Así calló Zaratustra

Así calló Zaratustra, de Nicolas Wild (Dibbuks)

La historia reciente de Irán ha protagonizado diversos cómics en los últimos años. Es especialmente conocida Persépolis, la obra de Marjane Satrapi que retrata su infancia y da su visión de la revolución islámica que vivió el país a finales de los 70. Irán también tiene un papel fundamental en el fantástico Los mejores enemigos de Filiu y David B (aquí el segundo volumen).

En los últimos meses, su acuerdo con los Estados Unidos sobre armamento nuclear ha vuelto a llevar a las portadas a los iraníes. La guerra en Siria y los múltiples conflictos latentes en Oriente Medio muestran el peso de Irán en las relaciones internacionales, pero si nos paramos a pensar, no conocemos demasiado de su sociedad, de su gente, de sus tradiciones, de sus minorías… Así calló Zaratustra nos permite acercarnos a estas realidades que siempren quedan en segundo plano cuando leemos sobre el estado heredero del gran Imperio Persa.

Nicolas Wild, tras relatar su paso por Afganistán en Kabul Disco, decidió acercarse al contexto iraní y se encontró con grupo de gente muy especial: los zoroástricos. El zoroastrismo es una de las religiones monoteístas más antiguas y tiene su origen en el Irán preislámico, es decir, en Persia, donde nació su profeta y fundador Zaratustra. El culto al único dios – Ahura Mazda – y el uso ceremonial del fuego son dos de sus rasgos más característicos. La expansión musulmana, que llegó a Persia a mediados del siglo VI, provocó que la mayoría de la población se convirtiera al Islam. La mayor comunidad zoroástrica se exilió a la India, donde se asentaron y donde en la actualidad se les conoce como parsis. 

En Irán solo quedó una pequeña población centrada en la ciudad de Yazd, lugar en el que su cultura y su religión han perdurado hasta nuestros días. La revolución islámica de 1979, impulsada por el ayatolá Jomeini, supuso un grave perjuicio para los zoroástricos, ya que dejaron de ser tolerados por las autoridades del país y se inició un periodo de persecuciones y clandestinidad que ha llegado hasta el presente.

El cómic de Nicolas Wild mezcla la realidad y la ficción para crear un relato realmente apasionante. El asesinato de Cyrus Yazdani, inspirado en el asesinato real del exiliado Kasra Vafadari en Madrid en 2008, da origen a la historia, que nos traslada al París de los refugiados afganos, a la Ginebra de los exiliados iraníes y al Irán zoroástrico de la mano del propio Wild, protagonista de la historia. El descubrimiento de la figura de Yazdani y el intento de esclarecer su muerte son los ejes sobre los que gira la acción, pero el cómic ofrece muchos más elementos de interés.

En primer lugar, la novela gráfica permite conocer los aspectos esenciales de una religión tan antigua y con tantos vínculos con los tres grandes monoteísmos como el Zoroastrismo. En segundo término, gracias a un viaje que lleva a cabo el propio Wild, asistimos a una acelarada clase sobre la realidad sociopolítica iraní. También nos ayuda a comprender la situación de los refugiados afganos en su exilio europeo, concretamente en París, donde se encuentran una acogida no demasiado calurosa. Por último, el sentido del humor es un elemento central en la obra, pese a la seriedad de los temas tratados, y el relato de Nicolas Wild resulta realmente ameno.

En cuanto a la parte gráfica de la obra, el autor francés ha llevado a cabo un trabajo excelente. A la influencia de la línea clara, Wild une una ambientación muy cuidada y un uso brillante del blanco y negro. Su aparente sencillez no esconde algunos recursos muy imaginativos y unos personajes expresivos que consiguen la empatía del lector. El conjunto es realmente efectivo y aunque no destaca por su espectacularidad, el dibujo aporta todo lo necesario para que el cómic funcione.

En definitiva, Así calló Zaratustra es un gran cómic. Grandes dosis de intriga, la cantidad justa de divulgación histórica y un argumento repleto de giros, todo aderezado con mucho sentido del humor. Una gran forma de descubrir una de las realidades más ocultas y desconocidas de Irán.

El convoy

El convoy, de Torrents, Lapière y Froidebise (Norma Editorial)

La guerra civil española es una de las grandes tragedias del siglo XX, de modo que ha servido como inspiración para multitud de obras en prácticamente cualquier medio de expresión. El cómic no ha sido ajeno a este hecho, y especialmente en los últimos años son bastantes las obras que se han acercado a diversos aspectos del conflicto. (En el apartado La II república y la guerra civil del blog tenéis varios ejemplos). En este caso, El Convoy nos habla del exilio a Francia y de la dura realidad con que se encontraron los refugiados españoles que huían de la barbarie franquista. (Por si os interesa profundizar, sobre el exilio en el cómic escribí hace unos meses en el número 4 de CuCo Cuadernos de Cómic).

El dibujante Eduard Torrents y el guionista Denis Lapière colaboraron para dar forma a esta historia de ficción que incluye algunos episodios de la historia familiar del dibujante. La premisa es bastante convencional, con una doble línea temporal y una protagonista que une el pasado situado en la guerra y el presente. Pero hay algo que hace a este cómic bastante original: el presente se sitúa en la Barcelona de noviembre de 1975 y no en la actualidad. La acción nos traslada, por tanto, a los días inmediatamente anteriores al fallecimiento del dictador Francisco Franco. El contraste entre el final de la guerra civil y el final del franquismo resume 40 oscuros años de la historia de España.

Fueron cientos de miles las familias que quedaron destruidas durante la guerra. La situación para los republicanos era terrible y la única alternativa a la represión franquista era emprender el camino del exilio. El cruce de los Pirineos en el invierno de 1939 dejó algunas de las imágenes más impactantes de todo el conflicto bélico y Eduard Torrents ha hecho un gran trabajo trasladando estas escenas a viñetas. Un vez en Francia, los refugiados se encontraron con unas autoridades muy hostiles y fueron recluidos en unos campos con unas condiciones pésimas. El cómic refleja con crudeza la desesperación y la miseria que imperaban en estos tétricos lugares y el alivio que suponía conseguir un trabajo y recuperar la dignidad.

Los recuerdos infantiles de Angelita, la protagonista, marcan la linea argumental de la historia; pero es el estado de salud de su madre el elemento que provoca que descubra la parte de su historia familiar que desconocía. Un viaje a Barcelona, un encuentro inesperado y todo aquello que daba por descontado se transforma y adquiere nuevos significados.

Otro aspecto interesante es que el cómic de Torrents y Lapière recupera la historia del Convoy de los 927, los primeros españoles que fueron deportados a Mauthausen. Este es uno de los episodios más terribles que padecieron los refugiados españoles, que tras huir de la venganza salvaje de Franco se encontraron con los criminales actos del nazismo.

A nivel gráfico, el trabajo de Torrents es muy bueno. La influencia de la línea clara es evidente y permite que la atención recaiga en la historia que los autores desean explicar. El trabajo de documentación fue exhaustivo y se deja notar en una ambientación excelente. La recreación de algunos de los edificios más emblemáticos de Barcelona es sencillamente espectacular, sobretodo la del Hospital de Sant Pau, que además tiene un papel central en el relato. Los personajes son expresivos y permiten que nos identifiquemos con sus emociones. Por último, el uso del color es realmente efectivo y permite a Torrents crear viñetas de una gran belleza.

En resumen, El convoy es un cómic muy recomendable. La publicación en un único volumen, a diferencia de la edición francesa original en dos tomos, ha sido un gran acierto por parte de Norma. Es una historia redonda y a pesar de que cae en algunos lugares comunes sobre la guerra civil y el exilio, la visión que da de estos dos episodios es bastante acertada. La memoria histórica, en esta ocasión a través de la memoria familiar, es un elemento central en la obra y el resultado es totalmente satisfactorio. La inclusión de la historia del Convoy de los 927 hace que mi valoración sea aún más positiva y que considere El Convoy uno de los cómics más indicados para trabajar en la educación secundaria.

PD: Vale la pena echar un vistazo a la página web de Eduard Torrents, en la que podréis ver algunos bocetos y viñetas y los comentarios del dibujante sobre su trabajo.