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La grieta

La grieta, de Carlos Spottorno y Guillermo Abril (Astiberri)

La situación geopolítica internacional se mueve a una velocidad vertiginosa. Si tan solo hacemos balance del año 2016 nos encontramos con la guerra de Siria, la victoria electoral de Donald Trump, el Brexit, conflictos bélicos en Sudán del Sur o la República Democrática del Congo, enfrentamientos en Ucrania, infinidad de atentados terroristas, el proceso de paz en Colombia, el fallecimiento de Fidel Castro…  Ante este mundo tan convulso, la estabilidad y la prosperidad que teóricamente garantiza la Unión Europea es uno de los pocos asideros que teníamos. Pero en los últimos años este hecho también ha dado un vuelco. La Unión Europea se está resquebrajando y Carlos Spottorno y Guillermo Abril han tratado de encontrar y analizar las grietas que la están dañando.

La grieta es una obra dura, pero tremendamente necesaria. Desde  la valla de Melilla hasta la frontera ártica entre Finlandia y Rusia, pasando por los Balcanes, ambos periodistas – Spottorno, fotógrafo y Abril, reportero – han visitado los lugares más calientes de los confines exteriores de la UE para tratar de comprender y de explicar los múltiples procesos que están afectando al macroestado europeo. Para ello se han valido de su dominio respectivo de la imagen y el texto y han creado un cómic realmente original: todas las viñetas son fotografías y los cuadros de texto nos relatan los acontecimientos que vemos reflejados en ellas, a la manera de un diario.

Los autores han explicado en diversas entrevistas que en primer lugar Carlos Spottorno creó un relato puramente gráfico, a partir de una selección de las 25.000 imágenes que habían tomado a lo largo de tres años; y después Guillermo Abril escribió los textos de apoyo. El objetivo era narrar y dotar de coherencia a lo que se veía en las viñetas – lo que no se ve, no existe –, sin dejar cabos sueltos. Estamos por tanto ante un híbrido entre un extenso reportaje y una novela gráfica. La influencia de las obras de dibujantes como Joe Sacco o Guy Delisle es evidente, pero si hay un cómic que dialoga directamente con La grieta, ese es El fotógrafo. La obra de Guibert, Lefèvre y Lemercier utilizaba conjuntamente fotografía y dibujo para narrar las andanzas de Didier Lefèvre acompañando a una misión de Médicos Sin Fronteras en Afganistán; aunque en La grieta no hay dibujo.

 

Tras una breve introducción, la narración se inicia con la visita de los autores a Melilla, donde toman conciencia de la gigantesca valla que separa Europa de África. En la ciudad autónoma visitan las dependencias de la guardia civil y el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Posteriormente cruzan a Marruecos, donde dialogan con las personas que esperan en el monte Gurugú, en unas condiciones terribles, para tratar de cruzar la frontera. Es interesante la manera en que dan voz a los diferentes colectivos implicados y tratan de recabar las diferentes versiones de la situación.

A continuación, Spottorno y Abril se trasladan a los Balcanes, una de las puertas de entrada más utilizada por los refugiados – mayoritariamente sirios, iraquíes y afganos -, que tratan de llegar a Europa. En esta región es donde los periodistas entran en contacto con FRONTEX, el organismo encargado de coordinar las fronteras exteriores de la UE, y observan el funcionamiento de las fronteras con Turquía, seguramente las más delicadas del todo el continente europeo.

El periplo continúa en Lampedusa, la pequeña isla italiana al sur de Sicilia, que geográficamente está más cerca de África que de Europa. De nuevo visitan lugares imprescindibles para conocer el alcance del drama de los refugiados: un gran centro de acogida, el museo con restos de naufragios que ha creado un activista e incluso un avión y una fragata que trabajan en la localización y rescate de embarcaciones que transportan gente desde Libia hasta las costas italianas. El mar proporciona imágenes de gran belleza, pero también escenas de gran dramatismo, como la que ilustra la portada.

Siguiendo el estricto orden cronológico que marca la actualidad, Spottorno y Abril nos trasladan a finales de 2015, a las fronteras de Hungría, Croacia y Eslovenia. El gobierno húngaro, de extrema derecha, había militarizado la frontera y prácticamente la había sellado, de modo que los miles de refugiados, ahora ya en su mayoría sirios, fueron obligados a buscar otras formas de llegar a su ansiado destino. Incontables familias se trasladaban a pie, cargando con sus escasas pertenencias, con el objetivo de llegar a esa Europa idílica que los recibía con alambradas y gases lacrimógenos.

Por último, los autores se fijan en las fronteras del este. El conflicto ucraniano y unas maniobras de la OTAN en los países bálticos muestran una nueva grieta: las relaciones con Rusia. La visión que muestran los autores en esta ocasión es tan solo la versión occidental, que presenta a Rusia como un enemigo peligroso. A pesar de que los autores se muestran razonablemente críticos con las declaraciones de algunos militares atlantistas, se echa en falta la opinión de alguien del otro lado. Es la única pega que le encuentro a la gran labor periodística que han llevado a cabo Carlos Spottorno y Guillermo Abril.

A nivel gráfico poco hay que decir que no se vea en las imágenes que adjunto en el texto. Visualmente estamos ante un cómic mayúsculo. Las fotografías han sido retocadas de forma que los negros han ganado en intensidad y los colores han quedado en parte difuminados, con un ligero efecto que recuerda al cine y la televisión en tecnicolor. Las composiciones de página tienen un papel fundamental en la narración, ya que dirigen nuestra vista hacia los aspectos que los autores consideran fundamentales. Las grandes imágenes, que en determinados momentos ocupan una página entera o incluso dos, transmiten una gran fuerza e invitan a la reflexión. La inclusión de mapas ayuda a estar siempre situados con exactitud, especialmente en las zonas más desconocidas.

La grieta es un cómic fantástico, sin duda uno de los mejores de 2016, pero va mucho más allá. Es una llamada a nuestra conciencia, un golpe de realidad en estos días inciertos. La organización política que ha conseguido setenta años de paz en el continente que fue asolado por las guerras más sangrientas de la Historia, el gran sueño que fue un día la Unión Europea se está desmoronando. Grietas entre norte y sur, entre este y oeste. Nacionalismos cada vez más poderosos que luchan por derruir la esencia de la Unión. Políticas austericidas y competencia fiscal entre estados. Privatizaciones y recortes en el estado del bienestar. Todos estos elementos están aniquilando lo que un día fue la Unión Europea. La novela gráfica de Spottorno y Abril es un brillante estado de la cuestión, pero en nuestras manos está hacer ver a nuestros dirigentes que tienen que cambiar el rumbo.

PD: os inivito a visitar la web promocional de La grieta para conocer más detalles sobre la obra.

Casa Bábili

Casa Bábili, de Duleimi, Rojo y Carbajo (Norma Editorial)

Han pasado más de 12 años desde que los Estados Unidos liderados por George W. Bush y sus aliados – entre ellos la España de José María Aznar -, decidieron invadir Iraq con la excusa de que el régimen de Sadam Husein poseía armas de destrucción masiva. Como se demostró posteriormente, la CIA falseó diversos informes para tener una coartada y a pesar de que la opinión pública mundial estaba en contra de la guerra, los halcones se salieron con la suya. Desde el presente es fácil comprobar lo erróneo de la decisión y la situación actual de Iraq y los países de su entorno muestra el enorme fracaso de la intervención.

El proyecto Casa Bábili, impulsado por la Fundación Al Fanar y la CEOSI (Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq) , trata de dar a conocer la realidad de los y las civiles iraquíes, las víctimas generalmente olvidadas del conflicto. Para ello adaptaron al cómic la novela Las mujeres de Saturno de la autora iraquí Lutfiya Duleimi. De la mano de los dibujantes Sara Rojo y Javier Carbajo trasladaron al cómic la historia de Hayat Bábili, una joven periodista de Bagdad que padece las consecuencias de la invasión norteamericana y del crecimiento del radicalismo islamista.

La primera parte del cómic se centra en los orígenes históricos de Iraq y su cultura. De la mano de Hayat y sus antepasados, los autores nos trasladan a las diferentes etapas históricas del antiguo Iraq hasta llegar a los inicios del siglo XX en que la presencia occidental empieza a ser una constante. El objetivo de esta parte introductoria es hacer consciente al lector de la riqueza del patrimonio cultural iraquí y de las grandes pérdidas que la guerra ha provocado. Una cultura milenaria ha sido mutilada en tan solo una decena de años.

La segunda parte de la obra nos muestra el día a día de las mujeres iraquíes durante el conflicto. La peligrosidad de vivir en un Bagdad bajo asedio, la crueldad de las tropas norteamericanas y la llegada de radicales islamistas que no aceptan que las mujeres puedan ser autónomas conforman un cóctel terrorífico. El peligro físico se une al sufrimiento psicológico de no saber dónde se encuentran sus seres queridos y a pesar de ello Hayat y sus compañeras tratan de salir adelante y de ayudar a los más necesitados.

Casa Bábili no es un cómic sobre la guerra de Iraq, no esperéis encontrar grandes explicaciones geopolíticas, pero es una obra terriblemente humana. En poco más de 100 páginas asistimos a los actos más nobles y a los más terribles de los que es capaz el ser humano. La denuncia que llevan a cabo los autores tiene una gran fuerza y muestra, contra la versión oficial, que la invasión militar fue y sigue siendo un gran castigo contra la población civil.

Otro de los temas fundamentales de la obra es la pérdida del patrimonio iraquí durante la guerra. Los bombardeos indiscriminados, los saqueos y los incendios deliberados han provocado que edificios tan emblemáticos como la Biblioteca Nacional o los grandes museos que conservaban buena parte de las obras mesopotámicas, sumerias o babilonias más importantes hayan sido parcial o totalmente destruidos. Las pérdidas son irreparables y pocas veces son tenidas en cuenta cuando se hace balance sobre los efectos de la guerra.

A nivel gráfico, la obra no destaca especialmente, pero consigue hacer funcionar el relato. Las composiciones de página son correctas, la gama cromática permite dotar de profundidad a la historia, pero en general, el dibujo está subordinado totalmente a la narración. No es una obra que atraerá al lector por la calidad artística, pero el trabajo de Rojo y Carbajo permite que los personajes y sus tragedias nos sean muy cercanos.

Por último, me gustaría destacar dos aspectos de que hacen de Casa Bábili un proyecto a imitar por organizaciones que busquen concienciar a la población sobre diversas cuestiones a través del cómic. En primer lugar, el cómic se puede leer íntegramente en formato digital, hecho que facilita su uso didáctico, y está disponible en español, inglés y árabe. En segundo término, los extras que incluye la edición en papel – también consultables online – dotan de mayor profundidad al cómic, ya que incluyen artículos académicos y periodísticos sobre diferentes aspectos del conflicto.

La valoración global de la obra es muy positiva ya que cumple perfectamente con su objetivo inicial: dar a conocer la realidad cotidiana de un conflicto tan mediatizado como la guerra de Iraq. Solo cabe felicitar a los autores y a los impulsores de la obra y esperar que iniciativas como ésta, que muestran las potencialidades del cómic, no sean una excepción.

Fútbol. La novela gráfica

Fútbol. La novela gráfica, de Santiago García y Pablo Ríos (Astiberri)

A priori Fútbol. La novela gráfica no tenía cabida en este blog, ya que no reflejaba ningún acontecimiento histórico ni describía la situación de un periodo histórico concreto. Pero tras la lectura, muy placentera, creo que este cómic encaja perfectamente en la sección Mundo actual. Santiago García y Pablo Ríos, con la excusa de hablar sobre una de sus pasiones – el fútbol -, crearon una obra que va mucho más allá del deporte y que retrata de manera brillante la sociedad española de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI.

Me gusta mucho el deporte en general y el fútbol en particular, así que cuando me decidí a leer la obra de García y Ríos intuía que me iba a gustar. Me esperaba una narración tradicional centrada en algunos de los momentos más trascendentes de este deporte o en las grandes gestas, quizás en la realidad oculta que no aparece en los medios. Era posible también una historia centrada en los hinchas, parte esencial del juego, pero generalmente olvidada. Pero estaba equivocado, Fútbol. La novela gráfica va mucho más lejos y es mucho más original.

El cómic empieza con una explicación de la Teoría de Juegos aplicada al fútbol, con un gráfico ejemplo de su uso en la lucha entre Marvel y DC por la preeminencia en el mercado de cómics americano. Después, el protagonista, con un claro parecido físico a Santiago García, narra el origen de su pasión por el fútbol gracias a la relación con su padre, ex-futbolista profesional. A partir de ese momento, el cómic se convierte en una sucesión de historias breves muy bien enlazadas que permiten a los autores abordar grandes temas que afectan no solo al fútbol sino también a la sociedad en su conjunto.

Muchos son los temas de interés que tratan Santiago García y Pablo Ríos: la homosexualidad en el deporte de élite, con la maravillosa historia de Koldo y Aitor; el machismo imperante en el fútbol, extensible al resto de la sociedad, de la mano de Julia, otro personaje espléndidamente construido; el papel social del arte, gracias a Chuliá y su deseo de utilizar el fútbol profesional como medio de expresión artístico; la corrupción política vinculada a la burbuja inmobialiaria y al balompié, mediante una especie de Jesús Gil de Torremolinos o como decía al principio, la teoría de juegos y su aplicación en el deporte rey. Pero por encima de todos ellos, el gran tema del cómic es la dualidad entre realidad y ficción.

El fútbol ha adquirido su posición central en nuestra sociedad gracias a la combinación de elementos reales y a la construcción de mitos en torno a él. García y Ríos muestran con fino sentido del humor y ligera ironía el proceso mediante el cual se construyen estos pasajes míticos de la historia del fútbol. Dos de los ejemplos que utilizan los autores son el equipo Cosmos, de un pueblo de la sierra de Madrid, sobre el que vecinos y rivales se ponen de acuerdo muchos años después en torno a su peculiaridad y la película Evasión o Victoriaseguramente el ejemplo más conocido de ficción futbolística, aunque esté basada – muy libremente – en hechos reales.

El apartado gráfico del cómic también tiene un nivel altísimo. El dibujo de Pablo Ríos, de trazos desdibujados, tiene una gran expresividad y sus personajes con aire caricaturesco funcionan perfectamente para transmitir el punto irónico que atraviesa toda la obra. La composición de página es constante, con seis viñetas por página en tres filas de dos viñetas cada una, con la excepción de un par de de viñetas a doble página realmente espectaculares, situadas al inicio y al final de la obra para dotar de simetría al conjunto.

El conjunto general es muy bueno, aunque el eje central de la parte gráfica es el color. Pablo Ríos demuestra una gran habilidad para utilizarlo como elemento narrativo, ya que prácticamente cada historia dispone de una paleta diferente. La historia de Koldo y Aitor ejemplifica como el color se puede convertir en un aspecto esencial en una narración y y no solo cumplir con su finalidad estética.

En resumen, Fútbol. La novela gráfica es un gran cómic que interesará tanto a los aficionados al fútbol como a los que no lo sean pero quieran conocer desde otro punto de vista algunas de las características fundamentales de nuestra sociedad. Su lectura es muy amena y divertida, pero al mismo tiempo son multitud las reflexiones trascendentes que contiene, hecho que permite una lectura a diversos niveles. El fútbol es uno de los elementos esenciales para comprender la sociedad contemporánea y este cómic nos ayuda a visualizar muchos de los porqués.

Como dice la contraportada: “El fútbol es misterio. El fútbol es pasión. El fútbol es sexo. El fútbol es negocio. El fútbol es política. El fútbol es todo”. 

Barcelona. Los vagabundos de la chatarra

Barcelona. Los vagabundos de la chatarra, de Jorge Carrión y Sagar (Norma Editorial)

El cómic periodístico o periodismo en viñetas, las etiquetas no importan, está  viviendo un gran auge en los últimos años. Autores como Joe Sacco o Guy Delisle y obras como El fotógrafo han mostrado, desde enfoques totalmente diferentes, las enormes posibilidades de este género. Hasta el momento las historias que estos cómics narraban eran lejanas, incluso exóticas en muchas ocasiones, pero Barcelona. Los vagabundos de la chatarra recrea una realidad muy cercana. Además, como destaca Javier López Menacho en La Réplica, por primera vez el periodismo en cómic se hace a cuatro manos y no a dos.

El escritor Jorge Carrión – guionista de la obra – y el dibujante Sagar Forniés concibieron este cómic como un reportaje sobre el mundo de la chatarra en la capital catalana. Para ello, como haría cualquier buen periodista, fueron a visitar los lugares emblemáticos de este negocio y trataron de hablar con sus protagonistas. A lo largo del cómic los autores muestran cómo la presencia del cuaderno de dibujo en lugar de la  cámara les facilitó las cosas, ya que era un medio de acercamiento menos agresivo para los entrevistados.

La narración abarca un año, desde el emblemático 11 de septiembre de 2012, con la gran manifestación que tuvo lugar en Barcelona, hasta el 11 de septiembre de 2013, con el independentismo en pleno auge. Bajo los grandes acontecimientos, que constituyen el contexto en el que se desarrollan las diversas historias, Carrión y Forniés se centran en la realidad oculta de la ciudad, que solo aparece en los grandes medios cuando sucede una tragedia. Desde el puerto hasta las naves industriales okupadas en Poblenou pasando por la construcción del nuevo mercado de los Encantes, los escenarios en los que tienen lugar los paseos en bici de los autores son muy reconocibles para cualquiera que conozca mínimamente Barcelona.

La galería de personajes del cómic es realmente especial y muestra la heterogeneidad de las gentes que participan en el negocio de la chatarra. Trabajadores del puerto que quieren mantenerse en el anonimato, inmigrantes subsaharianos que llevan muchos años luchando por prosperar en la idílica Europa, un expresidiario rumano que trata de sacar adelante a su familia… Lo mejor de la obra, en mi opinión, es la construcción – el retrato – de estos personajes, especialmente de Vasile, un chatarrero rumano que recorre cada día decenas de kilómetros con su carro de supermercado; y de Abudu, un senegalés que ha tenido una vida muy difícil y que se ha convertido en una especie de líder de los africanos que viven en la nave de la calle Puigcerdà.

Aprovechando al máximo las posibilidades que ofrece el cómic, Carrión y Forniés utilizan múltiples tipologías textuales para dotar de mayor profundidad a su relato. Informes a página completa que explican los orígenes y el desarrollo histórico de los Encantes conviven con los tweets del Ayuntamiento de Barcelona cuando los okupas que se dedican a la chatarra son desalojados. La necesaria reflexión que exige plasmar esta investigación en cómic, hace que esta obra sea un reportaje mucho más completo, y personal – elemento esencial -, que cualquier información que podamos encontrar en un medio de comunicación tradicional.

A nivel gráfico, el dibujo de Sagar es realmente espectacular y consigue transmitir la inmediatez de las entrevistas al mismo tiempo que reconstruye unos escenarios completamente fieles a la realidad. El trazo desdibujado y un gran uso del color hacen que la obra tenga una atmósfera muy característica. Las composiciones de página están muy trabajadas y la multitud de planos que utiliza Sagar dotan al cómic de un tono cinematográfico que funciona realmente bien.

lINT012034515Barcelona-la-chatarra1A la manera de Joe Sacco, los autores aparecen como personajes del cómic, de modo que en todo momento tenemos claro que el relato es subjetivo. En ningún momento afirman que Barcelona. Los vagabundos de la chatarra sea la verdad, es tan solo su verdad y éso, en los tiempos que corren en el periodismo, es digno de admirar. Los anexos incluyen una entrevista en formato cómic que realizaron los autores al propio Sacco en una visita de éste a Barcelona en la que se reflexiona sobre la naturaleza del periodismo, sobre el compromiso ético del periodista y sobre las posibilidades del cómic en este género.

Por último, es destacable la página web que han creado los autores junto a Norma Editorial, en la que se incluyen materiales muy interesantes: desde una guía didáctica a noticias relacionadas con los temas reflejados en el cómic. También son interesantes las ilustraciones y los bocetos que Sagar publicó en su blog.

En definitiva, la obra de Jorge Carrión y Sagar Forniés es muy recomendable, por la temática, por la forma en que está tratada y porque es periodismo en cómic sobre una realidad cotidiana que todos y todas hemos visto alguna vez. Es una gran manera de acercarnos a las tremendas desigualdades que existen en nuestras ciudades y que generalmente quedan alejadas del gran foco informativo. Una gran lectura con muchos aspectos sobre los que reflexionar.

 

Píldoras azules

Píldoras azules, de Frederik Peeters (Astiberri)

El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) provoca el Síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Fue descubierto en 1983, pero aún hoy, más de treinta años después, sigue siendo un gran estigma para quienes la padecen y un gran misterio lleno de tabúes y de tópicos para la mayoría de la población. Para el dibujante Frederik Peeters  también era un gran desconocido, hasta que se topó con Cati y su hijo de 3 años.

Píldoras azules no es un cómic histórico, aunque se enmarca en el género autobiográfico. Tampoco es un cómic científico que trate de divulgar los pormenores de la enfermedad. La obra de Peeters es un cómic romántico que no cae en lo empalagoso ni en la lágrima fácil. Como dice Antoni Guiral en su comentario en Tebeosfera, por muchas cosas que se digan sobre Píldoras Azules, hay que leerlo para poder comprender su magnitud.

La editorial Astiberri publicó Píldoras azules en 2002, pero en 2015 la ha vuelto a reeditar con una docena de páginas adicionales que muestran a Cati y su hijo, los protagonistas del relato junto al propio dibujante, trece años después de lo narrado en el cómic. Este material nuevo es muy interesante, ya que permite observar la evolución de la enfermedad, los avances científicos, y sobretodo, las reflexiones del adolescente que solo tenía tres años en la obra original.

70a1f7d2700fe4cf32771a092d6143c8La historia comienza con el joven Frederik Peeters y sus encuentros casuales con Cati, una chica algo mayor que él a la que conoce a través de unos amigos. Cuatro años después vuelven a encontrarse y Peeters ya es dibujante profesional y Cati está infelizmente casada y tiene un hijo. A partir de este momento se inicia una relación que estará marcada, en un primer momento por la confesión, y posteriormente, por la relación a tres entre ellos y la enfermedad.

La narración no se conforma con recoger un conjunto de anécdotas, sino que va mucho más allá. Las dudas de ambos, los sentimientos  que van transformando su relación – desde la culpa hasta el amor absoluto -, el papel de Frederik Peeters como padre, y especialmente, sus reflexiones en torno a la vida y el amor son los ejes del relato. La sensibilidad que muestra el autor suizo para exponer los aspectos más íntimos de su relación con Cati es abrumadora.

La visión que muestra Peeters de la enfermedad es realmente valiosa, ya que no cae en el alarmismo, pero al mismo tiempo tampoco tiene una perspectiva idealizada o despreocupada. Los pequeños descubrimientos que realizan como pareja, con la supervisión de un médico magníficamente recreado, juegan un papel fundamental en el progreso de la historia. Los momentos llenos de optimismo y de esperanza se entrecruzan con las escenas pesimistas y con los miedos de ambos.

Los fragmentos oníricos, utilizados con maestría por Peeters, sirven para introducir sus profundas reflexiones sobre la naturaleza de sus sentimientos hacia Cati y su hijo. Multitud de metáforas visuales enriquecen el relato. Entre ellas destacan el uso de un rinoceronte blanco y de un mamut que tienen una gran importancia en la historia.

En el apartado gráfico Frederik Peeters, pese a su juventud, demostró una gran capacidad para utilizar multitud de los recursos propios del cómic. Su trazo expresionista, sus caras y, por encima de todo, sus ojos consiguen transmitir la crudeza y la ternura, la esperanza y el miedo de los personajes. El blanco y negro funciona maravillosamente para trasladar la intimidad de lo narrado y consigue que hechos e ideas fluyan, conviertiendo la lectura en adictiva. Es interesante, también, observar la diferencia entre el dibujo original y el de las nuevas páginas, mucho más estilizado.

En resumen, Pildoras Azules es un cómic majestuoso. La historia es preciosa y la manera en que Peeters trata un tema tan delicado está a la altura. El dibujo muestra el excelso nivel del dibujante, el guión funciona, es divertido, es triste… No se me ocurre una mejor manera de acercarse al VIH-SIDA, una de las realidades más complejas de nuestro tiempo, sin caer en sentimentalismos ni en la autocompasión. Lectura cien por cien recomendable.

Los ignorantes

Los ignorantes, de Étienne Davodeau (La Cúpula)

Los ignorantes no es un cómic histórico, es un cómic periodístico o un reportaje en cómic, si queremos concretar un poco. Pese a este alejamiento del tono general del blog, su enfoque es tan atractivo que creo que es una lectura muy recomendable. En La mala gente Étienne Davodeau se acercó al surgimiento del movimiento sindical de raíz católica en el ámbito rural francés, del que participaron sus padres; y en Rural, el autor galo nos muestra su particular visión sobre la agricultura ecológica y la lucha por preservar el medio ambiente. Con Los ignorantes, Davodeau cierra su particular trilogía agrícola.

El punto de partida del cómic es tremendamente sugerente, puesto que el dibujante francés relata en primera persona su particular intercambio con el viticultor Richard Leroy. Davodeau trabajará en los viñedos de Leroy para poder crear este cómic y descubrir los secretos del vino, y a cambio, instruirá al viticultor en las peculiaridades del mundo del cómic. Ambos son unos ignorantes en el campo que domina el otro, así que el cómic refleja el aprendizaje que produce la convivencia.

Para alguien como yo, con muy pocos conocimientos del mundo del vino y de los procesos que permiten obtener un buen caldoel cómic de Étienne Davodeau es muy instructivo. Fiel al estilo de su autor, Los ignorantes es una obra reposada, de ritmo lento, pero tremendamente interesante. Desde la poda de la viña hasta los elementos que convierten a un buen vino en un gran vino capaz de obtener premios y éxito comercial, Davodeau consigue transmitir la sabiduría de Richard Leroy y nos hace partícipes de su aprendizaje.

El carácter, algo especial, del viticultor galo y su convivencia con el dibujante crean los momentos más humorísticos del cómic, en el que predomina un tono costumbrista. Las visitas a otros bodegueros o a un fabricante artesanal de barricas completan el panorama del importante y prestigioso sector vitivinícola de Francia.

Pero como decía al principio, Los ignorantes es un intercambio, y Richard Leroy recibe las lecciones de Étienne Davodeau sobre cómic. El viticultor no es un experto en la materia, ya que tan solo ha leído algunos de los clásicos infantiles y juveniles, y el dibujante le prepara una interesante serie de lecturas a modo de introducción. El objetivo de Davodeau es que Leroy se haga una idea general de la diversidad de géneros existentes y de la evolución del cómic en los últimos años. Después de cada lectura ambos comentan sus impresiones y Davodeau trata de profundizar en los elementos que considera más importantes.

Además, igual que hace con él Richard Leroy, Davodeau lleva a su compañero de visita a diferentes lugares para conocer mejor el mundo del cómic. En mi opinión esta es la parte más atractiva de la obra para los amantes del cómic, ya que de la mano de Davodeau y Leroy, visitamos a autores tan importantes como Gibrat, Guibert (algunas de sus obras en el blog) o Trondheim; y éstos explican los entresijos de sus cómics. El panorama del cómic se completa con la visita a la editorial de Davodeau, a la imprenta en la que se está produciendo su última obra o a uno de los festivales más importantes para el cómic francobelga, el de Quai des Bulles.

El dibujo de Davodeau, fiel a su estilo, es perfecto para complementar las buenas conversaciones, las buenas lecturas y el buen vino que protagonizan Los ignorantes. Una obra que permite aprender sobre dos mundos tan aparentemente alejados como el cómic y el vino, pero que analizados desde la perspectiva del autor francés presentan muchas semejanzas. Por último, solamente añadir que al final de la obra se incluye un anexo con lo bebido y lo leído durante la realización del cómic, de manera que si tenemos interés es sencillo encontrar tanto los vinos como los cómics que aparecen en la obra.

Chernóbil. La zona

Chernóbil. La zona, de Natacha Bustos y Fco. Sánchez (Glénat)

El 26 de abril de 1986 se produjo el mayor accidente nuclear de la historia, en la central soviética de Chernóbil (actualmente en Ucrania). 25 años después Francisco Sánchez y Natacha Bustos publicaron Chernóbil – La zona y quiso el destino que su lanzamiento coincidiera con el desastre de Fukushima, el único accidente nuclear de proporciones similares al ucraniano.

Bustos y Sánchez no reconstruyen el accidente ni tratan de encontrar las causas que lo provocaron. Su objetivo es presentar cómo afectó el trágico suceso a la gente que habitaba en la zona cercana a la central, en los 30 km a la redonda que ahora son zona prohibida, de ahí el título del tebeo. Para ello, los autores nos muestran las vivencias de tres generaciones de una misma familia: los abuelos, que vivían en una pequeña granja en el campo; los padres, que residían en Pripiat; y finalmente, los hijos, que son de Moscú pero vuelven para visitar la ciudad fantasma de Pripiat.

El guión está muy conseguido, ya que a través de las tres generaciones podemos comprender la magnitud de la catástrofe y cómo ésta afectó al modo de vida de la población. El cómic se inicia con la trágica historia de Leonid y Galia, una pareja de ancianos que volvió a la zona prohibida después del accidente. Tras perder sus campos y sus animales, sacrificados justo después de la crisis nuclear, el matrimonio volvió a su hogar. En un total aislamiento consiguen salir adelante, vuelven a tener animales y a cultivar sus tierras, pero la radioactividad es un enemigo implacable que volverá a marcar sus vidas.Posteriormente, vemos cómo era la vida de la bulliciosa Pripiat en los días inmediatamente anteriores al desastre. Era una ciudad nueva, con una población muy joven, en la que estaba a punto de ser inaugurado un parque de atracciones. De la mano de Anna, la hija de Leonid y Galia, y de su marido Vladimir, trabajador de la central, observamos cómo la tragedia de Chernóbil cambió completamente y para siempre sus historias. Además, los autores han reconstruido de manera muy veraz el caos que debió vivirse en la ciudad, ya que las autoridades soviéticas – como en el pasado más reciente las japonesas -, no estaban preparadas para afrontar un desastre de tanta magnitud.

En tercer lugar, Yuri y Tatiana, nietos de Leonid y Galia, e hijos de Anna y Vladimir, vuelven a Pripiat 20 años después del accidente de Chernóbil. Tratan de encontrar sus orígenes y cerrar un episodio terrible, especialmente para Yuri, que era un niño cuando sucedió el desastre. Es espeluznante ver cómo Natacha Bustos ha recreado la fantasmal Pripiat, que ha sido conquistada por la naturaleza, pero en la que aún están de pie sus enormes edificios.

Uno de los elementos más destacados de la novela gráfica es el homenaje que tributa a los liquidadores, los cientos de miles de soviéticos que fueron llevados a la central para limpiar el desastre e impedir que la radiación continuara saliendo de Chernóbil. Pese a su esencial papel, que en la mayoría de casos los condujo a la muerte o a una minusvalía muy severa, estos héroes anónimos no han tenido el reconocimiento que merecen ni por parte de la URSS ni de la Ucrania independiente.

Son muy interesantes los contenidos adicionales incluidos al final del cómic, ya que incluyen un diario ficticio de Yuri y su búsqueda por conocer lo que realmente ocurrió en 1986; un epílogo a cargo de Francisco Sánchez en el que explica el origen de esta novela gráfica; y, por último, el diario de trabajo de Natacha Bustos en el que relata el proceso de creación y documentación del cómic. Es muy destacable el dibujo de Bustos, ya que a través del blanco y negro y de unos trazos ligeramente desdibujados, consigue transmitir los sentimientos de unos personajes muy creíbles.

En definitiva, Chernóbil – La zona es un muy buen cómic que nos acerca de una manera muy humana a una de las grandes catástrofes del siglo XX. El mapa que aparece al final del cómic muestra la localización de las 442 centrales nucleares existentes en el planeta, y como muestra el ejemplo de Fukushima, no es descartable que algo así pueda volver a suceder.