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España. Una, grande y libre

España. Una, grande y libre, de Carlos Giménez (Glénat, DeBolsillo)

España. Una, grande y libre es un volumen en el que se recopilan las historietas realizadas por Carlos Giménez, en muchos casos con guiones de Ivá, para la revista satírica El Papus, durante 1976 y 1977. Son historias cortas, generalmente de dos páginas, que transmiten la particular visión de los autores sobre los convulsos momentos políticos y sociales de la España de la Transición.

Originalmente estas historias se publicaron en tres volúmenes, que seguían el orden cronólogico para agrupar las historietas en tres etapas: las que tratan sobre el primer gobierno de Adolfo Suárez, a partir de julio de 1976; las que se centran en el Referéndum sobre la Reforma Política de diciembre de 1976; y por último, las que retratan la etapa previa a las Elecciones Generales de junio de 1977. Estos tres hechos, centrales en toda la etapa de la Transición a la democracia, permiten a Carlos Giménez hacer un retrato personal y muy alejado de la verdad histórica oficial de la excesivamente sacralizada Transición.

Son muchos los temas que trata Giménez, pero hay algunos que son especialmente importantes para comprender la Transición, ya que generalmente quedan en un segundo plano o directamente ocultados en las hagiografías del período. La violencia de la extrema derecha o las renuncias que tuvo que hacer la izquierda empiezan a ser tenidas en cuenta en los últimos estudios sobre la España de finales de los 70, pero Carlos Giménez ya denunciaba estos hechos en 1976 y 1977. Los militares, muy poderosos en aquella época, también reciben su cuota de crítica; e incluso, en la última historia, el autor denuncia el atentado que sufrió El Papus.

El característico estilo de Giménez, con unos personajes muy expresivos, en ocasiones caricaturescos, permite dotar de una gran fuerza a las historias. El genial uso del blanco y negro, como en otras de sus obras, consigue retratar con gran realismo la realidad político-social española de la época. Giménez también utiliza elementos comunes en la comunicación política como pancartas, carteles o mítines electorales, de manera que refleja la gran politización de la sociedad de esos años, que ansiaba alejarse del franquismo y crear un estado realmente democrático.

El relato oficial sobre la Transición explica que fue el mejor pacto posible y que todos los actores que intervinieron renunciaron a aspectos importantes de sus propuestas por el bien común de todos los españoles. En España. Una, grande y libre los autores muestran a un Régimen que aún dominaba todos los resortes del poder, que defendía a los grupos violentos de extrema derecha y que utilizaba el miedo a una involución o a una intervención militar para perpetuar las bases del sistema franquista.

Este recopilatorio es una joya para comprender la cruda realidad del paso de la dictadura a la democracia en España, pero también para entender cómo era esa sociedad. Las alusiones a algunos de los delicuentes más famosos de la época, a la multitud de partidos políticos minoritarios que existían o a algunas problemáticas sociales que aún están vigentes complementan la visión política de esta etapa. En ocasiones pensamos que ciertos problemas son muy recientes, pero ya en 1976 y 1977 Carlos Giménez los denunciaba. Esta tira final no es de 2010, es de finales de los años 70.

Hoy, 6 de diciembre de 2014, Día de la Constitución, es una gran ocasión para releer a Giménez y entender el contexto en que ésta se aprobó hace ya 36 años.

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36-39 Malos tiempos

36-39 Malos tiempos, de Carlos Giménez (Glénat, DeBolsillo)

Después de haber hablado en otras de sus obras sobre diferentes etapas de la historia de España (Paracuellos), Carlos Giménez se acercó con 36-39 Malos tiempos a la guerra civil. Este cómic fue originalmente publicado en cuatro álbumes de gran formato por Glénat entre los años 2007 y 2009, y en el 2011 DeBolsillo lo reeditó en un único tomo apaisado.

El dibujante madrileño muestra con esta obra su particular visión de la guerra civil española. Como hiciera en sus anteriores trabajos, Carlos Giménez se centra en la vida cotidiana de la gente y en los pequeños detalles que marcaron la experiencia vital de la mayoría de españoles que vivieron el conflicto. Los grandes nombres y las grandes batallas no tienen cabida en Malos tiempos.

Es bien conocida la adscripción política de Giménez, vinculado siempre a las izquierdas, pero en el cómic trata de mostrar como la gente de a pie sufrió por igual en ambos bandos. En ocasiones fue el azar el que decidió en qué lado del frente vivía una determinada familia. Además, el dibujante refleja cómo tanto republicanos como rebeldes cometieron atrocidades, aunque deja claro que fue el bando franquista el que empezó la contienda.

A través de la familia de Marcelino, el prototipo del obrero idealizado, y sus experiencias en el Madrid bombardeado, asistimos a la degradación que padeció la población sitiada. El hambre y la injusticia son omnipresentes y la dureza de algunos momentos provoca una sensación desagradable en el lector. Creo que ésto es muy positivo, ya que nos permite tner una visión más cercana y certera de lo que suposo la guerra para la población española de la época.

A nivel gráfico, el 36-39 Malos tiempos original de Glénat consistía en tres tiras regulares de viñetas por página, mientras que en la edición de DeBolsillo la estructura ha cambiado a dos tiras por página. Esta monotonía compositiva hace que toda la atención del lector recaiga en la narración, con un uso bastante abundante de cuadros de texto.

El dibujo de Giménez, en la línea de Paracuellos y Barrio, refleja perfectamente las consecuencias de la guerra en los personajes. Los afilados rostros provocados por el hambre, los niños de rodillas huesudas y ojos saltones y los ancianos que parecen esqueletos crean una atmósfera de crudeza perfecta para transmitir el mensaje del autor.

Carlos Giménez sigue con su lucha contra el olvido, por la recuperación de la memoria de la reciente historia de España y al mismo tiempo denuncia la injusticia y la brutalidad de la guerra. Las guerras sólo provocan sufrimiento, pero debemos recordarlas para que no vuelvan a repetirse.

Paracuellos

Paracuellos, de Carlos Giménez (Glénat, De Bolsillo)

El gran Carlos Giménez nos cuenta en Paracuellos sus vivencias y las de sus compañeros en uno de los Hogares de Auxilio Social que creó el régimen franquista en la posguerra. Eran hogares para los niños desamparados, huérfanos de la guerra o de familias pobres; en la mayoría de casos, consecuencia directa de la guerra civil.

Carlos Giménez crea historias cortas que muestran, en ocasiones con ternura y en otras con crudeza, cómo era la vida en estos lugares. El trato con los falangistas y con las monjas que dirigen el centro, los breves encuentros con los familiares y el día a día con el resto de niños conforman un retrato de la España de los años 50. Es muy interesante para conocer la vida de los niños más desfavorecidos durante la posguerra y para reflexionar sobre el papel de algunas instituciones, especialmente la Iglesia, durante los largos años de dictadura.