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Los cuadernos de Esther

Los cuadernos de Esther. Historias de mis 10 años, Riad Sattouf (Sapristi)


Riad Sattouf es uno de los autores más exitosos del potente mercado francobelga. Con El árabe del futuroobra de la cual se han publicado ya dos volúmenes en castellano y catalán, el dibujante galo nos traslada a sus recuerdos infantiles y a la construcción de su identidad entre Francia y Siria. La infancia siempre ha sido un tema de interés para él y con Los cuadernos de Esther Sattouf ha llevado este campo un paso más allá. Su objetivo es publicar un álbum anual hasta que Esther, la protagonista del cómic, llegue a la mayoría de edad. Un objetivo muy ambicioso, que tras este primer tomo, deseo que lleve a buen puerto.

Esther es la hija de unos amigos del dibujante, quien quedó fascinado por la historias que le explicaba. Su particular visión del mundo, desde sus nueve años, inspiró a Sattouf para crear una nueva obra. Las historietas autoconclusivas de una página de extensión que conforman el cómic permiten al autor presentar el particular mundo de Esther de forma muy divertida. La sucesión de anécdotas, los mordaces comentarios de la niña y su peculiar perspectiva de la Francia de hoy en día crean un conjunto de lectura muy amena y del cual podemos extraer mucho jugo.

Uno de los aspectos más interesantes de la obra es que Riad Sattouf transmite las vivencias de Esther sin entrar a valorar o juzgar nada de lo que le explica. Su objetivo no es hacer un alegato en clave generacional hablando sobre el desastre del sistema educativo actual o criticar las actitudes de las nuevas generaciones idealizando su propio pasado. El tan trillado discurso en que todo pasado fue mejor y el impostado ejercicio de nostalgia que idealiza la propia infancia y adolescencia quedan fuera de Los cuadernos de Esther. Quien busque una crítica autocomplaciente a las nuevas generaciones se llevará una decepción; pero quien trate de comprender cómo ve el mundo una niña francesa de diez años de edad tendrá una experiencia muy grata.

Las historias que nos cuenta Esther están centradas en su entorno: el colegio, la familia, las amistades y las vacaciones. Estos temas tan obvios, permiten a Sattouf – con la inestimable ayuda de su pecuiar guionista –, mostrarnos lo que piensa una niña francesa buscadamente normal sobre su vida cotidiana, sobre su propio mundo. El cómic está muy bien construido: las pequeñas historias del día a día, los personajes entrañables, los referentes culturales o los sueños de la protagonista, se combinan para retratar buena parte de la sociedad francesa a partir de hechos aparentemente banales.

Algunos temas, siempre trascendentes para los adultos, adquieren un nuevo enfoque gracias a las palabras de Esther. Las relaciones entre niños y niñas, fruto directo de las desigualdades de género que dominan nuestra sociedad, son un gran ejemplo. Los juegos que practican en el recreo, algo aparentemente inocuo, muestran la gran cantidad de trabajo que queda por hacer para conseguir una igualdad real entre hombres y mujeres. La educación es otro de los grandes temas presentes en el cómic y la visión infantil, de nuevo, muestra algunos de los grandes retos que debemos afrontar como sociedad para tratar de mejorar el sistema educativo.

Otras cuestiones sobre las que los comentarios de Esther dan pie a la reflexión son el racismo o las desigualdades sociales. Niños y niñas son, mayoritariamente, el reflejo de lo que ven y oyen en casa y materias como las citadas anteriormente muestran claramente este hecho. La idílica Francia multicultural o la supuesta gran redistribución de la riqueza que lleva a cabo el estado del bienestar galo ya muestran sus fallos a los ojos de una niña. La corrección política, los referentes culturales de la infancia y sus aspiraciones también aparecen apuntados a lo largo de las cincuenta y dos historietas.

A nivel gráfico Riad Sattouf se mantiene fiel a su trabajo en El árabe del futuro que tan bien le ha funcionado. Un dibujo sintético, aparentemente sencillo, consigue dotar de gran expresividad a los personajes. El aire caricaturesco le permite reflejar el tono divertido de la obra y al mismo tiempo hace que los personajes sean muy reconocibles. Algunos aspectos están especialmente cuidados: los peinados de futbolista, las prendas de ropa más atractivas para Esther y sus amistades, la música… Un elemento fundamental para el dibujante es el uso del color. A primera vista parecen colores planos, sin una función clara, pero para Sattouf el color tiene un importante papel narrativo como demuestra su uso en todas las historietas. Destacar un personaje o un escenario, centrar nuestra atención en un diálogo o un elemento secundario, todo ello conseguido a través del color.

Los cuadernos de Esther es una obra realmente interesante a muchos niveles. Sin tratar de ser un estudio sociológico, con mucha naturalidad, el trabajo de Sattouf permite ahondar en multitud de aspectos relevantes. Evidentemente, no estamos ante un cómic histórico, aunque en el futuro, su lectura permitirá conocer muchos elementos de la sociedad occidental actual. Además, el autor francés ha creado un cómic tremendamente divertido, que sin restar crudeza a la realidad que retrata, nos arrancará una sonrisa en la mayoría de las páginas. La evolución de Esther hasta que cumpla dieciocho años promete ser una de las grandes obras de los próximos años.

El árabe del futuro

El árabe del futuro. Una juventud en Oriente Medio (1978-1984), de Riad Sattouf. (Salamandra Graphic)

Oriente Medio es una de esas zonas del mundo que está de constante actualidad. A causa de su gran presencia mediática, son muchos los cómics que han tratado la realidad de histórica de la región. Riad Sattouf, de madre francesa y padre sirio, ha sido el último dibujante en narrar su visión del contraste entre occidente y el mundo árabe y lo ha hecho de una forma brillante y muy original.

El árabe del futuro ha cosechado un gran éxito en Francia y  la obtención del Fauve d’Or a la mejor obra en el Festival de Angoulême ha provocado su lanzamiento definitvo al mercado internacional. Aquí fue Salamandra Graphic la que apostó por esta obra. Sattouf había publicado anteriormente otros cómics exitosos como Pascal Brutal o La vida secreta de los jóvenes, publicada originalmente en la revista satírica Charlie Hebdo; pero ha sido El árabe del futuro la que le ha granjeado el reconocimiento que en España aún no había recibido. A la espera de los siguientes volúmenes que completarán la trilogía, esta primera parte me ha parecido realmente interesante.

Riad Sattouf nos traslada a sus primeros años de vida, desde 1978, año de su nacimiento, hasta 1984. A modo de introducción, el autor presenta cómo se conocieron sus padres, una joven francesa moderna y sofisticada y un joven sirio, deseoso de cambiar el mundo, que estaba haciendo un doctorado en París. La llegada al mundo de Riad coincide con la obtención del título de doctor por parte de su progenitor, de modo que la familia inicia una nueva etapa.

Tras una intensa búsqueda de trabajo en multitud de universidades, finalmente es la Universidad de Trípoli la que contrata a Abdel-Razak – Sattouf padre -. La familia se traslada a la Libia de un joven Gadafi, visto con esperanza por los árabes laicos y progresistas como el progenitor de Riad. Una vez en Trípoli empiezan a descubrir la verdadera situación del país y se topan con aspectos totalmente inverosímiles desde su perspectiva occidentalizada, como la inexistencia de cerraduras en las casas, ya que la ley permitía cualquier libio entrase a vivir en un piso vacío, de modo que solo había pestillos para cerrar desde el interior.

La visión infantil de Riad permite relativizar el dramatismo de algunos momentos realmente duros que vivió la familia Sattouf en su estancia en Libia. Después de pasar por la mala experiencia de estar varios meses sin cobrar y de las dificultades de la madre para hacer una vida normal en una sociedad muy machista, deciden volver a la Bretaña. Antes, en uno de los momentos más curiosos del cómic, Riad Sattouf refleja la visita de su tío y de su abuela a Libia y de los malentendidos que ésta provoca.

Tras una breve estancia en Francia, en un pueblecito de la Bretaña junto con su abuela materna, la familia de Riad se traslada de nuevo. En esta ocasión Siria es el destino de los Sattouf. La Siria de esos años estaba gobernada con mano firme por Hafez Al-Asad. Abdel-Razak, también admira su forma de gobernar con mano dura, ya que en sus propias palabras los árabes necesitan alguien que les dirija.  El destino final es su pueblo natal, cerca de Homs.

La extensa familia paterna tiene un papel fundamental en la vida de Riad, ya que son sus primos los que hacen que empiece a ser consciente de las diferencias culturales que existen entre ellos. Las dificultades en la comunicación, la precaria situación de su madre y los cambios en la mentalidad y en la forma de actuar de su padre se combinan para crear un retrato cotidiano muy vívido, muy divertido, pero al mismo tiempo muy duro.

Algunos elementos me han llamado especialmente la atención: la situación de las precarias escuelas sirias; el reflejo en los niños de las actitudes de sus padres, muy marcados por los conflictos árabes con Israel que provocan que el racismo esté a la orden del día y que los juguetes sean tremendamente especiales; y, por último, las relaciones familiares, totalmente distintas a las que estamos acostumbrados. El pequeño Riad padece todos estos aspectos de la vida en Siria, pero también es capaz de adaptarse a algunos de estos nuevos códigos y poco a poco se va acostumbrando.

El cómic, como decía al principio, constará de tres volúmenes, por lo que podremos seguir las andanzas de Riad quien, tras unas breves vacaciones en Francia, retorna a Siria junto a sus padres. Estoy realmente intrigado por su aterrizaje en la escuela y por su paso a la adolescencia, qeu seguro que le dota de una mayor conciencia sobre las diferencias, a todos los niveles, entre la Bretaña y Homs.

El guión es magnífico, pero creo que lo que hace especial a esta obra es la enorme cantidad de recursos gráficos de los que se sirve Riad Sattouf para hacer avanzar la historia. A simple vista destaca el uso del color, con las páginas azules dedicadas a Francia, las amarillas a Libia y las rosas a Siria, de modo que en todo momento somos conscientes del lugar en que se desarrollan los hechos. Otros elementos ayudan a la perfecta comprensión del cómic, como los cuadros de texto en los que el Sattouf dibujante nos comenta el contexto en el que va sucediendo la acción o las pequeñas aclaraciones sobre aspectos curiosos que el autor destaca con el uso de flechas y descripciones breves en clave humorística.

El dibujo de los personajes es caricaturesco, pero no resta dramatismo ni crudeza a los momentos duros de la historia, al contrario, ya que los personajes son muy expresivos.  Los escenarios, no demasiado trabajados, aportan el contexto justo para situar la acción, aunque en ocasiones Riad Sattouf se vale de imágenes muy realistas para mostrar las condiciones en las que vivía la gente, especialmente en Siria.

El árabe del futuro es un cómic espléndido. La historia es muy entretenida, incluye multitud de elementos de reflexión y nos da a conocer el contraste entre occidente y el mundo árabe en los aspectos más cotidianos, hecho realmente interesante y novedoso, puesto que generalmente estas diferencias se presentan en clave de alta política. El apartado gráfico es excelente y para quien tenga algunos conocimientos del lenguaje del cómic los detalles que utiliza el autor para construir la novela gráfica son prácticamente infinitos. En resumen, una lectura muy recomendable y ahora solo nos queda esperar a que llega la segunda parte, esperemos que sea pronto.