Archivo de la etiqueta: Hitler

Picasso en la guerra civil

Picasso en la guerra civil, de Daniel Torres (Norma Editorial)

Daniel Torres es uno de los autores más importantes del cómic español en las últimas décadas. Ya en los 80 era una de las figuras más destacadas de la línea clara valenciana, pero es en los últimos años cuando ha creado obras tan imprescindibles como La casa. Crónica de una conquista o las nuevas aventuras de su personaje Roco Vargas. Picasso en la guerra civil entra sin duda en esa reservada categoría de cómics que dejan huella en el medio, ya que transita un camino prácticamente virgen en nuestro cómic. A priori, tan solo leyendo el título de la obra podríamos pensar que estamos ante un cómic biográfico centrado en una etapa concreta de la vida del universal pintor malagueño; pero si vamos un poco más allá y nos fijamos en el Picasso dibujado por Torres en la portada, algo no cuadra, pues Picasso tenía 55 años en 1936. Ya desde la portada el autor valenciano juega con nosotros.

picasso1El relato se inicia en Burdeos en 1953, con un misterioso encargo que recibe un dibujante de historietas llamado Marcel, con el que el autor homenajea a su padre. Marcel atraviesa el país galo para llegar a Vallauris, un pueblecito de la Costa Azul, donde encontrará a su cliente: Pablo Picasso. El pintor, de 72 años de edad y ya figura universal, contrata a Marcel para crear un cómic sobre un momento de su pasado muy especial: su participación como un joven de 25 años en la guerra civil. Realidad y ficción se dan la mano en el encargo del artista. Las reflexiones que incluye Torres en los diálogos entre dibujante y pintor muestran la profundidad de la obra, ya que el artista diserta entre otros temas sobre la ficción, la realidad, la memoria, la construcción de la propia identidad o la función del arte. Pese a la complejidad de las ideas, la narración fluye a un ritmo vertiginoso gracias al dominio de los recursos gráficos y narrativos que muestra Daniel Torres.

Tras un arduo proceso de creación, que Torres utiliza para poner en boca de Marcel parte de su pensamiento centrado en la naturaleza del cómic y su lenguaje, el dibujante ficticio se pone a trabajar. Es destacable la manera en que la narración avanza gracias a las cartas y las llamadas telefónicas mediante las cuales Marcel se comunica con su esposa. La tensión entre el dibujante y Picasso aumenta a medida que la entrega del trabajo se acerca, hasta que una mañana el joven dibujante lleva al pintor el cómic que protagoniza su ficticio alter ego.

IMG_20180607_172725.jpg

La presencia de un cómic con un estilo gráfico diferente en el interior de otro cómic es un recurso que ya hemos visto anteriormente en obras como El arte de Charlie Chan Hock Chye Las aventuras de Joselito – por citar algunas de las reseñadas anteriormente – , pero en este caso no es un pequeño injerto sino que es un cómic con entidad propia. El joven Picasso vive en Barcelona, en la calle Avinyó, en plena guerra civil. El retrato de la Barcelona en guerra es muy interesante, puesto que Torres nos muestra diversos aspectos de los que conformaron la vida cotidiana de la ciudad en ese terrible periodo: la escasez material, los juegos bélicos de los niños, la presencia de quintacolumnistas, el miedo y la incertidumbre; junto a aspectos más positivos como la esperanza en la victoria o la activa vida cultural que mantenía la capital catalana.

El deseo del joven dibujante, miembro muy activo del Sindicat de Dibuixants, es ir al frente a combatir. No valora demasiado su papel como autor de carteles y octavillas ni su fundamental labor en la propaganda bélica. Su objetivo es luchar por la República armado con un fusil, así que cuando recibe la orden de alistarse y es enviado al Ebro, se lleva una gran alegría. A pesar de ello, el ejército republicano es consciente de la importancia de su labor como dibujante y es destinado a seguir ejerciendo para mantener alta la moral de la tropa. Su firma, Pegasso, es muy admirada por los soldados y pese a la decepción inicial, Pablo Ruiz empieza a ser consciente del valor de la propaganda.

Dentro de este segundo cómic, en los momentos más intensos de la batalla del Ebro, Picasso dibuja un nuevo cómic, en esta ocasión con la intención de minar la moral de los soldados franquistas. A modo de pequeño fanzine, enviado a las trincheras enemigas de forma muy rudimentaria, Pegasso crea una obra que entronca con la tradición satírica de la época. Unas pocas páginas en las que pone el humor gráfico al servicio de una causa tan noble como la defensa de la República y la denuncia de las fechorías de Franco y sus aliados Mussolini y Hitler. Gráficamente es muy potente y el contenido está a la altura de alguien tan combativo como Picasso. Un cómic dentro de un cómic dentro un cómic, muñecas rusas que encajan a la perfección y que tienen un gran sentido narrativo.

picasso2

A nivel gráfico, como no podía ser de otra manera, el trabajo de Daniel Torres es excepcional. Sin buscar un lucimiento artificial, pone toda su habilidad al servicio de la narración. La historia principal está realizada en un bitono verde muy característico y se inserta claramente en la tradición de la línea clara típica del autor valenciano. El segundo cómic, el encargo de Picasso a Marcel, también sigue la línea clara, pero en esta ocasión el blanco y negro y la angulosidad del dibujo rememoran al Hergé más primitivo. Por último, las tiras creadas por Pegasso en el frente, también en blanco y negro, podrían formar parte perfectamente de las publicaciones bélicas de los años 30 y 40. Daniel Torres demuestra un gran dominio del lenguaje del medio y una gran versatilidad, siempre al servicio de la historia que está narrando y de las ideas que nos quiere transmitir.

Picasso en la guerra civil es sin duda uno de los cómics más interesantes de este año. Se han realizado bastantes cómics sobre la guerra civil, pero Daniel Torres demuestra que aún quedan muchas historias por narrar. La realidad y la ficción se combinan para hacernos reflexionar y para llevarnos más allá de la memoria histórica. Como decía al inicio del texto, esta obra abre nuevos caminos a la relfexión sobre la memoria y al uso del cómic como medio de recuperación de nuestro pasado. El despliegue gráfico, la presencia de un genio como Picasso tan bien retratado y una trama muy bien construida conforman un perfecto alegato en defensa de las innumerables virtudes que posee el cómic. Lectura obligatoria.

picasso3

Anuncios

Esperaré siempre tu regreso

Esperaré siempre tu regreso, de Jordi Peidro (Desfiladero Ediciones)

Los supervivientes de Mauthausen prometieron explicar lo que habían sufrido en el campo de concentración para que nunca se olvidase. Más de setenta años después de la liberación, son pocos quienes aún pueden dar su testimonio. Uno de ellos es el alcoyano Paco Aura, quien a punto de cumplir cien años de edad, aún mantiene su compromiso con la memoria. El protagonista de Esperaré siempre tu regreso es uno de esos personajes que si hubiera nacido en otro país sería ampliamente conocido, tendría innumerables plazas, calles y monumentos en su honor y cuya biografía se habría adaptado a la gran pantalla. Por desgracia, en España aún queda mucho trabajo por hacer en el ámbito de la memoria histórica y de la recuperación del pasado y por ello es una gran noticia el trabajo de Jordi Peidro con este cómic.

Paco Aura ha vivido muchas vidas en una: combatió, pese a su corta edad, en el bando republicano en la guerra civil; se exilió a Francia, donde fue internado en los campos de Argelés, St. Cyprien y Barcarés; se enroló en una Compañía de Trabajadores Extranjeros; fue capturado por los nazis y deportado a un Stalag, donde encarcelaban a los prisioneros de guerra; fue encerrado en Mauthausen durante casi cinco años y consiguió sobrevivir; trabajó una decena de años como minero en su exilio francés y, finalmente, regresó a la España franquista. Parece increíble pero Paco Aura aún tuvo fuerzas para formar una familia y sobretodo, para explicar cientos de veces su historia en colegios, institutos, asociaciones de todo tipo y medios de comunicación. Su compromiso se ha mantenido intacto hasta el presente, cuando pese a su avanzada edad aún intenta que una sociedad como la nuestra no olvide esta parte esencial de su pasado.

El dibujante y escritor Jordi Peidro, también originario de Alcoy, y por tanto, buen conocedor de la biografía de Paco Aura, decidió utilizar las virtudes del cómic para dar a conocer su historia. El proyecto inicial, de unas ochenta páginas, fue rápidamente sobrepasado, ya que la labor de documentación y las ocasionales visitas al protagonista generaron la necesidad de una extensión mayor. Finalmente, en las casi doscientas páginas de la obra, Peidro ha conseguido relatar de forma ágil las vivencias de Paco Aura, con especial atención a los años en los que vivió en Mauthausen.

La estructura del cómic es sencilla, con el propio protagonista narrando sus vivencias en orden cronológico: guerra civil, exilio, deportación y con mayor detalle sus años en Mauthausen. A lo largo del relato el autor intercala momentos más recientes que muestran algunos aspectos destacados de la lucha de Paco Aura por preservar y difundir la memoria histórica de unos tiempos tan oscuros. Los encuentros con otros supervivientes, especialmente una tensa conversación con un antiguo kapo del campo de concentración, prueban la entereza y el compromiso personal del alcoyano y sus compañeros. La mayor parte del cómic se centra en los terribles hechos que padeció y presenció, pero estos breves momentos de reflexión dotan de mayor profundidad a la trama.

Obviamente, la obra de Jordi Peidro contiene momentos de tremenda dureza. Paco Aura fue testigo de innumerables actos de crueldad por parte de los guardianes de Mauthausen y el dibujante no los ha evitado. Enfrentarnos a hechos tan terribles se hace difícil y es prácticamente imposible no apartar la mirada o no detener la lectura en determinados momentos; pero en estos tiempos en que con frecuencia se banaliza el término nazi, es necesario que todos seamos conscientes de los crímenes cometidos por el régimen de Adolf Hitler. Peidro también narra la implicación de la dictadura franquista, de la mano de Serrano Suñer. Franco fue un cómplice necesario para que miles de republicanos fueran asesinados, hecho muchas veces ocultado deliberadamente.

A nivel gráfico, el trabajo de Jordi Peidro es remarcable. La caracterización de los personajes y el dibujo de los escenarios funcionan con corrección y permiten seguir la historia con facilidad. El uso del color es, asimismo, interesante, con cambios en función del periodo histórico narrado y con una paleta en la que destacan los tonos cálidos. Por último, y como elementos que realzan el conjunto de la obra, son muy destacables las ilustraciones que dan inicio a cada capítulo, de un marcado realismo. Además, la presencia de varias tiras cómicas siguiendo el estilo Bruguera, que narran las andanzas de Serrano Suñer, funcionan muy bien como elemento de crítica y al mismo tiempo como un respiro en el dramatismo extremo de la obra.

1482832979180

En resumen, Esperaré siempre tu regreso es un muy buen cómic y sobretodo es un excepcional trabajo para la recuperación de la memoria histórica. La historia de Paco Aura y el resto de los supervivientes de los campos de concentración debería ser de conocimiento obligado. Pese al silencio al que los sometió el régimen franquista, pese al escaso reconocimiento obtenido ya en democracia, nunca han dejado de explicar su historia y obras como ésta son una buena herramienta para seguir transmitiendo lo que vivieron. Como dice el propio Paco Aura en diversas escenas, su objetivo principal es que lo que vivieron no se vuelva a repetir.

1482955305_322782_1482957870_noticia_normal

PD: podéis leer un avance en este enlace.

Por nuestra cuenta

Por nuestra cuenta. Memorias de Miriam Katin, de Miriam Katin (Ponent Món)

Miriam Katin nació en Budapest en 1942, en el seno de una familia judía. En plena Segunda Guerra Mundial, su padre estaba luchando en el ejército húngaro y ella vivía con su madre. Hungría había formado parte del eje y había luchado contra la Unión Soviética al lado de Alemania, pero simultáneamente estaba negociando su rendición con los aliados. Ante esta situación, Hitler decidió invadir el país magiar en marzo de 1944.

Es en esta fase de la contienda cuando se inicia el relato de Miriam Katin, en que narra cómo ella y su madre consiguieron escapar a la persecución nazi y a la deportación hacia los campos de exterminio – más de 400.000 judíos húngaros fueron llevados a Auschwitz -. Pese a que son las memorias de la autora, la gran protagonista de la obra es su madre: Esther Levy. Las situaciones que tuvo que afrontar fueron terribles, pero se sacrificó constantemente para tratar de salvaguardar el bienestar de su hija. Cualquiera se hubiera rendido y hubiera dejado de luchar, pero su capacidad de sacrificio fue infinita.

Miriam Katin construye el cómic a partir de dos lineas temporales: por un lado, en las páginas en blanco y negro nos sitúa en 1944 y somos testigos de las desventuras que vivieron ella y su madre para huir de la persecución nazi; y por el otro, en páginas con un bello color, nos traslada a finales de los años 60 e inicios de los 70, a su exilio norteamericano, donde asistimos a las reflexiones de la propia Miriam Katin sobre la religión, la memoria y la formación de su identidad.

Hasta el año 1944, Budapest había quedado alejada del frente y Esther Levy y su hija Miriam habían podido llevar una vida relativamente tranquila. Todo cambió con el avance alemán, que trataba de ocupar el país para intentar frenar a las tropas soviéticas. Con la Solución Final a pleno rendimiento, la numerosa comunidad judía húngara estaba en peligro. Al inicio del cómic, Miriam Katin nos muestra los pequeños y dolorosos cambios que tuvo que afrontar su madre: la entrega de su mascota – los perros tendrán un papel destacado en el relato -, la realización de un inventario con todas sus posesiones y, por último, el abandono del piso donde vivían.

A partir de este momento, gracias a la habilidad y al instinto de supervivencia de su madre, ambas consiguieron escapar en diversas ocasiones a su fatal destino. Esther Levy consiguió documentación falsa para ella y su hija y pudieron trasladarse al campo, donde teóricamente iban a estar más seguras. Allí se hicieron pasar por una sirvienta gitana y su hija y tuvieron que hacer frente a situaciones terribles. La persecución hacia los judíos era implacable; las sospechas que se cernían sobre ellas y su nueva identidad eran constantes; y la sensación de desamparo e inseguridad eran permanentes.

Ante situaciones desesperadas los seres humanos reaccionamos de formas muy diversas y el cómic refleja esta amplitud de respuestas: campesinos que se desviven por ayudarlas, gente que trata de aprovecharse de ellas o personas que simplemente las rechazan. El miedo, el odio y la muerte están siempre presentes. Miriam Katin y su madre consiguieron ir superando terribles obstáculos, siempre con la esperanza de salvarse y encontrar a su padre. La autora consigue transmitir la continua sensación de pérdida y la impotencia de su madre, que en ocasiones se veía superada por los acontecimientos.

A nivel propiamente histórico es interesante detenerse en un momento tan complejo como la llegada del ejército rojo a Hungría, que liberaba al país del nazismo, pero al mismo tiempo imponía un nuevo régimen. Además, el cómic reconstruye con acierto la Europa destrozada por la guerra, con cientos de miles de personas que buscaban a sus seres queridos y millones de desplazados que trataban de llegar a sus lugares de origen.

Más allá de los hechos en sí, otro aspecto muy atractivo de la obra son las reflexiones de la Miriam Katin adulta. La relación con su propia hija y su forma de educarla hacen que se plantee muchas cuestiones relevantes. El diálogo que la dibujante establece entre su infancia y la de su hija es muy estimulante. El papel de la religión en su vida, con constantes referencias a lo largo del relato, es fundamental para comprender su evolución personal.

El dibujo aparentemente sencillo de Miriam Katin es muy expresivo y tiene una gran efectividad. El blanco y negro de la mayor parte de las páginas se adapta a la perfección a la reconstrucción de la memoria que lleva a cabo la autora. El trazo expresionista y los juegos con la luz y la sombra nos trasladan a los duros momentos que la dibujante recrea. El contraste con las páginas a color, que muestran una época más amable, es una herramienta muy bien utilizada por Katin. A nivel formal no hay elementos especialmente llamativos, pero todo el aparato gráfico está al servicio de una historia tan potente, que los artificios no son necesarios.
En los últimos años han sido bastantes los cómics que han recuperado la memoria histórica de diversos conflictos. Generalmente, los autores y las autoras han narrado las experiencias de sus progenitores – Art Spiegelman, Antonio Altarriba, Miguel Gallardo… -, pero en Por nuestra cuenta, la propia Miriam Katin es parte fundamental del relato. A pesar de que era una niña muy pequeña y prácticamente no tiene recuerdos sobre los hechos, las conversaciones con su madre y las cartas que ella había escrito a su padre le han permitido reconstruir su historia. El cómic es también, obviamente, un homenaje a su madre y a tantas mujeres valientes que lucharon y sobrevivieron a los horrores de la Segunda Guerra Mundial y el nazismo. Honor y memoria.

Hitler

Hitler. La novela gráfica, de Shigeru Mizuki (Editores de Tebeos, Glénat)

Los horrores del nazismo y la vida de Adolf Hitler, de la que aún se desconocen algunos aspectos, han provocado un enorme deseo por conocer en profundidad al dictador alemán. El cómic no ha sido ajeno a este interés y el nazismo y, especialmente el holocausto y los campos de concentración han sido el eje de diversas obras. Lo que hace especial la novela gráfica de Shigeru Mizuki, publicada inicialmente por capítulos en una revista japonesa en 1971, es que se centra exclusivamente en la figura de Hitler. No es la biografía definitiva del dictador alemán, pero es una buena manera de acceder por primera vez a su historia.

Creo que es especialmente atractiva para lectores jóvenes, seguramente más acostumbrados a la estética manga, ya que resume a grandes rasgos el recorrido vital del líder nazi, desde sus inicios como pintor en Viena, su paso como soldado por la Primera Guerra Mundial o sus inicios en la extrema derecha, hasta su ascensión al poder absoluto en el III Reich. Es una obra sencilla de leer, que obviamente no hace un análisis complejo de la figura de Hitler, pero es muy útil para dar un repaso breve y entretenido a uno de los personajes históricos que más interés suscitan.

A primera vista, el caricaturesco dibujo de Mizuki parece que le resta credibilidad al relato; pero a medida que se empieza la lectura ésto no es así. El dibujo de los personajes, de aparente sencillez, contrasta con el realismo de los escenarios en que transcurre la acción, que están muy documentados. Con el uso de este mecanismo, Mizuki consigue combinar la veracidad histórica con la capacidad didáctica de la narración.

Es muy interesante observar cómo el autor japonés fue capaz de relatar toda la vida de Adolf Hitler en menos de 300 páginas, sin dejar de lado ninguno de los episodios más destacados. El primer Hitler, pintor fracasado en Viena, no encuentra su lugar en el mundo y empieza a coquetear con el nacionalismo alemán. Después participa en la Primera Guerra Mundial, conflicto que como muestra Mizuki, le marcó profundamente.

A continuación, el relato se centra en la etapa, seguramente, más importante para comprender cómo un personaje de la calaña de Adolf Hitler pudo llegar a tener en sus manos el destino de gran parte del mundo. Los contactos con los grupos de extrema derecha en Múnich, su participación en el golpe de estado fallido del 23, el paso por la cárcel, donde escribió su libro Mein Kampf, y el ascenso hasta el poder absoluto en el Partido Nacionalsocialista tienen un lugar destacado en la novela gráfica. Pero Mizuki también intenta reconstruir la vida privada del dirigente nazi, centrándose especialmente en la relación con su sobrina.

Los últimos capítulos del cómic están dedicados a la Segunda Guerra Mundial y a las decisiones militares de Hitler. En mi opinión, el único problema de la biografía es el poco peso que tienen el holocausto y los campos de concentración, que aparecen, pero de forma tangencial. El final, por todos conocido, con el suicidio del dictador en el búnker de Berlín, refleja acertadamente cómo debieron ser los últimos días de un Hitler ya completamente fuera de sí.

Por último, tan solo recordar que si buscáis una biografía de Adolf Hitler que analice en profundidad la vida y obra del protagonista, es mejor que busquéis una de las múltiples biografías que de él han confeccionado prestigiosos historiadores. En cambio, si queréis tener una visión general y entretenida de su biografía, Hitler. La novela gráfica es una gran opción. La recomiendo especialmente para estudiantes y profesores, ya que es un tema que siempre provoca fascinación y, generalmente, en los programas de estudios no tenemos suficiente tiempo para tratar este tema extensamente.

Auschwitz

Auschwitz, de Pascal Crocci (Norma Editorial)

Maus mostró, de manera magistral, las posibilidades del cómic para hablar de un tema tan trascendente como el Holocausto. Art Spiegelman decidió recuperar los recuerdos de su padre mediante el uso de animales antropomórficos. El acercamiento de Pascal Croci a los terribles actos cometidos en los campos de concentración es muy diferente, ya que lo hace a través del marcado realismo de los escenarios y de las figuras humanas, especialmente las víctimas, con un aire fantasmal.

Croci mezcla historia y ficción para relatar algunos episodios que acontecieron en los campos. Después de entrevistarse con varios supervivientes, Croci dibuja algunas escenas, que aunque ya ampliamente conocidas (algunas de ellas parecen directamente sacadas de La lista de Schindler), siguen mostrando con crudeza la barbarie que aplicó el III Reich para conseguir su Solución final.

Aunque la historia de ficción, en mi opinión, no está a la altura de lo que intenta transmitir Pascal Croci; el fantástico dibujo de esta obra sí que consigue trasladarnos a ese terrible lugar que fue Auschwitz-Birkenau. El blanco y negro, los estilizados cuerpos y las caras angulosas de los prisioneros crean una atmósfera en la que el horror está presente en todo momento.

Algunos de los hechos -verídicos- que dibuja el autor son espeluznantes: la niña que sobrevivió a las cámaras de gas (relatada por un superviviente en Shoah, el documental de Claude Lanzmann); la llegada de los trenes al andén central de Birkenau; las actuaciones de los Kapos, que se aprovechaban de los recién llegados; o los actos de crueldad totalmente gratuitos de los SS que controlaban Auschwitz.

En definitiva, Auschwitz es un cómic correcto, con un dibujo bastante espectacular. Que la parte de ficción no esté a la altura del resto, no impide que sea una obra interesante para tener una visión rápida, sencilla y bastante realista sobre el Holocausto y los campos de concentración. En este caso, creo que puede ser una buena lectura para los y las jóvenes que tengan interés en esta parte tan oscura de la Historia reciente. Quizás para el lector adulto e informado, el conjunto de anécdotas sea algo superficial, pero aún así, su lectura es recomendable.

Adolf

Adolfde Osamu Tezuka (Planeta de Agostini)

El manga también tiene mucho que decir en el género de la ficción histórica. Osuma Tezuka, uno de los más grandes dibujantes japoneses, creó una obra fantástica con Adolf. Este cómic abarca desde los años 30 en Alemania y  Japón, hasta principios de los años 80, en que la acción se traslada al conflicto entre Israel y Palestina. Aunque la acción transcurre durante 50 años, el episodio central es la Segunda Guerra Mundial.

Adolf es el nombre de los 3 personajes principales: Adolf Kamil, un niño judío que vive en Japón y que sufre el racismo de la sociedad japonesa; Adolf Kauffman, el hijo de un jerarca nazi y una mujer japonesa, amigo de Adolf Kamil; y, por último, Adolf Hitler. La supuesta ascendencia judía de Hitler es uno de los ejes de la obra, y la trama – bastante compleja -, está muy conseguida.

Tezuka nos muestra la barbarie del holocausto en Europa, pero también las atrocidades que cometió el ejército japonés en el extremo Oriente. Gracias a la gran extensión de la obra, el autor es capaz de crear un retrato muy complejo de toda esta época: las relaciones entre la Alemania Nazi y el Japón Imperial, el racismo en ambos países o sus sistemas educativos, forman parte de la narración.

El hecho de que esta obra sea Manga hace que tenga un estilo muy reconocible para buena parte de los jóvenes lectores, de manera que es un cómic muy atractivo para ellos y ellas. A pesar de su extensión y de la cantidad de información histórica que contiene, Adolf es una lectura apasionante y llena de acción.

Adolf Hitler es uno de los protagonistas de esta obra.

Maus

Maus, de Art Spiegelman (Reservoir Books) També disponible en català (Inrevés Edicions)

Seguramente Maus sea el cómic de temática histórica más conocido. Ganó el premio Pulitzer en 1992 (primera y última vez para un cómic) y desde entonces se ha convertido en una obra de culto. Spiegelman nos explica las vivencias de su padre – Vladek Spiegelman -, un superviviente del holocausto. Mediante el uso de flashbacks, el autor nos traslada de Nueva York a la Polonia de los años 30 y posteriormente a Auschwitz, donde su padre estuvo encerrado.

Uno de los elementos que hace de Maus una obra tan especial es el uso de animales, a modo de fábula, para representar a los diferentes pueblos: los judíos son ratones, los soldados alemanes son gatos o los americanos son perros. Maus narra en primera persona cómo vivían en Polonia los judíos antes del ascenso del nazismo, y los cambios que la amenaza de Hitler provocaba.

La atmósfera de los campos de concentración, la convivencia entre los prisioneros, los abusos de los guardias son también parte esencial de Maus. Además es muy interesante el ejercicio de memoria que lleva a cabo Art Spiegelman y las conversaciones que tiene con su padre. El recuerdo de unos actos tan viles y de los traumas que aún le afectan como superviviente chocan con el deseo del hijo de explicar su historia. Una obra maestra del cómic de género histórico y, seguramente, uno de los cómics más influyentes de la historia.

Los recuerdos de Vladek Spiegelman sirven para reconstruir el holocausto.

 

En el apartado del blog Propuestas didácticas tenéis a vuestra disposición una Guía didáctica (en catalán) elaborada por Inrevés Edicions.