sus aspiraciones también aparecen apuntados a lo largo de las cincuenta y dos historietas.

A nivel gráfico Riad Sattouf se mantiene fiel a su trabajo en El árabe del futuro que tan bien le ha funcionado. Un dibujo sintético, aparentemente sencillo, consigue dotar de gran expresividad a los personajes. El aire caricaturesco le permite reflejar el tono divertido de la obra y al mismo tiempo hace que los personajes sean muy reconocibles. Algunos aspectos están especialmente cuidados: los peinados de futbolista, las prendas de ropa más atractivas para Esther y sus amistades, la música… Un elemento fundamental para el dibujante es el uso del color. A primera vista parecen colores planos, sin una función clara, pero para Sattouf el color tiene un importante papel narrativo como demuestra su uso en todas las historietas. Destacar un personaje o un escenario, centrar nuestra atención en un diálogo o un elemento secundario, todo ello conseguido a través del color.

Los cuadernos de Esther es una obra realmente interesante a muchos niveles. Sin tratar de ser un estudio sociológico, con mucha naturalidad, el trabajo de Sattouf permite ahondar en multitud de aspectos relevantes. Evidentemente, no estamos ante un cómic histórico, aunque en el futuro, su lectura permitirá conocer muchos elementos de la sociedad occidental actual. Además, el autor francés ha creado un cómic tremendamente divertido, que sin restar crudeza a la realidad que retrata, nos arrancará una sonrisa en la mayoría de las páginas. La evolución de Esther hasta que cumpla dieciocho años promete ser una de las grandes obras de los próximos años.

El sheriff de Babilonia

El sheriff de Babilonia. Bang Bang Bang, de Tom King y Mitch Gerads (ECC)

El 11S es uno de los hechos históricos más trascendentes de los últimos veinte años. La respuesta del gobierno de George W. Bush a los atentados fue la guerra contra el terror. Como consecuencia de este cambio en la política exterior norteamericana, que anunciaba la respuesta inmediata y expeditiva contra cualquier estado que en opinión de los Estados Unidos diera apoyo a Al Qaeda, la administración Bush inició la guerra de Afganistán y, posteriormente, la de Irak. Los grandes medios de comunicación occidentales defendieron que el derrocamiento de Saddam Hussein fue un gran éxito que iba a llevar la democracia y la prosperidad al medio Oriente. A pesar de los variados intentos por maquillar la realidad, la situación de Irak está muy lejos de ser pacifíca y la violencia y el caos siguen siendo los reyes.

En El sheriff de Babilonia, el guión de Tom King y el dibujo de Mitch Gerads se unen para trasladarnos al Bagdad post-Saddam. La zona verde, ese sector artificial donde se guarecen las agencias diplomáticas y los contratistas europeos y norteamericanos; los atentados suicidas; la violencia sectaria; la desolación que provoca observar la destrucción de una ciudad milenaria… Todos estos elementos, y muchos más, conforman un cómic muy interesante para conocer la situación actual de Bagdad. Tom King trabajó en la CIA durante diez años, de modo que su propia experiencia y sus amplios conocimientos sobre el terreno dotan de verosimilitud al contexto en el que se desarrolla una trama densa, compleja y, al mismo tiempo, adictiva.

Este tomo, con el acertado subtítulo de Bang. Bang. Bang., incluye los seis primeros números de la serie. En el primero de ellos, los autores nos presentan a los tres personajes principales: Christopher, Sofía/Saffiya y Nassir. Christopher es uno de los instructores norteamericanos de la nueva policía iraquí; Sofía es una iraquí que pasó su infancia y su adolescencia en los Estados Unidos y ahora ha vuelto para ayudar en la reconstrucción del país; y Nassir es un veterano policía con una larga hoja de servicios para el gobierno de Saddam Hussein. Tres seres humanos aparentemente distintos, a los que el asesinato de uno de los pupilos de Christopher lleva a colaborar.

Uno de los grandes aciertos del cómic es la recreación de la atmósfera cerrada y agobiante de la zona verde. El control militar y policial que ejercen los militares norteamericanos esconde el gran juego de intereses que se lleva a cabo entre bastidores. La reconstrucción de las infraestructuras, los beneficios del petróleo y la naturaleza del nuevo sistema político iraquí provocan tensiones y juego sucio por parte de diversos actores. La guerra soterrada entre chíies y suníes también tiene un papel fundamental en la situación de Bagdad y afecta directamente a los protagonistas.

En medio de este panorama, Christopher, Sofía y Nassir tratan de hallar solución al misterio y encontrar al responsable del asesinato. Al mismo tiempo, King y Gerads son capaces de ir desvelando el pasado de los tres y de ir tejiendo las relaciones entre ellos. El tradicional argumento de la novela negra consistente en encontrar al culpable, se convierte aquí en un retrato colectivo de Bagdad. Este contexto tan bien recreado es lo que convierte a El sheriff de Babilonia en una obra muy interesante para cualquiera que se interese por la política internacional y por la actual situación de Oriente Medio. Los propios autores se vanaglorian en afirmar que es el único cómic cuyo argumento debe ser aprobado previamente por la CIA, puesto que los conocimientos de King podrían revelar informaciones que la agencia no quiere que sean públicas.

A nivel gráfico, el trabajo de Mitch Gerads es impecable. Su dibujo tiene una gran fuerza y su buscado trazo sucio y abierto encaja perfectamente con la realidad que nos quiere contar. Pero si hay un elemento que brilla con luz propia es el uso del color, tarea del propio Gerads. El calor asfixiante de Bagdad y la violencia extrema que rodea a los personajes ganan en potencia y expresividad gracias al color. Los tonos ocres y los marrones tienen un gran peso en el relato, aunque también son destacables el rojo de la sangre y la paleta oscura de las escenas nocturnas. La labor de documentación es evidente que ha sido exhaustiva y este hecho se deja notar en los escenarios donde sucede la acción, así como en los uniformes y los vehículos. Son destacables también las trabajadas composiciones de página y el ritmo que consigue el cómic gracias a ellas. La combinación del guión de King con el dibujo y el color de Gerads funciona de forma muy efectiva.

El sheriff de Babilonia es el primer cómic que reseño del mainstream estadounidense, ya que pertenece al sello Vertigo, de DC Comics, y seguro que no será el último. Un argumento que te atrapa, un dibujo muy potente y, por encima de todo, una historia universal que habla sobre la condición humana. En cualquier contexto, por dantesco que este sea, surgen relaciones personales y estas son las que nos configuran y las que nos interesan y el guión de King lleva a cabo una labor fantástica a este respecto. En tan solo 150 páginas ambos autores consiguen atraparnos en un relato y dotarnos de innumerables elementos de reflexión.

La grieta

La grieta, de Carlos Spottorno y Guillermo Abril (Astiberri)

La situación geopolítica internacional se mueve a una velocidad vertiginosa. Si tan solo hacemos balance del año 2016 nos encontramos con la guerra de Siria, la victoria electoral de Donald Trump, el Brexit, conflictos bélicos en Sudán del Sur o la República Democrática del Congo, enfrentamientos en Ucrania, infinidad de atentados terroristas, el proceso de paz en Colombia, el fallecimiento de Fidel Castro…  Ante este mundo tan convulso, la estabilidad y la prosperidad que teóricamente garantiza la Unión Europea es uno de los pocos asideros que teníamos. Pero en los últimos años este hecho también ha dado un vuelco. La Unión Europea se está resquebrajando y Carlos Spottorno y Guillermo Abril han tratado de encontrar y analizar las grietas que la están dañando.

La grieta es una obra dura, pero tremendamente necesaria. Desde  la valla de Melilla hasta la frontera ártica entre Finlandia y Rusia, pasando por los Balcanes, ambos periodistas – Spottorno, fotógrafo y Abril, reportero – han visitado los lugares más calientes de los confines exteriores de la UE para tratar de comprender y de explicar los múltiples procesos que están afectando al macroestado europeo. Para ello se han valido de su dominio respectivo de la imagen y el texto y han creado un cómic realmente original: todas las viñetas son fotografías y los cuadros de texto nos relatan los acontecimientos que vemos reflejados en ellas, a la manera de un diario.

Los autores han explicado en diversas entrevistas que en primer lugar Carlos Spottorno creó un relato puramente gráfico, a partir de una selección de las 25.000 imágenes que habían tomado a lo largo de tres años; y después Guillermo Abril escribió los textos de apoyo. El objetivo era narrar y dotar de coherencia a lo que se veía en las viñetas – lo que no se ve, no existe –, sin dejar cabos sueltos. Estamos por tanto ante un híbrido entre un extenso reportaje y una novela gráfica. La influencia de las obras de dibujantes como Joe Sacco o Guy Delisle es evidente, pero si hay un cómic que dialoga directamente con La grieta, ese es El fotógrafo. La obra de Guibert, Lefèvre y Lemercier utilizaba conjuntamente fotografía y dibujo para narrar las andanzas de Didier Lefèvre acompañando a una misión de Médicos Sin Fronteras en Afganistán; aunque en La grieta no hay dibujo.

 

Tras una breve introducción, la narración se inicia con la visita de los autores a Melilla, donde toman conciencia de la gigantesca valla que separa Europa de África. En la ciudad autónoma visitan las dependencias de la guardia civil y el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Posteriormente cruzan a Marruecos, donde dialogan con las personas que esperan en el monte Gurugú, en unas condiciones terribles, para tratar de cruzar la frontera. Es interesante la manera en que dan voz a los diferentes colectivos implicados y tratan de recabar las diferentes versiones de la situación.

A continuación, Spottorno y Abril se trasladan a los Balcanes, una de las puertas de entrada más utilizada por los refugiados – mayoritariamente sirios, iraquíes y afganos -, que tratan de llegar a Europa. En esta región es donde los periodistas entran en contacto con FRONTEX, el organismo encargado de coordinar las fronteras exteriores de la UE, y observan el funcionamiento de las fronteras con Turquía, seguramente las más delicadas del todo el continente europeo.

El periplo continúa en Lampedusa, la pequeña isla italiana al sur de Sicilia, que geográficamente está más cerca de África que de Europa. De nuevo visitan lugares imprescindibles para conocer el alcance del drama de los refugiados: un gran centro de acogida, el museo con restos de naufragios que ha creado un activista e incluso un avión y una fragata que trabajan en la localización y rescate de embarcaciones que transportan gente desde Libia hasta las costas italianas. El mar proporciona imágenes de gran belleza, pero también escenas de gran dramatismo, como la que ilustra la portada.

Siguiendo el estricto orden cronológico que marca la actualidad, Spottorno y Abril nos trasladan a finales de 2015, a las fronteras de Hungría, Croacia y Eslovenia. El gobierno húngaro, de extrema derecha, había militarizado la frontera y prácticamente la había sellado, de modo que los miles de refugiados, ahora ya en su mayoría sirios, fueron obligados a buscar otras formas de llegar a su ansiado destino. Incontables familias se trasladaban a pie, cargando con sus escasas pertenencias, con el objetivo de llegar a esa Europa idílica que los recibía con alambradas y gases lacrimógenos.

Por último, los autores se fijan en las fronteras del este. El conflicto ucraniano y unas maniobras de la OTAN en los países bálticos muestran una nueva grieta: las relaciones con Rusia. La visión que muestran los autores en esta ocasión es tan solo la versión occidental, que presenta a Rusia como un enemigo peligroso. A pesar de que los autores se muestran razonablemente críticos con las declaraciones de algunos militares atlantistas, se echa en falta la opinión de alguien del otro lado. Es la única pega que le encuentro a la gran labor periodística que han llevado a cabo Carlos Spottorno y Guillermo Abril.

A nivel gráfico poco hay que decir que no se vea en las imágenes que adjunto en el texto. Visualmente estamos ante un cómic mayúsculo. Las fotografías han sido retocadas de forma que los negros han ganado en intensidad y los colores han quedado en parte difuminados, con un ligero efecto que recuerda al cine y la televisión en tecnicolor. Las composiciones de página tienen un papel fundamental en la narración, ya que dirigen nuestra vista hacia los aspectos que los autores consideran fundamentales. Las grandes imágenes, que en determinados momentos ocupan una página entera o incluso dos, transmiten una gran fuerza e invitan a la reflexión. La inclusión de mapas ayuda a estar siempre situados con exactitud, especialmente en las zonas más desconocidas.

La grieta es un cómic fantástico, sin duda uno de los mejores de 2016, pero va mucho más allá. Es una llamada a nuestra conciencia, un golpe de realidad en estos días inciertos. La organización política que ha conseguido setenta años de paz en el continente que fue asolado por las guerras más sangrientas de la Historia, el gran sueño que fue un día la Unión Europea se está desmoronando. Grietas entre norte y sur, entre este y oeste. Nacionalismos cada vez más poderosos que luchan por derruir la esencia de la Unión. Políticas austericidas y competencia fiscal entre estados. Privatizaciones y recortes en el estado del bienestar. Todos estos elementos están aniquilando lo que un día fue la Unión Europea. La novela gráfica de Spottorno y Abril es un brillante estado de la cuestión, pero en nuestras manos está hacer ver a nuestros dirigentes que tienen que cambiar el rumbo.

PD: os inivito a visitar la web promocional de La grieta para conocer más detalles sobre la obra.

Casa Bábili

Casa Bábili, de Duleimi, Rojo y Carbajo (Norma Editorial)

Han pasado más de 12 años desde que los Estados Unidos liderados por George W. Bush y sus aliados – entre ellos la España de José María Aznar -, decidieron invadir Iraq con la excusa de que el régimen de Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva. Como se demostró posteriormente, la CIA falseó diversos informes para tener una coartada y a pesar de que la opinión pública mundial estaba en contra de la guerra, los halcones se salieron con la suya. Desde el presente es fácil comprobar lo erróneo de la decisión y la situación actual de Iraq y los países de su entorno muestra el enorme fracaso de la intervención.

El proyecto Casa Bábili, impulsado por la Fundación Al Fanar y la CEOSI (Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq) , trata de dar a conocer la realidad de los y las civiles iraquíes, las víctimas generalmente olvidadas del conflicto. Para ello adaptaron al cómic la novela Las mujeres de Saturno de la autora iraquí Lutfiya Duleimi. De la mano de los dibujantes Sara Rojo y Javier Carbajo trasladaron al cómic la historia de Hayat Bábili, una joven periodista de Bagdad que padece las consecuencias de la invasión norteamericana y del crecimiento del radicalismo islamista.

La primera parte del cómic se centra en los orígenes históricos de Iraq y su cultura. De la mano de Hayat y sus antepasados, los autores nos trasladan a las diferentes etapas históricas del antiguo Iraq hasta llegar a los inicios del siglo XX en que la presencia occidental empieza a ser una constante. El objetivo de esta parte introductoria es hacer consciente al lector de la riqueza del patrimonio cultural iraquí y de las grandes pérdidas que la guerra ha provocado. Una cultura milenaria ha sido mutilada en tan solo una decena de años.

La segunda parte de la obra nos muestra el día a día de las mujeres iraquíes durante el conflicto. La peligrosidad de vivir en un Bagdad bajo asedio, la crueldad de las tropas norteamericanas y la llegada de radicales islamistas que no aceptan que las mujeres puedan ser autónomas conforman un cóctel terrorífico. El peligro físico se une al sufrimiento psicológico de no saber dónde se encuentran sus seres queridos y a pesar de ello Hayat y sus compañeras tratan de salir adelante y de ayudar a los más necesitados.

Casa Bábili no es un cómic sobre la guerra de Iraq, no esperéis encontrar grandes explicaciones geopolíticas, pero es una obra terriblemente humana. En poco más de 100 páginas asistimos a los actos más nobles y a los más terribles de los que es capaz el ser humano. La denuncia que llevan a cabo los autores tiene una gran fuerza y muestra, contra la versión oficial, que la invasión militar fue y sigue siendo un gran castigo contra la población civil.

Otro de los temas fundamentales de la obra es la pérdida del patrimonio iraquí durante la guerra. Los bombardeos indiscriminados, los saqueos y los incendios deliberados han provocado que edificios tan emblemáticos como la Biblioteca Nacional o los grandes museos que conservaban buena parte de las obras mesopotámicas, sumerias o babilonias más importantes hayan sido parcial o totalmente destruidos. Las pérdidas son irreparables y pocas veces son tenidas en cuenta cuando se hace balance sobre los efectos de la guerra.

A nivel gráfico, la obra no destaca especialmente, pero consigue hacer funcionar el relato. Las composiciones de página son correctas, la gama cromática permite dotar de profundidad a la historia, pero en general, el dibujo está subordinado totalmente a la narración. No es una obra que atraerá al lector por la calidad artística, pero el trabajo de Rojo y Carbajo permite que los personajes y sus tragedias nos sean muy cercanos.

Por último, me gustaría destacar dos aspectos de que hacen de Casa Bábili un proyecto a imitar por organizaciones que busquen concienciar a la población sobre diversas cuestiones a través del cómic. En primer lugar, el cómic se puede leer íntegramente en formato digital, hecho que facilita su uso didáctico, y está disponible en español, inglés y árabe. En segundo término, los extras que incluye la edición en papel – también consultables online – dotan de mayor profundidad al cómic, ya que incluyen artículos académicos y periodísticos sobre diferentes aspectos del conflicto.

La valoración global de la obra es muy positiva ya que cumple perfectamente con su objetivo inicial: dar a conocer la realidad cotidiana de un conflicto tan mediatizado como la guerra de Iraq. Solo cabe felicitar a los autores y a los impulsores de la obra y esperar que iniciativas como ésta, que muestran las potencialidades del cómic, no sean una excepción.

Fútbol. La novela gráfica

Fútbol. La novela gráfica, de Santiago García y Pablo Ríos (Astiberri)

A priori Fútbol. La novela gráfica no tenía cabida en este blog, ya que no reflejaba ningún acontecimiento histórico ni describía la situación de un periodo histórico concreto. Pero tras la lectura, muy placentera, creo que este cómic encaja perfectamente en la sección Mundo actual. Santiago García y Pablo Ríos, con la excusa de hablar sobre una de sus pasiones – el fútbol -, crearon una obra que va mucho más allá del deporte y que retrata de manera brillante la sociedad española de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI.

Me gusta mucho el deporte en general y el fútbol en particular, así que cuando me decidí a leer la obra de García y Ríos intuía que me iba a gustar. Me esperaba una narración tradicional centrada en algunos de los momentos más trascendentes de este deporte o en las grandes gestas, quizás en la realidad oculta que no aparece en los medios. Era posible también una historia centrada en los hinchas, parte esencial del juego, pero generalmente olvidada. Pero estaba equivocado, Fútbol. La novela gráfica va mucho más lejos y es mucho más original.

El cómic empieza con una explicación de la Teoría de Juegos aplicada al fútbol, con un gráfico ejemplo de su uso en la lucha entre Marvel y DC por la preeminencia en el mercado de cómics americano. Después, el protagonista, con un claro parecido físico a Santiago García, narra el origen de su pasión por el fútbol gracias a la relación con su padre, ex-futbolista profesional. A partir de ese momento, el cómic se convierte en una sucesión de historias breves muy bien enlazadas que permiten a los autores abordar grandes temas que afectan no solo al fútbol sino también a la sociedad en su conjunto.

Muchos son los temas de interés que tratan Santiago García y Pablo Ríos: la homosexualidad en el deporte de élite, con la maravillosa historia de Koldo y Aitor; el machismo imperante en el fútbol, extensible al resto de la sociedad, de la mano de Julia, otro personaje espléndidamente construido; el papel social del arte, gracias a Chuliá y su deseo de utilizar el fútbol profesional como medio de expresión artístico; la corrupción política vinculada a la burbuja inmobialiaria y al balompié, mediante una especie de Jesús Gil de Torremolinos o como decía al principio, la teoría de juegos y su aplicación en el deporte rey. Pero por encima de todos ellos, el gran tema del cómic es la dualidad entre realidad y ficción.

El fútbol ha adquirido su posición central en nuestra sociedad gracias a la combinación de elementos reales y a la construcción de mitos en torno a él. García y Ríos muestran con fino sentido del humor y ligera ironía el proceso mediante el cual se construyen estos pasajes míticos de la historia del fútbol. Dos de los ejemplos que utilizan los autores son el equipo Cosmos, de un pueblo de la sierra de Madrid, sobre el que vecinos y rivales se ponen de acuerdo muchos años después en torno a su peculiaridad y la película Evasión o Victoriaseguramente el ejemplo más conocido de ficción futbolística, aunque esté basada – muy libremente – en hechos reales.

El apartado gráfico del cómic también tiene un nivel altísimo. El dibujo de Pablo Ríos, de trazos desdibujados, tiene una gran expresividad y sus personajes con aire caricaturesco funcionan perfectamente para transmitir el punto irónico que atraviesa toda la obra. La composición de página es constante, con seis viñetas por página en tres filas de dos viñetas cada una, con la excepción de un par de de viñetas a doble página realmente espectaculares, situadas al inicio y al final de la obra para dotar de simetría al conjunto.

El conjunto general es muy bueno, aunque el eje central de la parte gráfica es el color. Pablo Ríos demuestra una gran habilidad para utilizarlo como elemento narrativo, ya que prácticamente cada historia dispone de una paleta diferente. La historia de Koldo y Aitor ejemplifica como el color se puede convertir en un aspecto esencial en una narración y y no solo cumplir con su finalidad estética.

En resumen, Fútbol. La novela gráfica es un gran cómic que interesará tanto a los aficionados al fútbol como a los que no lo sean pero quieran conocer desde otro punto de vista algunas de las características fundamentales de nuestra sociedad. Su lectura es muy amena y divertida, pero al mismo tiempo son multitud las reflexiones trascendentes que contiene, hecho que permite una lectura a diversos niveles. El fútbol es uno de los elementos esenciales para comprender la sociedad contemporánea y este cómic nos ayuda a visualizar muchos de los porqués.

Como dice la contraportada: “El fútbol es misterio. El fútbol es pasión. El fútbol es sexo. El fútbol es negocio. El fútbol es política. El fútbol es todo”. 

Barcelona. Los vagabundos de la chatarra

Barcelona. Los vagabundos de la chatarra, de Jorge Carrión y Sagar (Norma Editorial)

El cómic periodístico o periodismo en viñetas, las etiquetas no importan, está  viviendo un gran auge en los últimos años. Autores como Joe Sacco o Guy Delisle y obras como El fotógrafo han mostrado, desde enfoques totalmente diferentes, las enormes posibilidades de este género. Hasta el momento las historias que estos cómics narraban eran lejanas, incluso exóticas en muchas ocasiones, pero Barcelona. Los vagabundos de la chatarra recrea una realidad muy cercana. Además, como destaca Javier López Menacho en La Réplica, por primera vez el periodismo en cómic se hace a cuatro manos y no a dos.

El escritor Jorge Carrión – guionista de la obra – y el dibujante Sagar Forniés concibieron este cómic como un reportaje sobre el mundo de la chatarra en la capital catalana. Para ello, como haría cualquier buen periodista, fueron a visitar los lugares emblemáticos de este negocio y trataron de hablar con sus protagonistas. A lo largo del cómic los autores muestran cómo la presencia del cuaderno de dibujo en lugar de la  cámara les facilitó las cosas, ya que era un medio de acercamiento menos agresivo para los entrevistados.

La narración abarca un año, desde el emblemático 11 de septiembre de 2012, con la gran manifestación que tuvo lugar en Barcelona, hasta el 11 de septiembre de 2013, con el independentismo en pleno auge. Bajo los grandes acontecimientos, que constituyen el contexto en el que se desarrollan las diversas historias, Carrión y Forniés se centran en la realidad oculta de la ciudad, que solo aparece en los grandes medios cuando sucede una tragedia. Desde el puerto hasta las naves industriales okupadas en Poblenou pasando por la construcción del nuevo mercado de los Encantes, los escenarios en los que tienen lugar los paseos en bici de los autores son muy reconocibles para cualquiera que conozca mínimamente Barcelona.

La galería de personajes del cómic es realmente especial y muestra la heterogeneidad de las gentes que participan en el negocio de la chatarra. Trabajadores del puerto que quieren mantenerse en el anonimato, inmigrantes subsaharianos que llevan muchos años luchando por prosperar en la idílica Europa, un expresidiario rumano que trata de sacar adelante a su familia… Lo mejor de la obra, en mi opinión, es la construcción – el retrato – de estos personajes, especialmente de Vasile, un chatarrero rumano que recorre cada día decenas de kilómetros con su carro de supermercado; y de Abudu, un senegalés que ha tenido una vida muy difícil y que se ha convertido en una especie de líder de los africanos que viven en la nave de la calle Puigcerdà.

Aprovechando al máximo las posibilidades que ofrece el cómic, Carrión y Forniés utilizan múltiples tipologías textuales para dotar de mayor profundidad a su relato. Informes a página completa que explican los orígenes y el desarrollo histórico de los Encantes conviven con los tweets del Ayuntamiento de Barcelona cuando los okupas que se dedican a la chatarra son desalojados. La necesaria reflexión que exige plasmar esta investigación en cómic, hace que esta obra sea un reportaje mucho más completo, y personal – elemento esencial -, que cualquier información que podamos encontrar en un medio de comunicación tradicional.

A nivel gráfico, el dibujo de Sagar es realmente espectacular y consigue transmitir la inmediatez de las entrevistas al mismo tiempo que reconstruye unos escenarios completamente fieles a la realidad. El trazo desdibujado y un gran uso del color hacen que la obra tenga una atmósfera muy característica. Las composiciones de página están muy trabajadas y la multitud de planos que utiliza Sagar dotan al cómic de un tono cinematográfico que funciona realmente bien.

lINT012034515Barcelona-la-chatarra1A la manera de Joe Sacco, los autores aparecen como personajes del cómic, de modo que en todo momento tenemos claro que el relato es subjetivo. En ningún momento afirman que Barcelona. Los vagabundos de la chatarra sea la verdad, es tan solo su verdad y éso, en los tiempos que corren en el periodismo, es digno de admirar. Los anexos incluyen una entrevista en formato cómic que realizaron los autores al propio Sacco en una visita de éste a Barcelona en la que se reflexiona sobre la naturaleza del periodismo, sobre el compromiso ético del periodista y sobre las posibilidades del cómic en este género.

Por último, es destacable la página web que han creado los autores junto a Norma Editorial, en la que se incluyen materiales muy interesantes: desde una guía didáctica a noticias relacionadas con los temas reflejados en el cómic. También son interesantes las ilustraciones y los bocetos que Sagar publicó en su blog.

En definitiva, la obra de Jorge Carrión y Sagar Forniés es muy recomendable, por la temática, por la forma en que está tratada y porque es periodismo en cómic sobre una realidad cotidiana que todos y todas hemos visto alguna vez. Es una gran manera de acercarnos a las tremendas desigualdades que existen en nuestras ciudades y que generalmente quedan alejadas del gran foco informativo. Una gran lectura con muchos aspectos sobre los que reflexionar.