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La niña de sus ojos

La niña de sus ojos, de Mary y Bryan Talbot (La Cúpula)

Mary Talbot es una prestigiosa académica dedicada a los estudios de género. Hija de James S. Atherton, uno de los mayores expertos en Joyce, y casada con el dibujante Bryan Talbot, decidió dar su primer paso en el mundo del cómic con el guión de La niña de sus ojos. Es una obra tremendamente original, ya que no es ni una autobiografía ni una biografía al uso, sino que establece un paralelismo entre su propia vida y la de Lucía Joyce, ambas bajo la influencia de unas figuras paternas que las marcaron profundamente.

El cómic utiliza tres tiempos distintos para situar la acción: en primer lugar, el pasado más reciente, con una Mary Talbot ya adulta, que se decide a crear esta obra; en segundo término, los primeros años de vida de la protagonista, hasta que se convierte en madre; y, por último, la juventud de Lucía Joyce, durante los años 20 y 30 del siglo XX.

La linea argumental centrada en la infancia de Mary Talbot nos lleva a la Inglaterra de posguerra y nos presenta las estrecheces que pasaba la familia Atherton. La relación padre-hija es el eje de la narración, ya que sus hermanos mayores se fueron pronto de casa, y Mary se quedó sola con sus progenitores. Pero la narración también nos permite conocer la situación socioeconómica general y, especialmente, la situación de la mujer en esos oscuros años. Las desigualdades, que se iniciaban ya con la segregación escolar, afectaban a la población femenina en todos los ámbitos de su vida, como vamos viendo a medida que avanza el relato.

En cuanto a Lucía Joyce, la acción nos traslada al París de los años 20, donde vemos desfilar a la élite artística y literaria de la época. Es evidente la identificación de Mary Talbot con Lucía, aunque el retrato que hace de su propio padre es más duro que el que hace de James Joyce. De nuevo la relación padre-hija vuelve a ser fundamental, pero en este caso, la influencia de Nora, la madre de Lucía, es mucho mayor, pese a que su catolicismo feroz la lleva a defender posturas aún más conservadoras que las de su marido.

La hija del escritor irlandés se convirtió en una bailarina de éxito, pero el rechazo familiar a la danza como actividad artística acabó provocando que la abandonase. La discriminación que sufrió Lucía por el hecho de ser mujer, evidente en la comparación con su hermano Giorgio y con la que su madre estaba totalmente de acuerdo, le acabó generando problemas psicológicos. La tormentosa relación que mantuvo con Samuel Beckett, quien ejercía como secretario de su padre, fue la gota que colmó el vaso y la familia decidió que Lucía debía ser internada en un sanatorio mental. Fue el inicio a más de 40 años vagando por este tipo de instituciones y el final de una carrera artística prometedora que fue destruida.

Las diferencias que existen entre los acontecimientos que vivieron ambas protagonistas, no impiden que el cómic plasme con claridad las ideas de Mary Talbot. La denuncia de las injusticias que han sufrido – y aún sufren – las mujeres es la línea de continuidad de la obra. Pero además, muchos otros temas tienen cabida en las escasas 100 páginas de las que consta La niña de sus ojos: las relaciones paterno-filiales, la vida del artista, la vocación, e incluso la influencia de la religión en la vida personal.

El apartado gráfico, como en otras obras de Bryan Talbot (Sally Heathcote. Sufragistatambién en el blog) es muy interesante. El elemento más destacado es el uso del color, ya que cada uno de los tres tiempos en que se sitúa la acción tiene unas características diferentes: la Mary Talbot actual aparece en viñetas influenciadas por la línea clara y con un uso del color bastante convencional; su infancia y adolescencia están representadas mediante viñetas sin marco, composiciones de página más originales y tonos sepia, con puntuales elementos coloreados para darles énfasis; por último, la trama centrada en Lucía Joyce, mantiene la estructura de la segunda parte, pero esta vez con tonos grises, negros y azulados.

El uso  de tres tipos de dibujo diferentes muestra el gran dominio técnico de Bryan Talbot, así como su voluntad de encontrar el estilo más idóneo para cada una de las subtramas. Las tres funcionan perfectamente, aunque son las centradas en el pasado de la guionista y de Lucía Joyce las más brillantes. Un aspecto concreto que ha llamado mi atención y que me ha parecido muy acertado es el uso de notas al pie para introducir los comentarios de Mary Talbot sobre los dibujos de su marido, ya que en ocasiones estos no son fieles a sus recuerdos, y nos lo hace saber mediante frases muy divertidas.

En definitiva, La niña de sus ojos es una lectura totalmente recomendable por multitud de aspectos, desde sus aportaciones históricas hasta sus reflexiones sobre las desigualdades de género. Pero creo que el elemento más original es la creación de una novela gráfica que incluye una biografía, una autobiografía y las memorias personales de la autora sobre las circunstancias en que el propio cómic fue elaborado. De momento la unión del matrimonio Talbot en el cómic ha producido dos obras de mucho nivel sobre temas frecuentemente olvidados, espero que sean los primeros de muchos que están por llegar.

unahistoria

unahistoria, de Gipi (Salamandra Graphic)

Gipi es uno de los autores de cómic más interesantes del panorama europeo. Llevaba cinco años sin publicar nada y su retorno ha sido a lo grande. unahistoria – junto y en minúscula -, en la línea de sus anteriores obras, vuelve a demostrar el dominio del medio del autor italiano y su constante búsqueda por encontrar nuevos recursos y nuevas soluciones gráficas para contarnos grandes historias.

La novela gráfica consta de dos subtramas: una centrada en Silvano Landi, un escritor de éxito que padece problemas mentales; y la otra, basada en Mauro Landi, el bisabuelo del protagonista, que luchó en la Primera Guerra Mundial. Gipi consigue ir enlazando poco a poco las dos historias, de forma que como indica el título de la obra, ambas acaban convergiendo. Un inicio buscadamente confuso permite ir avanzando hasta que las piezas van encajando: las recurrentes visiones del escritor, su estancia en un hospital psiquiátrico, su pasado y las cartas escritas por su bisabuelo conforman un relato realmente emotivo.

La parte histórica de la obra, con la participación de Mauro Landi en la Primera Guerra Mundial, muestra con detalle cómo fue la vida de los soldados en las trincheras. La crueldad de los oficiales, las condiciones insalubres y los ataques prácticamente suicidas por unos cientos de metros con escaso valor eran el pan de cada día. Pero lo interesante de unahistoria es la manera en que Gipi incluye la poesía y el amor en un contexto tan escabroso. Las cartas que escribió el bisabuelo Landi a su amada son el nexo entre él y su bisnieto.

La subtrama que protagoniza Silvano Landi demuestra de nuevo que Gipi es un gran narrador. El relato lineal está atravesado de los recuerdos del escritor, de las conversaciones entre los médicos que lo están tratando y de sus obsesiones. Su vida personal se vio seriamente afectada por su desempeño profesional a partir del momento en que Landi descubrió las cartas de su antepasado. La visión de un árbol desnudo en medio de una oscura llanura y de una estación de servicio son recurrentes y nos permiten descubrir los momentos más influyentes de su vida.

En cuanto a la parte gráfica, Gipi se mantiene fiel a su particular estilo, esas acuarelas que consiguen construir cualquier atmósfera, pero introduce nuevas soluciones. En un primer momento sorprende el uso de páginas abocetadas en blanco y negro para narrar la estancia de Landi en el psiquiátrico; pero su contraste con el color utilizado para recrear sus recuedos y los de su bisabuelo funciona tremendamente bien.

Más allá de lo estrictamente visual, con un uso del color extraordinario, Gipi utiliza estrategias novedosas que le permiten transmitir con acierto el dramatismo y la emotividad de la historia: páginas mudas, bocadillos vacíos o con garabatos ininteligibles, composiciones de página muy trabajadas, primerísimos planos… La cantidad de recursos es práticamente infinita y el conjunto global es admirable.

unahistoria es un excelente cómic con el que Gipi ha vuelto a demostrar que es un gran narrador y un gran dibujante. Aunque no sea una obra estrictamente histórica, el tratamiento que da a la Primera Guerra Mundial es muy atractivo y la dialéctica entre realidad y ficción, muy importante en otros cómics reseñados anteriormente, juega un papel fundamental. Las reflexiones en torno a la memoria y a su construcción también ocupan un lugar esencial en la narrativa de Gipi, como podréis comprobar si os acercáis a la lectura de cualquiera de sus anteriores obras. En definitiva, una obra que raya a un gran nivel y una lectura con la capacidad de descubrirnos nuevos campos de reflexión.

Kafka

Kafka, de Robert Crumb y David Z. Mairowitz (La Cúpula)

Franz Kafka es uno de los más grandes escritores europeos del siglo XX. Su prematura muerte y las múltiples interpretaciones de su obra lo han convertido en un personaje prácticamente mítico. Multitud de académicos han estudiado su literatura y su legado, y muchos son los debates que sus textos han generado.

A primera vista Kafka parece un cómic más, pero la obra de Mairowitz y Crumb no es sólo una novela gráfica, ya que el texto del escritor americano, acompañado por las ilustraciones del padre del Comix, es además un ensayo académico sobre la vida y la obra del escritor checo. La combinación de texto, ilustración y cómic consigue que el conjunto fluya y hace que su lectura sea muy amena.

Kafka fue un judío checo que escribía en alemán y al que le tocó vivir una época muy convulsa: el final del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Kafka, por tanto, pasó su infancia y juventud en el Imperio Austrohúngaro; pero falleció – en 1924 – cuando su Praga natal pertenecía a la Checoslovaquia independiente.

La narración de Mairowitz es muy interesante, ya que a los hechos biográficos de Kafka, añade el análisis literario de sus obras más conocidas – La metamorfosis o El proceso, entre otras -. La relación con su familia, especialmente con su padre, tuvo una gran trascendencia en la vida de Franz Kafka, y éste la trasladó a su escritura. Sus miedos, sus complejos y la visión que tenía sobre sí mismo son elementos claves para comprender su obra, y el dibujo de Crumb consigue transmitirlo perfectamente.

El enfoque de Mairowitz y Crumb, como no podía ser de otra manera, muestra un gran sentido del humor, puesto que reivindican la comicidad y la capacidad de autoparodia de algunos de los textos del escritor de Praga. Las numerosas formas en que Kafka imaginó su propia muerte son buen ejemplo de este aspecto poco conocido, que Crumb y Mairowitz amplifican de manera brillante.

Para los no expertos en la obra de Kafka – como es mi caso – los breves cómics sobre sus obras más representativas son especialmente interesantes. De forma resumida, los autores muestran los aspectos esenciales de sus obras más importantes y es un placer poder contemplar como alguien con un mundo creativo tan especial como Robert Crumb se imagina los relatos de Kafka. Además, los análisis de Mairowitz son muy certeros y descifran con brillantez las intenciones ocultas del escritor.

Por último, dos aspectos concretos me han llamado mucho la atención: en primer lugar, la explicación del origen del adejtivo kakfiano, que según Mairowitz, no concuerda con la obra de Kafka. Para el escritor americano el propio Kafka estaría muy descontento con el significado que ha adquirido esta palabra. En segundo lugar,  es genial como Crumb refleja la conversión de Kafka en un icono turístico para Praga. Aunque la mayoría de turistas seguramente no hayan leído nada del escritor checo, son multitud los que compran alguno de los recuerdos con su cara.  Una gran metáfora de los tiempos que nos han tocado vivir.

Nela

Nela, de Rayco Pulido (Astiberri)

Nela ha sido una agradable sorpresa para mí. No conocía la novela Marianelade Benito Pérez Galdós, así que iba un poco a ciegas, nunca mejor dicho. Nela es una adaptación de esta novela, pero Rayco Pulido no se conforma con trasladar la historia al formato de la novela gráfica, sinó que dota a su obra de una nueva entidad, gracias a su excelente uso de los recursos propios del cómic.

Nela narra la historia de la joven Marianela, una adolescente huérfana que lleva una vida miserable en el pueblo cántabro de Socartes. Perdió a su madre cuando era muy pequeña y a consecuencia de un accidente tiene una salud muy precaria. En un pueblo minero como Socartes, no es apta para el trabajo físico, y este hecho la convierte en un estorbo. Por suerte para ella, el hijo del terrateniente del pueblo, Pablo, es ciego y ella le hace de lazarillo.

La relación entre ellos es mágica. Nela es la puerta de entrada al mundo para Pablo, y éste la tiene totalmente idealizada. Ambos se necesitan mutuamente, ya que si Pablo la necesita para moverse y para tratar de comprender la realidad; Nela necesita a su amo para sentirse útil, para que su vida tenga un sentido. Rayco Pulido adapta perfectamente las situaciones que se dan  entre los dos personajes, y a pesar de no utilizar textos de apoyo, los diálogos consiguen transmitir la intimidad de su relación.

Con la llegada a Socartes de un famoso oftalmólogo todo cambia, ya que Pablo y su familia tienen la esperanza de que su ceguera tenga solución. Para Nela, esta posible cura es una amenaza que hace que todo su mundo esté en peligro. La desdichada Nela, muy supersticiosa, reza para evitar que el renombrado médico tenga éxito.

La novela de Galdós, y evidentemente la adaptación de Rayco Pulido, trata muchos aspectos interesantes de la España del siglo XIX: la disputa entre religión y ciencia; la dicotomía entre lo urbano y lo rural, entre el progreso y el conservadurismo; y especialmente, la omnipresente desigualdad social. El retrato de la burguesía, que lavaba su conciencia mediante la caridad mientras explotaba a sus trabajadores con unas condiciones infrahumanas, es totalmente aplicable a la actualidad.

Rayco Pulido no se ha conformado con adaptar la novela. El autor canario ha creado un gran cómic. El ritmo que crea gracias a unos diálogos bastante fieles a la novela original tiene el contrapunto perfecto en la gran cantidad de diseños de página innovadores que utiliza en la obra. Multitud de viñetas de tamaños y composiciones diferentes, el uso del ocre para diferenciar la parte onírica del blanco y negro de la real y el rotulado manual de la obra son algunos de los elementos que ha usado Pulido en Nela.

Además, como el autor ha reconocido en numerosas entrevistas, el aspecto social también ha estado muy presente durante los dos años en los que ha estado trabajando en la novela gráfica. Por último, una recomendación, echadle un vistazo al blog del autor sobre el proceso de creación de la obra, en el que explica cosas tan interesantes como el diseño de la portada.

Versus

Versus, de Luis Bustos (Entrecomics)

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Versus es la adaptación de Luis Bustos del relato A piece of steak (“Un buen bistec”) de Jack London. Esta historia fue publicada en el Saturday Evening Post en 1909, pero más de 100 años después, Bustos ha mostrado que sigue totalmente vigente. Pese a que no es un cómic de género histórico, como la mayoría de obras reseñadas anteriormente, Versus presenta tangecialmente algunos aspectos muy reveladores de la sociedad americana de inicios del siglo XX.

El protagonista del cómic es Tom King, un fantástico boxeador en horas bajas. Se ha hecho mayor y ha perdido su lugar privilegiado en el mundo del boxeo. Aún así, tiene una última oportunidad, un combate contra el joven negro Jesse Sandel.

Tom King lleva toda la vida peleando, ha ganado mucho dinero y ha tenido un nivel de vida muy elevado durante mucho tiempo; pero las cosas han cambiado. Debido a su precaria situación económica trata de encontrar un empleo, de lo que sea, pero es constantemente rechazado. La crisis que afecta a la industria y al puerto de su ciudad provocan que el desempleo sea muy elevado y Tom King es incapaz de aportar el sustento que necesitan su mujer, Lizzie, y sus hijos.

El combate entre King y Sandel, magistralmente dibujado por Bustos, simboliza la lucha entre lo viejo y lo nuevo; entre el obrero blanco del Este de los EEUU y los negros del Sur que llegan al noreste en busca de su merecida oportunidad. Los EEUU están cambiando a una velocidad vertiginosa a inicios del siglo XX y King es la metáfora de la vieja sociedad que trata de resistir los cambios.

El capitalismo salvaje de la época, que utiliza a los obreros para enriquecerse y cuando yo no le son útiles los abandona, está perfectamente reflejado en la novela gráfica. King, que ha ganado y ha hecho ganar mucho dinero, sólo tiene su oportunidad si acepta una condiciones míseras, pero la presión de tener que mantener a su familia es tan apremiante que no le queda otro remedio que aceptar. El bistec del título del relato, hace referencia a la miseria que padecen King y su familia (y gran parte de la sociedad americana), ya que el boxeador no puede comprar ni un pedazo de carne, e incluso, para que él pueda alimentarse la noche antes del combate, sus hijos se van a la cama sin cenar.

Luis Bustos ha hecho un trabajo genial con esta adaptación. A nivel gráfico, la variedad de recursos de la que hace gala el madrileño es apabullante. Las composiciones de página están muy cuidadas, y muchas de ellas son tremendamente originales, mención especial para el uso de las cuerdas del ring como límites entre las viñetas y para las raíces de Tom King, espectaculares ambas. Multitud de estilos están presentes en Versus, pero en mi caso las reminiscencias a Frank Miller y a Osamu Tezuka son las más reconocibles.

Por último, digna de destacar también la preciosa edición que ha hecho la pequeña editorial Entrecomics Comics. Es cuadrada, como un cuadrilátero; el papel de la portada es áspero como los guantes de un boxeador o como la historia que cuenta. Una historia fantástica con un dibujo excepcional, y para que veáis que lo elogios no son gratuitos os enlazo unas páginas de muestra disponibles en la web de la editorial.

Beowulf

Beowulf, de Santiago García y David Rubín (Astiberri)

Las adaptaciones literarias al cómic son bastante habituales, aunque pocas alcanzan el nivel del Beowulf de David Rubín y Santiago García. Desde un respeto absoluto por la historia original, ambos autores consiguen dotar a su relato de un ritmo y una espectacularidad pocas veces vistas en un cómic.

El Beowulf es el gran poema épico de la tradición anglosajona y se considera que fue compuesto entre los siglos V y VII. Como sucede con la mayoría de obras que se conservan de este género, el Beowulf fue un poema de transmisión oral que se fijó por escrito posteriormente. La versión más antigua conservada es la del Códice Nowell, escrita en Inglés antiguo.

El cómic, fiel al argumento del poema, narra la historia del reino de Dinamarca, devastado por los ataques del monstruo Grendel. Los mejores soldados del país han intentado vencerlo, pero todos han perecido. En medio de tal desesperación, llega a estas tierras Beowulf, quién dice ser un gran guerrero, y que asegura que es capaz de matar al monstruo.

Tras encontrar a Grendel y después de un duro combate, magistralmente dibujado por Rubín, Beowulf regresa con un brazo del monstruo, trofeo que evidencia su victoria. La historia no acaba aquí, ya que un nuevo monstruo mucho más feroz, la madre de Grendel, llega al reino para vengarse. Beowulf, ya un héroe que ha alcanzado la gloria, vuelve a salir victorioso del enfrentamiento.

El relato nos traslada unas décadas más allá, a la vejez de Beowulf, que tras haber reinado durante un largo período de estabilidad, debe enfrentarse a un último desafío: el Dragón. Nuestro héroe, ya en plena madurez, es consciente de lo que ha conseguido a lo largo de su vida, y por tanto, sabe que su historia le sobrevivirá. De esta manera se enfrenta sin miedo al monstruo, sabe que su gloria es inmortal.

Visualmente el cómic creado por García y Rubín es apabullante. El uso del color y la cantidad prácticamente infinita de recursos narrativos que utilizan tienen un nivel altísimo. En muchos aspectos es un cómic muy innovador, ya que por ejemplo, no utiliza cuadros de texto y prácticamente en cada página nos encontramos con una composición distinta y tremendamente original. Es muy interesante cómo guionista y dibujante han conseguido unir la absoluta tradición del poema con la introducción de elementos novedosos y rompedores en el lenguaje del cómic. El conjunto es fantástico.

Por último, creo que es imprescindible destacar el genial recurso de las últimas páginas, en los que autores y lectores somos incluídos en la gran tradición que une el poema épico en forma oral hasta su difusión actual en multitud de formatos. Una cosa es evidente, Beowulf, como era su anhelo, consiguió la inmortalidad; el cómic, más de 1.000 años después,  prueba que la gloria del héroe es eterna.

 

Dublinés

Dublinés, de Alfonso Zapico (Astiberri)

Alfonso Zapico ganó con Dublinés el Premio Nacional de Cómic en el año 2012. La biografía de James Joyce, uno de los escritores más importantes del siglo XX, se ha convertido por méritos propios en una de las mejores novelas gráficas de los últimos años.

Joyce fue un personaje muy peculiar. Consciente de su propia grandeza, se sentía un incomprendido y llevaba una vida, en ocasiones, muy miserable. Alfonso Zapico creó un relato muy entretenido, muy bien documentado y salpicado de dramatismo y sentido del humor, que da una visión muy completa del excéntrico escritor irlandés.

En mi opinión hay dos elementos que hacen especialmente interesante esta obra: por un lado, la recreación de los diversos escenarios en los que vivió el escritor irlandés – Dublín, Trieste, París y Zúrich-; y por el otro, cómo Zapico consigue que veamos de cerca los procesos creativo y autodestructivo, ambos simultáneos, de una de las grandes plumas de la historia de la literatura.

Por las páginas de Dublinés pasan un gran un gran número de escritores y escritoras: Henrik Ibsen, W. B. Yeats, Ezra Pound, H. G. Wells, T. S. Eliot, Virginia Woolf, Marcel Proust, Ernest Hemingway o Samuel Beckett. Además también aparecen otros grandes personajes del mundo del arte y la cultura como Sergéi Eisenstein, Henri Matisse, André Gide o Le Corbusier; e incluso Lenin. Así, Zapico, a través de la vida de Joyce, también retrata los círculos de la alta cultura europea de inicios del siglo XX.

Si os interesa la figura de Joyce, también vale la pena la lectura de La ruta Joyce, del propio Zapico, en la que narra sus viajes por Europa siguiendo las andanzas del escritor y el proceso creativo de Dublinés.

El autor de Ulises y sus andanzas por media Europa.