Los mejores enemigos (II)

Los mejores enemigos. Una historia de las relaciones internacionales entre Estados Unidos y Oriente Medio. Segunda parte 1953-1984, de J.P. Filiu y David B. (Norma Editorial)

Tras el primer tomo dedicado al largo periodo 1783-1953 (reseñado aquí), la segunda parte de Los mejores enemigos se centra en una etapa mucho más corta, pero mucho más intensa de las relaciones entre los Estados Unidos y Oriente Medio. En plena guerra fría, la importancia geoestratégica de esta región aumentó su importancia para la superpotencia occidental, que se implicó aún con más énfasis en la zona.

Jean-Pierre Filiu, experto en Oriente Medio, y el dibujante David B. mantienen la línea del primer volumen, y por tanto, estamos ante un ensayo histórico en forma de cómic. No existe una linea argumental con unos personajes concretos, sino que el cómic narra, mediante el texto de Filiu y las fantásticas ilustraciones de David B., los acontecimientos históricos más importantes del periodo 1953 – 1984 en las relaciones entre Estados Unidos y Oriente Medio. Esta segunda parte mantiene la unidad con la primera, ya que empieza en el capítulo 5, justo donde acabó el volumen anterior, aunque ambos se pueden leer de forma independiente.

El relato se inicia en los años 50, en plena escalada de tensión entre los bloques antagónicos de la Guerra Fría. El contexto es esencial para comprender las causas y el desarrollo de la Guerra de los Seis Días de 1967, que enfrentó a Israel – el principal aliado norteamericano en la región – con Egipto, Siria, Jordania e Irak, que es el eje central del primer capítulo. La tensión de las negociaciones y las fases del breve conflicto están perfectamente detalladas.

A continuación, Filiu y David B. se centran en las consecuencias del conflicto del 67 y en la inestabilidad que generó en toda la región. La diplomacia americana, liderada por Kissinger, jugó un papel fundamental, siempre al lado de Israel y en contra de los países árabes, aliados de la Unión Soviética. La guerra del Yom Kippur y la crisis del petróleo fueron momentos trascendentales de esta etapa, que llevaron al clímax de 1979, que los autores afirman que fue un punto de inflexión para los Estados Unidos en Oriente Medio. 

La presidencia de Jimmy Carter tuvo un cariz diferente a la de Nixon, como muestra el impulso a las negociaciones entre Egipto e Israel que culminaron con los acuerdos de Camp David. Pero en Oriente Medio, 1979 estuvo marcado por la Revolución Iraní liderada por el Ayatolá Jomeini.

Para los Estados Unidos, que habían perdido un aliado en la figura del Sha, el peor momento fue el secuestro de 66 rehenes americanos en la embajada de Teherán, el 4 de noviembre. Además, la imagen de los Estados Unidos empeoró en todo el mundo musulmán por los rumores sobre su implicación en los sucesos de La Meca del 20 de noviembre. Las protestas ante las embajadas y la quema de banderas estadounidenses fueron una constante. Por último, a esta convulsa situación se unieron dos conflictos que marcaron toda la década de los 80: la invasión soviética de Afganistán y la guerra entre Irán e Irak.

Finalmente, el último capítulo está dedicado a la complejísima situación que se vivió en el Líbano entre los años 1982 y 1984. La implicación occidental – encabezada por los Estados Unidos -, la participación siria, los campos de refugiados palestinos, la implacable política exterior de Israel, la división religiosa libanesa… todos estos elementos propiciaron una escalada de violencia brutal y unas disputas diplomáticas muy tensas. La masacre de Sabra y Chatila (ver Vals con Bashir) fue seguramente el peor episodio, pero no fue lel único. A pesar de la dificultad, Filiu y David B. consiguen desentrañar el laberinto libanés de una manera bastante correcta.

A nivel gráfico poco hay que decir sobre el trabajo de David B., que mantiene su marcado estilo, aunque en esta ocasión encuentra nuevas soluciones. El uso que hace de los personajes para representar los escenarios del conflicto – extremidades alargadas o posiciones dignas de contorsionistas, por ejemplo – es magistral. Además las composiciones de página son brillantes, así como la construcción de las viñetas que, en ocasiones muy cargadas de personajes, ayudan a trasladar la complejidad de los acontecimientos narrados. Se observa cierta evolución respecto al anterior volumen, pero los elementos más característicos, como el blanco y negro y los personajes caricaturescos, siguen presentes.

Los mejores enemigos mantiene el gran nivel de la primera parte. Como en esta ocasión se acerca a una etapa mucho más cercana a la actual, en la que aún se dejan notar las consecuencias del periodo 1953-1984, seguramente ayude a aclarar ciertas dudas y confusiones aún vigentes. Es un cómic realmente didáctico que permite un acercamiento ameno y riguroso a hechos muy trascendentes para comprender algunos de los conflictos que marcan y han marcado el inicio del siglo XXI. Estoy expectante ya por la siguiente entrega.

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unahistoria

unahistoria, de Gipi (Salamandra Graphic)

Gipi es uno de los autores de cómic más interesantes del panorama europeo. Llevaba cinco años sin publicar nada y su retorno ha sido a lo grande. unahistoria – junto y en minúscula -, en la línea de sus anteriores obras, vuelve a demostrar el dominio del medio del autor italiano y su constante búsqueda por encontrar nuevos recursos y nuevas soluciones gráficas para contarnos grandes historias.

La novela gráfica consta de dos subtramas: una centrada en Silvano Landi, un escritor de éxito que padece problemas mentales; y la otra, basada en Mauro Landi, el bisabuelo del protagonista, que luchó en la Primera Guerra Mundial. Gipi consigue ir enlazando poco a poco las dos historias, de forma que como indica el título de la obra, ambas acaban convergiendo. Un inicio buscadamente confuso permite ir avanzando hasta que las piezas van encajando: las recurrentes visiones del escritor, su estancia en un hospital psiquiátrico, su pasado y las cartas escritas por su bisabuelo conforman un relato realmente emotivo.

La parte histórica de la obra, con la participación de Mauro Landi en la Primera Guerra Mundial, muestra con detalle cómo fue la vida de los soldados en las trincheras. La crueldad de los oficiales, las condiciones insalubres y los ataques prácticamente suicidas por unos cientos de metros con escaso valor eran el pan de cada día. Pero lo interesante de unahistoria es la manera en que Gipi incluye la poesía y el amor en un contexto tan escabroso. Las cartas que escribió el bisabuelo Landi a su amada son el nexo entre él y su bisnieto.

La subtrama que protagoniza Silvano Landi demuestra de nuevo que Gipi es un gran narrador. El relato lineal está atravesado de los recuerdos del escritor, de las conversaciones entre los médicos que lo están tratando y de sus obsesiones. Su vida personal se vio seriamente afectada por su desempeño profesional a partir del momento en que Landi descubrió las cartas de su antepasado. La visión de un árbol desnudo en medio de una oscura llanura y de una estación de servicio son recurrentes y nos permiten descubrir los momentos más influyentes de su vida.

En cuanto a la parte gráfica, Gipi se mantiene fiel a su particular estilo, esas acuarelas que consiguen construir cualquier atmósfera, pero introduce nuevas soluciones. En un primer momento sorprende el uso de páginas abocetadas en blanco y negro para narrar la estancia de Landi en el psiquiátrico; pero su contraste con el color utilizado para recrear sus recuedos y los de su bisabuelo funciona tremendamente bien.

Más allá de lo estrictamente visual, con un uso del color extraordinario, Gipi utiliza estrategias novedosas que le permiten transmitir con acierto el dramatismo y la emotividad de la historia: páginas mudas, bocadillos vacíos o con garabatos ininteligibles, composiciones de página muy trabajadas, primerísimos planos… La cantidad de recursos es práticamente infinita y el conjunto global es admirable.

unahistoria es un excelente cómic con el que Gipi ha vuelto a demostrar que es un gran narrador y un gran dibujante. Aunque no sea una obra estrictamente histórica, el tratamiento que da a la Primera Guerra Mundial es muy atractivo y la dialéctica entre realidad y ficción, muy importante en otros cómics reseñados anteriormente, juega un papel fundamental. Las reflexiones en torno a la memoria y a su construcción también ocupan un lugar esencial en la narrativa de Gipi, como podréis comprobar si os acercáis a la lectura de cualquiera de sus anteriores obras. En definitiva, una obra que raya a un gran nivel y una lectura con la capacidad de descubrirnos nuevos campos de reflexión.

Fútbol. La novela gráfica

Fútbol. La novela gráfica, de Santiago García y Pablo Ríos (Astiberri)

A priori Fútbol. La novela gráfica no tenía cabida en este blog, ya que no reflejaba ningún acontecimiento histórico ni describía la situación de un periodo histórico concreto. Pero tras la lectura, muy placentera, creo que este cómic encaja perfectamente en la sección Mundo actual. Santiago García y Pablo Ríos, con la excusa de hablar sobre una de sus pasiones – el fútbol -, crearon una obra que va mucho más allá del deporte y que retrata de manera brillante la sociedad española de finales del siglo XX e inicios del siglo XXI.

Me gusta mucho el deporte en general y el fútbol en particular, así que cuando me decidí a leer la obra de García y Ríos intuía que me iba a gustar. Me esperaba una narración tradicional centrada en algunos de los momentos más trascendentes de este deporte o en las grandes gestas, quizás en la realidad oculta que no aparece en los medios. Era posible también una historia centrada en los hinchas, parte esencial del juego, pero generalmente olvidada. Pero estaba equivocado, Fútbol. La novela gráfica va mucho más lejos y es mucho más original.

El cómic empieza con una explicación de la Teoría de Juegos aplicada al fútbol, con un gráfico ejemplo de su uso en la lucha entre Marvel y DC por la preeminencia en el mercado de cómics americano. Después, el protagonista, con un claro parecido físico a Santiago García, narra el origen de su pasión por el fútbol gracias a la relación con su padre, ex-futbolista profesional. A partir de ese momento, el cómic se convierte en una sucesión de historias breves muy bien enlazadas que permiten a los autores abordar grandes temas que afectan no solo al fútbol sino también a la sociedad en su conjunto.

Muchos son los temas de interés que tratan Santiago García y Pablo Ríos: la homosexualidad en el deporte de élite, con la maravillosa historia de Koldo y Aitor; el machismo imperante en el fútbol, extensible al resto de la sociedad, de la mano de Julia, otro personaje espléndidamente construido; el papel social del arte, gracias a Chuliá y su deseo de utilizar el fútbol profesional como medio de expresión artístico; la corrupción política vinculada a la burbuja inmobialiaria y al balompié, mediante una especie de Jesús Gil de Torremolinos o como decía al principio, la teoría de juegos y su aplicación en el deporte rey. Pero por encima de todos ellos, el gran tema del cómic es la dualidad entre realidad y ficción.

El fútbol ha adquirido su posición central en nuestra sociedad gracias a la combinación de elementos reales y a la construcción de mitos en torno a él. García y Ríos muestran con fino sentido del humor y ligera ironía el proceso mediante el cual se construyen estos pasajes míticos de la historia del fútbol. Dos de los ejemplos que utilizan los autores son el equipo Cosmos, de un pueblo de la sierra de Madrid, sobre el que vecinos y rivales se ponen de acuerdo muchos años después en torno a su peculiaridad y la película Evasión o Victoriaseguramente el ejemplo más conocido de ficción futbolística, aunque esté basada – muy libremente – en hechos reales.

El apartado gráfico del cómic también tiene un nivel altísimo. El dibujo de Pablo Ríos, de trazos desdibujados, tiene una gran expresividad y sus personajes con aire caricaturesco funcionan perfectamente para transmitir el punto irónico que atraviesa toda la obra. La composición de página es constante, con seis viñetas por página en tres filas de dos viñetas cada una, con la excepción de un par de de viñetas a doble página realmente espectaculares, situadas al inicio y al final de la obra para dotar de simetría al conjunto.

El conjunto general es muy bueno, aunque el eje central de la parte gráfica es el color. Pablo Ríos demuestra una gran habilidad para utilizarlo como elemento narrativo, ya que prácticamente cada historia dispone de una paleta diferente. La historia de Koldo y Aitor ejemplifica como el color se puede convertir en un aspecto esencial en una narración y y no solo cumplir con su finalidad estética.

En resumen, Fútbol. La novela gráfica es un gran cómic que interesará tanto a los aficionados al fútbol como a los que no lo sean pero quieran conocer desde otro punto de vista algunas de las características fundamentales de nuestra sociedad. Su lectura es muy amena y divertida, pero al mismo tiempo son multitud las reflexiones trascendentes que contiene, hecho que permite una lectura a diversos niveles. El fútbol es uno de los elementos esenciales para comprender la sociedad contemporánea y este cómic nos ayuda a visualizar muchos de los porqués.

Como dice la contraportada: “El fútbol es misterio. El fútbol es pasión. El fútbol es sexo. El fútbol es negocio. El fútbol es política. El fútbol es todo”. 

Cuerda de presas

Cuerda de presas, de Jorge García y Fidel Martínez (Astiberri)

La recuperación de la memoria histórica es uno de los grandes temas que la Transición a la democracia en España no afrontó. La muerte del dictador en la cama pospuso el debate hacia el futuro, pero 40 años después la sociedad española en su conjunto aún no ha afrontado esta cuestión. La derecha político-mediática acusa a la izquierda de reabrir heridas del pasado y en muchas ocasiones ha conseguido imponer su visión parcial de la memoria. Por fortuna, en los últimos años, muchos han sido los artistas e intelectuales que han tratado de dar a conocer nuestra historia. El cómic ha tenido un papel importante en esta labor, y con Cuerda de presas  Jorge García y Fidel Martínez consiguieron crear uno de los momentos culminantes de esta corriente.

A diferencia de otras obras reseñadas anteriormente como Un largo silencio, Yo, René Tardi El arte de volar en las que la implicación de los autores era directa, ya que narraban las vivencias de sus padres en la Segunda República y la Guerra Civil o en la Segunda Guerra Mundial; Cuerda de presas retrata las cárceles franquistas de la inmediata posguerra y la represión que padecieron miles de mujeres, las habituales grandes olvidadas de la Historia. García y Martínez utilizan historias cortas para crear un reflejo general del mundo carcelario de los años 40, y de esta manera nos permiten observar diferentes cárceles y situaciones muy diversas, que en conjunto denuncian la barbarie franquista de forma global.

El cómic está compuesto por once historias diferentes, aunque entre algunas de ellas existe cierta continuidad. Cada una tiene un enfoque diferente, pero todas tienen en común la crudeza con que narran las terribles experiencias que padecieron miles de mujeres en los años iniciales de la posguerra. La realidad de las cárceles de la época se entremezcla con los recuerdos de algunas de las protagonistas, que décadas después aún sufren las consecuencias de sus castigos.

La diversidad de historias permite acercarnos a la historia desde diferentes perspectivas: la vida cotidiana en las cárceles, el papel de las autoridades y de las religiosas que generalmente las dirigían, los terroríficos traslados o la explotación laboral de las prisioneras son algunos de los temas tratados con maestría por Jorge García y Fidel Martínez.  Además de los hechos en sí, son especialmente interesantes los silencios y los momentos de reflexión, ya que las historias nos interpelan directamente y en muchos casos hacen que nos estremezcamos.

A nivel gráfico, el trabajo de Martínez es fantástico. El blanco y negro permite crear una atmósfera claustrofóbica que funciona perfectamente como metáfora del encierro de tantas mujeres. El trazo, aparentemente sencillo, crea personajes con mucha expresividad, que transmiten de forma excelente sus sentimientos. Por momentos el dibujo me ha recordado a Miguel Gallardo y a Javier Olivares, aunque el estilo de Fidel Martínez es muy característico.

Cuerda de presas es otra de esas obras que debería postularse como lectura obligatoria en la educación secundaria. La Historia ha dejado en muchas ocasiones a las mujeres en un segundo plano y la historiografía sobre la guerra civil y el franquismo no ha sido una excepción. Aún viven auténticas heroínas como Neus Català o Maria Salvo que deberían tener una calle en cada pueblo, pero que no han recibido el reconocimiento que merecen. El cómic de Jorge García y Fidel Martínez puede realizar un gran papel en este sentido, ya que por un lado saca a la luz una realidad muchas veces olvidada, cuando no silenciada, y también es un homenaje a toda una generación de mujeres que lucharon por la libertad y contra el fascismo y pagaron por ello un alto precio.