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Nelson Mandela

Nelson Mandela. El cómic autorizado, de la Fundación Nelson Mandela y Umlando Wezithombe (Escalera)

Nelson Mandela es uno de los personajes históricos más admirados del siglo XX. Su biografía ha sido llevada a multitud de formatos y en el año 2007, el colectivo de artistas Umlando Wezithombe (History in pictures, algo así como La Historia dibujada) decidió llevar la vida del gran líder sudafricano al cómic. Para ello, colaboraron con la Fundación Nelson Mandela y crearon el cómic autorizado, basado en la autobiografía de Mandela Un largo camino hacia la libertad, que había sido publicada en 1995.

Algunos episodios de su vida son muy conocidos gracias a las adaptaciones cinematográficas como Invictusque narra cómo el ya presidente sudafricano utilizó el Rugby para tratar de unir a los sudafricanos. Pero el cómic nos permite conocer los hechos más destacados de toda su vida, desde su nacimiento en el lejano 1918 hasta su muerte en 2013.

El cómic fue concebido como una forma de acercar la historia de Mandela a los jóvenes sudafricanos, de manera que el relato está dividido en ocho partes. En su edición original, cada uno de estos fragmentos era un cuadernillo independiente, puesto que el objetivo era que la publicación fuera barata y pudiera llegar a todos los colegios del país. En el año 2012, la pequeña editorial canaria Escalera se hizo con los derechos y publicó la obra en castellano.

Cada uno de los capítulos se centra en una parte de la vida de Nelson Mandela: la infancia en el Transkei; la juventud en Johannesburgo con la toma de conciencia de la discriminación racial; su implicación en la lucha contra el apartheid y su condición de fugitivo; los procesos judiciales, con algunos de sus discursos más famosos, y su encarcelamiento; los dieciocho años de encierro en Robben Island; su liberación y su papel en las negociaciones que acabarían con el apartheid; la carrera electoral y su victoria en 1994; y por último, su acción como presidente y su legado.

El cómic permite obtener una visión general de la biografía del primer presidente democrático de la República de Sudáfrica, aunque omite algunos episodios, especialmente los centrados en la vida personal y familiar después de su liberación. Como indica el título, este es el cómic autorizado, y por tanto, es la visión oficial de la figura de Mandela. Aún así, episodios controvertidos, como la apuesta del CNA por la lucha armada, con la creación de Umkhonto we Sizwe (La lanza de la nación) ante la imposibilidad de conseguir resultados mediante la lucha pacífica, aparecen fielmente retratados.

A la muerte de Nelson Mandela, acaecida en diciembre de 2013, multitud de líderes políticos de todo el mundo ensalzaron su figura y reivindicaron su legado. El cómic muestra la gran talla moral del personaje y su trascendental papel en la transición relativamente pacífica de un régimen tan brutal como el apartheid hacia un régimen democrático. Aún así, creo que la obra intenta elaborar un retrato lo más políticamente correcto de Nelson Mandela, desde la visión hegemónica actual.

El compromiso con el comunismo de buena parte de los miembros del Congreso Nacional Africano es brevemente esbozado y su apoyo a líderes políticos como Fidel Castro o Yasir Arafat aparece de manera muy anecdótica. El CNA y Mandela estuvieron en la lista de organizaciones consideradas  terroristas por los Estados Unidos entre los años 1980 y 2008. Además, figuras como Margaret Thatcher aparecen dulcificadas, ya que tan solo se nos explica que su gobierno rechazó imponer sanciones al régimen racista sudafricano, pero el cómic no refleja sus palabras tildando de terrorista al futuro presidente de Sudáfrica y a su partido político, el Congreso Nacional Africano.

En cuanto al apartado gráfico, el resultado es correcto, pero sin demasiados alardes. El uso de fotografías para dotar de realismo a algunos escenarios es interesante, así como algunas composiciones de página que rompen los esquemas más tradicionales; pero el resultado general no está a la altura de los hechos que narra. Además, en ocasiones la lectura se hace difícil, ya que el convencional orden de izquierda a derecha y de arriba a abajo no acaba de funcionar. Lástima también de algunos errores tipográficos, especialmente visibles en las fechas. A pesar de estos problemas, la lectura es agradable y la magnitud de lo que se nos cuenta deja en segundo plano a un dibujo mejorable.

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Nelson Mandela. El cómic autorizado es una obra muy interesante, ya que permite en menos de 200 páginas tener una perspectiva general de la vida de uno de los grandes personajes del siglo XX. Su lucha por la libertad y por la igualdad, sus reflexiones sobre multitud de temas y los sacrificios personales que tuvo que realizar por su pueblo quedan reflejados con gran veracidad. El prólogo del cómic, extraído de un discurso del propio Mandela en 2007, explica con gran acierto las bondades del cómic, que considera la mejor manera de atraer a un público joven al legado de su vida. Y aunque él no se vea a sí mismo merecedor de ser un personaje de cómic, creo que su vida tiene tantas enseñanzas que no se me ocurre alguien mejor para protagonizar una obra de este calibre.

Aya de Yopougon

Aya de Yopougon, de Marguerite Abouet y Clément Oubrerie (Norma)

Generalmente África aparece en nuestras vidas como fuente de malas noticias: guerras, desastres humanitarios, catástrofes naturales o epidemias. Además, cuando hablamos de la Historia de África – y me incluyo -, normalmente nos referimos a las épocas más oscuras de su historia, como el esclavismo o la colonización, pero también al genocidio de Ruanda o al apartheid sudafricano. Los cómics que he reseñado anteriormente sobre la Historia de África, con la excepción de El cuentacuentos, siguen este patrón; pero la saga de Aya de Yopougon muestra un continente africano totalmente diferente.

Marguerite Abouet es una escritora costamarfileña que nació en 1971 y a los 12 años se fue a vivir a París. Los recuerdos de su feliz infancia en el popular barrio de Yopougon, en Abidjan, la acompañaron en el tránsito hacia la edad adulta. En 2005 decidió crear un cómic junto con el dibujante Clément Oubrerie para hablar de la realidad cotidiana de una de las ciudades más grandes del África occidental. El primer volumen de Aya de Yopugon obtuvo  el premio al Mejor primer álbum en el festival de Angoulême en 2006 y a partir de ese momento, la colección, que consta de seis volúmenes, gozó de gran éxito.

Aya es una joven de clase media de Yopougon y junto a sus amigas Adjoua y Bintou nos presenta la vida cotidiana de su barrio. La acción se sitúa a finales de los años 70, aunque como reconoce Marguerite Abouet en esta interesante entrevista, los temas tratados en los cómics son muy importantes en la actualidad. Las inquietudes de la juventud marfileña están muy presentes a lo largo de los seis volúmenes, pero Abouet y Oubrerie tratan infinidad de temas: desde las relaciones entre padres e hijos hasta la difícil convivencia entre tradición y  modernidad, pasando por un aspecto fundamental en la mayoría de sociedades africanas, el papel de las mujeres.

A medida que la narración avanza, nuevos personajes permiten introducir otras temáticas realmente interesantes como el papel de la religión y la proliferación de nuevas pequeñas iglesias cristianas; la emigración y los contrastes que provocan la llegada a un destino europeo – París, en la mayoría de los casos -; o las diferencias entre la ciudad y el campo. En las más de 700 páginas que comprenden los seis álbumes los autores han sabido crear un gran retrato de la vida cotidiana del África occidental.Lo más novedoso de Aya de Yopougon es este reflejo de la vida cotidiana, que se aleja de la mayoría de historias sobre África que aparecen en los medios de comunicación. El costumbrismo del relato tiene más fuerza que la denuncia social, aunque ésta también está presente, de manera que el retrato de Abidjan muestra una gran vitalidad. Los africanos y, especialmente, las africanas son presentados de manera positiva, no son víctimas del pasado ni del presente, sino los forjadores y forjadoras de su propio futuro.

34916761En cuanto al dibujo, Clément Oubrerie ha sabido reflejar la atmósfera adecuada al guión de Abouet. El marcado uso del color y unos personajes tremendamente expresivos,dotan de vida a las diferentes historias que se cruzan en el cómic. Las composiciones de página son bastante sencillas, aunque destacan algunas viñetas a página completa en los momentos más trascendentes o, en ocasiones, en los más hilarantes del relato.

Aya-5En definitiva, la lectura de Aya de Yopougon  es muy recomendable, especialmente por dos motivos: en primer lugar, las historias que tienen que afrontar Aya y sus amigas son muy divertidas, y por tanto, el cómic es muy entretenido; y en segundo lugar, la obra de Abouet y Oubrerie permiten un acercamiento al continente africano mucho más cercano al día a día de la mayoría de la población que los trágicos relatos a los que estamos acostumbrados.

Por último, os dejo el enlace a una muy interesante propuesta didáctica  de la ONG Paz con dignidad para trabajar la lectura de Aya de Yopougon en el 4º curso de la Educación Secundaria Obligatoria; y el tráiler de la adaptación del cómic al cine de animación, largometraje estrenado en 2013.

 

Atar Gull

Atar Gull o el destino de un esclavo modélico, de Nury y Brüno. (Dibbuks)

La trata de esclavos tuvo unos efectos devastadores en el continente africano. Los cálculos más conservadores hablan de unos 15 millones de víctimas, – aunque hay estudiosos que las cifran en 60 millones -, hecho que provocó un desastre demográfico y social sin precedentes. La colonización fue un periodo dramático para buena parte de la población africana, y en muchos casos, sus efectos aún se dejan notar; pero las consecuencias de la trata fueron mucho más profundas y duraderas.

Atar Gull está basado en la novela homónima del novelista francés Eugéne Sue, publicada en 1831. En aquella época, la novela causó una gran polémica, ya que denunciaba la esclavitud y el inmenso negocio que ésta generaba. El cómic, con guión de Fabien Nury (guionista de Érase una vez en Francia, entre otras obras),  y dibujo de Brüno,  se centra en la historia de Atar Gull, príncipe de un pueblo del África occidental que fue capturado, vendido y llevado a Jamaica para trabajar en una plantación. Mediante su periplo, podemos observar cómo funcionaba el negocio de la trata de esclavos, desde su inicio en las costas africanas hasta su fin en las plantaciones caribeñas.

Atar Gull es capturado por un pueblo enemigo del suyo y es vendido al capitán Benoit por un oscuro intermediario holandés. El viaje hacia las costas caribeñas es muy accidentado y Atar Gull, junto con el resto de esclavos que intentan sobrevivir en las bodegas del barco, son capturados por el pérfido Brulart. Tras un breve regreso a África para conseguir aún más beneficios, Brulart pone rumbo a Jamaica. Por el camino deberá hacer frente a los ataques de una goleta inglesa y seremos testigos de las horribles condiciones que sufrían los esclavos en estos viajes.

Una vez en Jamaica, Atar Gull es comprado por Tom Will, uno de los mejores amos de la isla. Allí, Atar Gull realizará todas sus tareas con gran eficacia y recibirá un trato relativamente digno por parte de su amo; pero un hecho bastante habitual en las plantaciones afectará de manera brutal al príncipe africano. Desde ese momento, Atar Gull sólo tendrá en mente una cosa: la venganza.

El cómic trata muchos temas importantes en relación a la Historia de África. En primer lugar, desmiente el falso mito del africano pasivo, que solamente entró en la Historia cuando los europeos llegaron al continente y que no se opuso a la conquista. Los europeos no conquistaron el continente africano hasta el final del siglo XIX, y en muchos territorios no se adentraron hasta bien entrado el siglo XX, ya que se encontraron con una feroz resistencia. En el cómic queda muy bien reflejado cómo los intermediarios europeos se instalaron en la costa para comerciar con los gobernantes africanos, que eran los que vendían a sus prisioneros como esclavos. De estas guerras civiles africanas, los que sacaban un mayor provecho eran los europeos, pero los que llevaban a cabo las tareas más duras eran los habitantes de África.

En segundo lugar, los viajes transoceánicos eran terroríficos, ya que los negreros trasladaban su mercancía en unas condiciones inhumanas. El porcentaje de africanas y africanos que sobrevivían a estos viajes era muy escaso, como muestra con acierto el relato de Nury. Solo los más fuertes y los que gozaban de mejor salud eran capaces de resistir al tormento del barco. Una vez en las islas caribeñas, – en el cómic es Jamaica -, o en las costas americanas, los esclavos eran vendidos en mercados como si fueran animales de carga. La frialdad con la que los dueños de las plantaciones compraban y vendían a seres humanos era estremecedora.

Por último, el racismo, aún muy extendido en nuestros días, era una constante en las relaciones entre europeos y africanos. La llegada de los europeos al continente africano era presentada como una misión civilizatoria, que consistía en llevar la religión verdadera y el progreso a los bárbaros africanos. Bajo esta apariencia bienintencionada, se escondía el verdadero objetivo: la explotación económica.

La historia de Atar Gull se enmarca en este contexto histórico, que está muy bien recreado por los autores, pero el gran acierto de este cómic es su uso de los grandes temas de la naturaleza humana. El amor, el odio y la venganza tienen un papel central en la narración y los continuos giros del argumento atraen poderosamente la atención del lector. La ambigüedad moral de buena parte de los personajes consigue llevarnos a la reflexión sobre la capacidad del ser humano para hacer el mal y sobre la fina frontera que separa, en muchas ocasiones, el bien del mal.

El dibujo de Brüno es sorprendente, ya que durante las primeras páginas parece que está buscando el tono con el que plasmar el guión de Nury, pero a medida que avanza la historia, sus dibujos y su uso del color funcionan perfectamente. Un dibujo más realista quizás hubiera oscurecido aún más la trama, y en cambio, el trazo caricaturesco y los colores planos permiten un cierto alejamiento que beneficia al mensaje de denuncia del cómic.

En definitiva, Atar Gull es un cómic muy recomendable para quienes queráis conocer uno de los peores fenómenos de la historia de la humanidad.

El cuentacuentos

El cuentacuentos, de Zidrou y Beuchot. (Norma)

El griot (cuentacuentos) es una figura muy popular en algunos países del África occidental. La sabiduría de muchos pueblos se ha ido transmitiendo de generación en generación a través de las historias que han explicado los griots de aldea en aldea. La tradición oral que ellos y ellas – también hay mujeres griot – representan, ha permitido preservar muchos aspectos culturales que de otra manera se hubieran perdido. En El cuentacuentos, mediante el dibujo de Raphaël Beuchot, el guionista belga Zidrou rinde un sentido homenaje a estas personas que se han dedicado a contar historias durante siglos.

La acción se sitúa en un país africano imaginario. De la mano de Souleymane, un titiritero ambulante a quien el pueblo conoce como Érase una vez, descubrimos que las autoridades han establecido un régimen de terror en el que está prohibido explicar historias. Érase una vez se enfrentó en el pasado a Salif, el siniestro gobernante, y pagó un alto precio. Aún así, sigue decidido a explicar sus historias a todo aquel dispuesto a escucharlas para conseguir que la gente pueda evadirse de su dura realidad cotidiana.

El relato se compone de la historia principal, en la que vemos cómo Érase una vez trata de luchar contra el régimen opresor, y de diversos cuentos breves que narra el propio griot o algunos de los numerosos personajes secundarios presentes en la acción. Algunos de estos cuentos permiten a los autores trasladarnos al mundo mágico al que lleva Érase una vez a los niños y niñas de las aldeas que visita. Otros, en cambio, sirven para contextualizar la situación actual de sus protagonistas.

Zidrou y Beuchot utilizan gran cantidad de recursos originales para crear una historia que te atrapa: desde los diálogos de algunos personajes que apelan directamente al lector, pasando por objetos y animales que hablan y nos hacen reflexionar sobre algunos aspectos de la historia, hasta un gran uso del color que permite diferenciar la realidad de la ficción. El simbolismo es uno de los elementos claves de El cuentacuentos, empezando por la lucha de Érase una vez que representa el poder de la palabra contra la opresión. La libertad es otro aspecto fundamental, ya que las historias que explica Érase una vez dan la posibilidad de imaginar y de soñar a los habitantes de estos lugares y escaparse, así, al  férreo control de las autoridades.

El cuentacuentos no es propiamente una obra de temática histórica, pero consigue trasladarnos a los entornos rurales de muchos países africanos, en los que los griot aún gozan de una importante posición. El cómic también funciona como una denuncia hacia algunos de los régimenes que gobiernan buena parte de los Estados de África con el apoyo de las grandes potencias occidentales.  Además de la belleza de la historia, creo que estos dos elementos hacen que esta obra tenga perfecta cabida en el tono general del blog.

Por último solo añadir, parafraseando a Érase una vez, que la historia que nos cuentan Zidrou y Beuchot es ‘amarga como la muerte, dulce como la vida y suave como el amor’. Una gran lectura, acercaos a ella y dejaos llevar.

Kongo

Kongo, de Tom Tirabosco y Christian Perrissin (Dibbuks)

La historia de África tradicionalmente ha quedado relegada en los planes de estudios, y en muchos casos, se explica tan solo desde el punto de vista de los europeos. Esta es la primera entrada de una nueva sección en el blog sobre cómics que tratan la historia de África, aunque como pasa con los libros de historia, el enfoque mayoritario es el de África vista desde Europa. La historia de África me ha interesado desde que cursé una asignatura sobre el África Contemporánea en la universidad, y creo que los cómics – como con todas las ramas de la Historia – son una buena herramienta para divulgar algunos aspectos de la historia africana que deberían ser de conocimiento obligado.

Kongo es la primera novela gráfica sobre la historia de África que analizo y su lectura me ha resultado muy interesante. El cómic, con guión de Christian Perrissin y dibujo de Tom Tirabosco, relata el viaje que llevó a cabo por el río Congo Jozef Konrad Korzeniowski, quien pasó a la historia como Joseph Conrad. Este viaje por el Congo que controlaba el rey Leopoldo II de Bélgica fue su inspiración para escribir su gran obra El corazón de las tinieblas. Mediante la reconstrucción del viaje por el gran río africano y a través de la correspondencia que mantuvo con su tía, Perrissin consigue que veamos cómo se sintió y qué descubrió el protagonista de la historia.

La Conferencia de Berlín celebrada entre 1884 y 1885 oficializó el inició de la carrera por la conquista de África para explotar su mano de obra y sus recursos naturales. La zona central del continente, que el río Congo recorría, era bastante desconocida, aunque se creía que se podrían obtener grandes beneficios de su control. Las grandes potencias de la época – Gran Bretaña, Francia y, en menor medida, Alemania – no querían que una de las otras se quedara con estos territorios, así que todas aceptaron la propuesta del rey de Bélgica. Ésta consistía en el control directo de la colonia por el propio Rey Leopoldo y no, como era habitual, por parte del Estado Belga. Además, las aguas navegables del Congo estaban abiertas al comercio de todas las potencias europeas.

Leopoldo II de Bélgica estaba considerado internacionalmente como un gran benefactor y aseguraba que en el Estado Libre del Congo – como llamó a sus posesiones africanas – las condiciones de vida de sus habitantes iban a mejorar. El colonialismo europeo, siempre dispuesto a esquilmar los abundantes recursos africanos, utilizaba este tipo de argumentos para maquillar sus verdaderas intenciones. Los colonizadores iban a llevar el progreso, la educación y la verdadera religión a los pobres bárbaros africanos; pero en el fondo el verdadero objetivo era la explotación económica.

Leopoldo llevó estas prácticas hasta los extremos más horripilantes que alguien pueda concebir. Baste un solo dato, el número de víctimas durante su dominio del Estado Libre del Congo se calcula en 10 millones de muertos, prácticamente el 50% de la población. Mientras los congoleses sufrían, el Rey de los belgas y sus secuaces se habían enriquecido enormemente.

El Joseph Conrad que emprende su viaje al Congo, era un marino de origen polaco que había estado en la marina mercante británica durante bastantes años. Como la mayoría de europeos de la época, Conrad – Korzeniowski en aquella época – desconocía lo que sucedía realmente en las lejanas tierras centroafricanas. A lo largo de su periplo hasta  la desembocadura del Congo, Conrad empieza a ser consciente del racismo imperante y del trato vejatorio que reciben los africanos por parte de sus supuestos benefactores.

Joseph Conrad había firmado un contrato de 3 años con la compañía belga que dirigía la explotación económica del Congo. Su tarea era pilotar un vapor por el río y llegar hasta el interior del continente para transportar los grandes cargamentos de marfil que se obtenían en la colonia. Fue un viaje durísimo, en que Conrad se enfrentó a la enfermedad, a la sed, al hambre y al clima ecuatorial; pero lo peor para él fue la clase de gente con la que se encontró. Hombres rudos, tiránicos, que despreciaban el sufrimiento y las vidas de los africanos y que estaban dispuestos a cualquier cosa para enriquecerse lo más rápido posible y volver a Europa.

Además de descubrir los horrores del colonialismo, Joseph Conrad se conoció a sí mismo, como muestran las cartas que escribía a su tía viuda, con la que le unía una estrecha relación. La correspondencia, introducida con gran acierto en el cómic, permite observar la evolución personal del protagonista. Desde su curiosidad e ingenuidad iniciales, vemos cómo Conrad se endurece y cómo intenta luchar contra la perversa maquinaria colonial.

Los personajes secundarios que aparecen a lo largo del relato representan de manera muy acertada los estereotipos de los europeos que viajaban a África a hacer fortuna; pero son los personajes africanos los que nos permiten ser testigos de la vileza de la colonización. Los castigos físicos, las cargas de trabajo sobrehumanas y el desprecio de la mayoría de europeos muestran los costes del gran negocio con el que las élites europeas se enriquecieron.

En cuanto al dibujo de Tom Tirabosco, creo que se adapta perfectamente al tono del relato. El blanco y negro, conseguido mediante la técnica de la monotipia, consigue reflejar perfectamente la opresión del viaje a través de la jungla y el sufrimiento del protagonista y de los africanos con los que se encuentra. Las composiciones son bastante sencillas, pero cumplen su función y  la historia avanza con fluidez. Destacan algunas viñetas de gran tamaño, con una gran belleza visual.

Por último, me ha parecido una gran idea la inclusión al final del cómic de unas páginas anexas en las que Christian Perrissin relata la biografía de Conrad y explica la influencia en su obra del viaje al Congo. Asimismo, Perrissin nos habla de los personajes secundarios que aparecen en el cómic y de los personajes históricos que representan. No soy capaz de imaginar un mejor colofón a esta imprescindible novela gráfica sobre uno de los momentos más terribles de la Historia Contemporánea de África y de Europa.