Louis Riel

Louis Riel, de Chester Brown (La Cúpula) 

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el pueblo métis (asentado en terriotorios del centro del actual Canadá) se rebeló contra la expansión que estaba llevando a cabo el gobierno canadiense, ya que ponía en peligro su cultura. La principal figura de este movimiento de resistencia fue Louis Riel.

El cómic de Chester Brown narra la vida de esta controvertida figura, que hoy en día aún genera debate y polémica en Canadá. Las dos rebeliones armadas de 1869 y 1885, el exilio de Riel en los Estados Unidos, su tardía conversión religiosa y su enfermedad mental son momentos magistralmente narrados por Brown, que utiliza un dibujo muy sencillo que dota de mucha fuerza al relato.

Es muy interesante para ver el proceso de expansión de Canadá – mucho más desconocido que el de los EEUU – y para aprender sobre las luchas de los pueblos indígenas americanos. Os recomiendo la lectura de la siguiente reseña en Entrecomics

Uno de los líderes de las rebeliones indígenas contra el gobierno de Canadà a finales del s.XIX.

La guerra dels besavis. Catalunya 1833-1840

La guerra dels besavis. Catalunya 1833-1840, de Lluís Juste de Nin (Edicions de Ponent)

 Al llarg del segle XIX Espanya va viure 3 guerres civils, les anomenades guerres carlines. Aquesta obra del dibuixant Lluís Juste de Nin (recomano la lectura d’aquesta entrevista) narra els fets de la primera d’aquestes guerres, que va tenir lloc entre el 1833 i el 1840.

A la mort de Ferran VII, aquest va designar la seva filla Isabel com a succesora, i la part més tradicional i conservadora de la societat no ho va acceptar. En el cas de Catalunya, es va produir un aixecament a Prats de Lluçanès (Osona), en suport del tiet d’Isabel, l’infant Carles, amb el lema “Déu, Rei, Pàtria i Furs”. La primera guerra carlina va ser molt dura i va tenir conseqüències socials terribles per Espanya i Catalunya.

El còmic de Juste de Nin va més enllà del conflicte i fa un retrat d’aquesta Catalunya dividida de la primera meitat del segle XIX. L’humor i l’amor també tenen cabuda i l’excel·lent documentació de l’obra es fa palesa en cada detall.

Gorazde. Zona protegida

Gorazde. Zona protegida, de Joe Sacco (Planeta de Agostini)

Joe Sacco en esta ocasión nos transporta a Gorazde, una pequeña ciudad de la parte oriental de Bosnia. El autor estuvo allí cuatro meses a finales de 1994 e inicios de 1995, en el tercer año de la guerra de Bosnia.

Gorazde fue un lugar especial durante la guerra, ya que era un territorio controlado por los bosnios, rodeado de territorios dominados por los serbobosnios. La ONU envió una misión especial para garantizar un corredor que uniera Gorazde con el resto de Bosnia – de aquí el nombre de Zona Protegida -. Al estilo de sus libros sobre Palestina, Sacco se introduce en la historia, y a través de sus conversaciones con los habitantes de Gorazde, vamos descubriendo el horror de esta guerra.

La limpieza étnica, la destrucción de la ciudad o las vicisitudes que deben superar los supervivientes crean un retrato espeluznante, pero real, del mayor conflicto bélico en Europa tras la Segunda Guerra Mundial. La masacre de Srebrenica también tiene su lugar en este cómic, con el que Joe Sacco vuelve a demostrar que es uno de los mejores reporteros de guerra de la actualidad, aunque utilice un medio tan poco convencional para este tipo de temáticas como la novela gráfica.

También sobre la guerra en la antigua Yugoslavia, Joe Sacco creó otras dos obras: El mediador. Una historia de Sarajevocentrada en Sarajevo y en Neven, un personaje muy especial; y El final de la guerra. Reseñas biográficas de Bosnia 1995-96, que incluye dos historias cortas, una sobre un guitarrista de Sarajevo y otra sobre su intento de encontrar al criminal de guerra Karadzic. Ambas están editadas por Planeta de Agostini.

La matanza de Srebrenica también tiene un aparece en la obra de J. Sacco.

La infancia de Alan

La infancia de Alan, de Emmanuel Guibert (Sins Entido)

Después de la genial La guerra de Alan, Emmanuel Guibert hizo una especie de precuela con La infancia de Alan. El protagonista es el mismo, pero en esta ocasión nos trasladamos a los años 30, en su California natal.

Los recuerdos de Alan Cope sobre su infancia sirven a Guibert para crear un gran retrato de la sociedad americana de la Gran Depresión. Desde la visión de un niño podemos observar como la situación económica afecta a su familia y a sus vecinos. La nostalgia de la infancia y la juventud está muy presente, pero al mismo tiempo Cope y Guibert no idealizan la época, sino que a base de detalles y de momentos cotidianos construyen su historia con bastante verosimilitud.

Es muy interesante para comprender el funcionamiento de la sociedad norteamericana en una época tan convulsa, más allá de los grandes nombres y de los momentos históricos más conocidos. Además, visualmente es un cómic precioso gracias al dibujo de Guibert, que llega a ser prácticamente fotográfico en algunos fragmentos. Mención especial merecen las primeras páginas de la obra, con espectaculares dibujos a color que escapan de las viñetas.

La guerra de Alan

La guerra de Alande Emmanuel Guibert (Ponent Món)

Durante sus vacaciones en en el oeste de Francia, Emmanuel Guibert conoció a un jubilado norteamericano. Poco a poco se fueron haciendo amigos y Guibert descubrió que tras Alan Cope había una historia muy interesante. En los 3 volúmenes de La guerra de Alan, el autor francés nos narra la experiencia de Alan durante la Segunda Guerra Mundial.

Cada volumen relata una parte de sus vivencias: su instrucción en los EEUU y la llegada a Europa; la guerra propiamente dicha, aunque Alan no participa directamente en los grandes momentos históricos; y el fin de la guerra y su retorno a casa. Es muy interesante el retrato del día a día de un soldado, de las pequeñas cosas que son importantes para cada uno de nosotros, y com éstas encajan en el gran relato de la Segunda Guerra Mundial.

El dibujo de Guibert ayuda a resaltar la importancia de la memoria, de los recuerdos de Alan Cope, protagonista absoluto del cómic. Un gran ejemplo de historia oral, llevado en esta ocasión a la novela gráfica.

 

Paracuellos

Paracuellos, de Carlos Giménez (Glénat, De Bolsillo)

El gran Carlos Giménez nos cuenta en Paracuellos sus vivencias y las de sus compañeros en uno de los Hogares de Auxilio Social que creó el régimen franquista en la posguerra. Eran hogares para los niños desamparados, huérfanos de la guerra o de familias pobres; en la mayoría de casos, consecuencia directa de la guerra civil.

Carlos Giménez crea historias cortas que muestran, en ocasiones con ternura y en otras con crudeza, cómo era la vida en estos lugares. El trato con los falangistas y con las monjas que dirigen el centro, los breves encuentros con los familiares y el día a día con el resto de niños conforman un retrato de la España de los años 50. Es muy interesante para conocer la vida de los niños más desfavorecidos durante la posguerra y para reflexionar sobre el papel de algunas instituciones, especialmente la Iglesia, durante los largos años de dictadura.

Adolf

Adolfde Osamu Tezuka (Planeta de Agostini)

El manga también tiene mucho que decir en el género de la ficción histórica. Osuma Tezuka, uno de los más grandes dibujantes japoneses, creó una obra fantástica con Adolf. Este cómic abarca desde los años 30 en Alemania y  Japón, hasta principios de los años 80, en que la acción se traslada al conflicto entre Israel y Palestina. Aunque la acción transcurre durante 50 años, el episodio central es la Segunda Guerra Mundial.

Adolf es el nombre de los 3 personajes principales: Adolf Kamil, un niño judío que vive en Japón y que sufre el racismo de la sociedad japonesa; Adolf Kauffman, el hijo de un jerarca nazi y una mujer japonesa, amigo de Adolf Kamil; y, por último, Adolf Hitler. La supuesta ascendencia judía de Hitler es uno de los ejes de la obra, y la trama – bastante compleja -, está muy conseguida.

Tezuka nos muestra la barbarie del holocausto en Europa, pero también las atrocidades que cometió el ejército japonés en el extremo Oriente. Gracias a la gran extensión de la obra, el autor es capaz de crear un retrato muy complejo de toda esta época: las relaciones entre la Alemania Nazi y el Japón Imperial, el racismo en ambos países o sus sistemas educativos, forman parte de la narración.

El hecho de que esta obra sea Manga hace que tenga un estilo muy reconocible para buena parte de los jóvenes lectores, de manera que es un cómic muy atractivo para ellos y ellas. A pesar de su extensión y de la cantidad de información histórica que contiene, Adolf es una lectura apasionante y llena de acción.

Adolf Hitler es uno de los protagonistas de esta obra.

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