Presidente Trump

Presidente Trump. Dios perdone a América, de Pablo Ríos (Sapristi)

El pasado 8 de noviembre, Donald Trump ganó las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos. Uno de los convencidos de su victoria era el dibujante Pablo Ríos (autor de Azul y Pálido, Fútbol. La novela gráfica y actualmente trabajando en un cómic sobre Jesucristo). El día 9 por la mañana, cuando vio confirmado su vaticinio, colgó en las redes sociales varias viñetas que había dibujado en su libreta . Tuvieron cierta repercusión y el editor de Sapristi, Octavio Botana, se puso en contacto con él. Le dijo que le habían gustado mucho esas tiras y le propuso hacer un cómic humorístico sobre el nuevo presidente americano. Con la intención de publicarlo antes de Navidad, el dibujante andaluz tuvo tan solo nueve días para pensar y dibujar cuarenta y seis chistes. El resultado fue Presidente Trump. Dios perdone a América, cuyos derechos ya han sido comprados en Alemania y Francia.

Las páginas mantienen una estructura fija: la primera viñeta con el título, que en muchas ocasiones ya forma parte del chiste, y a continuación tres viñetas – planteamiento, nudo y desenlace -. Debido al poco tiempo disponible, Pablo Ríos tuvo que obligarse a seguir ciertas reglas, por ejemplo, el único personaje que aparece es el propio Trump y la gran mayoría de viñetas presentan al nuevo presidente sentado en el despacho oval. Otros elementos recurrentes también ayudan a conseguir la carcajada: conversaciones telefónicas, noticias en periódicos, juegos con la continuidad de algunos chistes…

Lo más interesante de la obra es que el autor no ha caído en el humor simple de recurrir al físico del protagonista. La situación que Ríos plantea es ¿qué hará Trump cuando ya sea presidente? Partiendo de esta premisa, y basándose en muchas ocasiones en declaraciones reales del Trump candidato, el cómic recorre multitud de temas candentes: política internacional, cambio climático, racismo, machismo…

Gráficamente el cómic funciona muy bien, a pesar del poco tiempo con el que el autor ha contado. La simplicidad del escenario permite que todo el peso recaiga en los diálogos y en la expresividad del personaje principal. Son destacables algunos recursos gráficos utilizados en viñetas concretas, como la reforma de la Casa Blanca o las noticias secundarias de los periódicos.

Presidente Trump. Dios perdone a América es un cómic que tiene muchísimo mérito. Octavio Botana y Sapristi apostaron por un autor con ideas brillantes y vieron la oportunidad de publicar una obra de gran actualidad; y por su parte, Pablo Ríos aceptó el reto de dibujar y crear un cómic en un periodo tan breve. Sinceramente espero que el riesgo tomado por ambos tenga su recompensa y que el cómic tenga éxito comercial. Las risas están aseguradas.

Vencidos pero vivos

Vencidos pero vivos, de Le Roy y Kournwsky (Norma)

Tras la Segunda Guerra Mundial, el planeta quedó dividido en dos grandes bloques: el capitalista, liderado por los Estados Unidos; y el comunista, encabezado por la Unión Soviética. Ambas superpotencias ejercían un férreo control sobre sus respectivos aliados y trataban de silenciar a la disidencia. Este hecho era especialmente evidente en América Latina, donde el vecino del norte dominaba totalmente la política y la economía del resto del continente. La Revolución Cubana cambió parcialmente esta situación, pero tras la crisis de los misiles, que a punto estuvo de provocar el inicio de la Tercera Guerra Mundial, se estableció un nuevo statu quo. Cuba era una anomalía, pero Sudamérica y Centroamérica se veían obligadas a seguir los dictados de Washington. Pese a todo, en Chile se produjo un hecho sin precedentes: la izquierda había ganado las elecciones y con Salvador Allende al frente, trataba de crear una vía propia hacia el socialismo. Los Estados Unidos y las élites chilenas no lo podían permitir.

Aunque el cómic de Le Roy y Kournwsky nos habla del 11 de septiembre de 1973 y del golpe de Estado del general Pinochet, la protagonista es Carmen Castillo. Realizadora de documentales afincada en Francia, Castillo participó activamente del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y sufrió la implacable represión de la dictadura pinochetista. En su exilio francés, siempre trató de dar a conocer la realidad chilena. Le Roy conoció su historia, y como explica en el prólogo, inmediatamente fue consciente de la necesidad de darla a conocer.

La trama presenta una estructura temporal relativamente compleja, ya que los flashbacks y flashforwards son constantes. Los autores reconstruyen la biografía de Carmen Castillo, desde su adolescencia y su primer contacto con activistas de izquierda hasta su retorno a Chile – ya en democracia -, pasando por los trágicos hechos de 1973 y 1974 que la forzaron a exiliarse. De la mano de la protagonista, asistimos a una magnífica recreación del contexto histórico de la época: la oligarquía chilena rechazaba el reformismo de Allende y buena parte de la jerarquía militar no estaba dispuesta a aceptar las transformaciones impulsadas por el gobierno. Pese a la crisis económica, la mayoría de la población estaba con su presidente y solo los más pesimistas pensaban que el ejército se atrevería a intervenir directamente en política.

 Uno de los aspectos más interesantes del cómic es la presentación de las relaciones entre el MIR y el gobierno de Allende. Por un lado, apoyaban totalmente al gobierno, pero al mismo tiempo se negaban a entrar en él. Los militantes radicales no compartían el optimismo presidencial y querían estar preparados para la lucha armada, en caso de que esta fuera necesaria. Otro elemento brillante de la obra es la reconstrucción de la represión contra los miembros del MIR. La angustia y el miedo de los pocos que no se resignaban a vivir en una dictadura era constante. Carmen, junto con sus camaradas, cambiaba continuamente de residencia. Los compañeros y compañeras capturados se enfrentaban a la tortura más atroz y algunos de ellos se quebraron y colaboraron con el régimen. A pesar de ello, siguieron luchando en la clandestinidad y muchos dieron su vida por la libertad, como fue el caso de Miguel Enríquez, líder del MIR y pareja de Carmen Castillo, quien fue asesinado el 5 de octubre de 1974.

El momento más emotivo del cómic son las tres páginas que incluyen el último discurso de Salvador Allende, retransmitido por Radio Magallanes. Lo trágico de la escena, las certeras palabras de Allende y las viñetas de Kournwsky, que recogen el Chile que se estaba derrumbando y al nuevo Chile oscuro que estaba surgiendo, forman un conjunto de especial brillantez. Tres páginas vibrantes, trágicas y emocionantes que consiguen que nos estremezcamos.

A nivel gráfico, el trabajo de Kournwsky es excelente. El uso del color es realmente atractivo, ya que permite distinguir las diferentes líneas temporales. El dibujo, en ocasiones simplemente esbozado, transmite inmediatez y es muy efectivo en los momentos más intensos de la obra. Tanto los personajes principales como los escenarios son muy reconocibles y sin buscar un gran realismo, consiguen que situemos perfectamente la acción. Las composiciones de página no son innovadoras, pero permiten que la trama sea muy fluída y la lectura agradable.

La memoria histórica también es un elemento polémico en países como Chile, donde la dictadura es aún bastante reciente. El intento de procesamiento de Augusto Pinochet por parte del juez Baltasar Garzón y su prolongada estancia en Londres, llevó a la primera página de los periódicos europeos al régimen pinochetista, pero en los últimos años ha vuelto a quedar relegada a un segundo plano. La figura de Salvador Allende, reivindicada por amplios sectores de la izquierda, genera aún una gran fascinación, aunque sus políticas en general son bastante desconocidas. Vencidos pero vivos es un cómic que rescata del olvido la vida de Carmen Castillo y con ella, los acontecimientos más trascendentales de la historia chilena del siglo XX. Pese a las dificultades, la protagonista siempre luchó contra el olvido, y con la colaboración de los autores, ha dado un paso más en este sentido. Un esfuerzo encomiable.

La grieta

La grieta, de Carlos Spottorno y Guillermo Abril (Astiberri)

La situación geopolítica internacional se mueve a una velocidad vertiginosa. Si tan solo hacemos balance del año 2016 nos encontramos con la guerra de Siria, la victoria electoral de Donald Trump, el Brexit, conflictos bélicos en Sudán del Sur o la República Democrática del Congo, enfrentamientos en Ucrania, infinidad de atentados terroristas, el proceso de paz en Colombia, el fallecimiento de Fidel Castro…  Ante este mundo tan convulso, la estabilidad y la prosperidad que teóricamente garantiza la Unión Europea es uno de los pocos asideros que teníamos. Pero en los últimos años este hecho también ha dado un vuelco. La Unión Europea se está resquebrajando y Carlos Spottorno y Guillermo Abril han tratado de encontrar y analizar las grietas que la están dañando.

La grieta es una obra dura, pero tremendamente necesaria. Desde  la valla de Melilla hasta la frontera ártica entre Finlandia y Rusia, pasando por los Balcanes, ambos periodistas – Spottorno, fotógrafo y Abril, reportero – han visitado los lugares más calientes de los confines exteriores de la UE para tratar de comprender y de explicar los múltiples procesos que están afectando al macroestado europeo. Para ello se han valido de su dominio respectivo de la imagen y el texto y han creado un cómic realmente original: todas las viñetas son fotografías y los cuadros de texto nos relatan los acontecimientos que vemos reflejados en ellas, a la manera de un diario.

Los autores han explicado en diversas entrevistas que en primer lugar Carlos Spottorno creó un relato puramente gráfico, a partir de una selección de las 25.000 imágenes que habían tomado a lo largo de tres años; y después Guillermo Abril escribió los textos de apoyo. El objetivo era narrar y dotar de coherencia a lo que se veía en las viñetas – lo que no se ve, no existe –, sin dejar cabos sueltos. Estamos por tanto ante un híbrido entre un extenso reportaje y una novela gráfica. La influencia de las obras de dibujantes como Joe Sacco o Guy Delisle es evidente, pero si hay un cómic que dialoga directamente con La grieta, ese es El fotógrafo. La obra de Guibert, Lefèvre y Lemercier utilizaba conjuntamente fotografía y dibujo para narrar las andanzas de Didier Lefèvre acompañando a una misión de Médicos Sin Fronteras en Afganistán; aunque en La grieta no hay dibujo.

 

Tras una breve introducción, la narración se inicia con la visita de los autores a Melilla, donde toman conciencia de la gigantesca valla que separa Europa de África. En la ciudad autónoma visitan las dependencias de la guardia civil y el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Posteriormente cruzan a Marruecos, donde dialogan con las personas que esperan en el monte Gurugú, en unas condiciones terribles, para tratar de cruzar la frontera. Es interesante la manera en que dan voz a los diferentes colectivos implicados y tratan de recabar las diferentes versiones de la situación.

A continuación, Spottorno y Abril se trasladan a los Balcanes, una de las puertas de entrada más utilizada por los refugiados – mayoritariamente sirios, iraquíes y afganos -, que tratan de llegar a Europa. En esta región es donde los periodistas entran en contacto con FRONTEX, el organismo encargado de coordinar las fronteras exteriores de la UE, y observan el funcionamiento de las fronteras con Turquía, seguramente las más delicadas del todo el continente europeo.

El periplo continúa en Lampedusa, la pequeña isla italiana al sur de Sicilia, que geográficamente está más cerca de África que de Europa. De nuevo visitan lugares imprescindibles para conocer el alcance del drama de los refugiados: un gran centro de acogida, el museo con restos de naufragios que ha creado un activista e incluso un avión y una fragata que trabajan en la localización y rescate de embarcaciones que transportan gente desde Libia hasta las costas italianas. El mar proporciona imágenes de gran belleza, pero también escenas de gran dramatismo, como la que ilustra la portada.

Siguiendo el estricto orden cronológico que marca la actualidad, Spottorno y Abril nos trasladan a finales de 2015, a las fronteras de Hungría, Croacia y Eslovenia. El gobierno húngaro, de extrema derecha, había militarizado la frontera y prácticamente la había sellado, de modo que los miles de refugiados, ahora ya en su mayoría sirios, fueron obligados a buscar otras formas de llegar a su ansiado destino. Incontables familias se trasladaban a pie, cargando con sus escasas pertenencias, con el objetivo de llegar a esa Europa idílica que los recibía con alambradas y gases lacrimógenos.

Por último, los autores se fijan en las fronteras del este. El conflicto ucraniano y unas maniobras de la OTAN en los países bálticos muestran una nueva grieta: las relaciones con Rusia. La visión que muestran los autores en esta ocasión es tan solo la versión occidental, que presenta a Rusia como un enemigo peligroso. A pesar de que los autores se muestran razonablemente críticos con las declaraciones de algunos militares atlantistas, se echa en falta la opinión de alguien del otro lado. Es la única pega que le encuentro a la gran labor periodística que han llevado a cabo Carlos Spottorno y Guillermo Abril.

A nivel gráfico poco hay que decir que no se vea en las imágenes que adjunto en el texto. Visualmente estamos ante un cómic mayúsculo. Las fotografías han sido retocadas de forma que los negros han ganado en intensidad y los colores han quedado en parte difuminados, con un ligero efecto que recuerda al cine y la televisión en tecnicolor. Las composiciones de página tienen un papel fundamental en la narración, ya que dirigen nuestra vista hacia los aspectos que los autores consideran fundamentales. Las grandes imágenes, que en determinados momentos ocupan una página entera o incluso dos, transmiten una gran fuerza e invitan a la reflexión. La inclusión de mapas ayuda a estar siempre situados con exactitud, especialmente en las zonas más desconocidas.

La grieta es un cómic fantástico, sin duda uno de los mejores de 2016, pero va mucho más allá. Es una llamada a nuestra conciencia, un golpe de realidad en estos días inciertos. La organización política que ha conseguido setenta años de paz en el continente que fue asolado por las guerras más sangrientas de la Historia, el gran sueño que fue un día la Unión Europea se está desmoronando. Grietas entre norte y sur, entre este y oeste. Nacionalismos cada vez más poderosos que luchan por derruir la esencia de la Unión. Políticas austericidas y competencia fiscal entre estados. Privatizaciones y recortes en el estado del bienestar. Todos estos elementos están aniquilando lo que un día fue la Unión Europea. La novela gráfica de Spottorno y Abril es un brillante estado de la cuestión, pero en nuestras manos está hacer ver a nuestros dirigentes que tienen que cambiar el rumbo.

PD: os inivito a visitar la web promocional de La grieta para conocer más detalles sobre la obra.