Macedonia

Macedonia, de Harvey Pekar, H. Robertson y Ed Piskor (La Cúpula)

Harvey Pekar es muy conocido por ser el guionista de la legendaria American Splendor,  en la que grandes dibujantes como Robert Crumb o Joe Sacco, entre otros, daban vida a las andanzas cotidianas del propio Pekar. En esta ocasión, el guionista americano colaboró con Heather Roberson y con el dibujante Ed Piskor para crear Macedonia, una obra muy alejada del costumbrismo intencionadamente patético de American Splendor.

Heather Roberson era una estudiante de Peace and Conflict Studies (Estudios sobre Paz y conflictos) en California. Tras discutir con un profesor que defendía la inevitabilidad de la guerra, y después de utilizar el caso de Macedonia como ejemplo de que era posible evitar el conflicto; decidió viajar al país balcánico a estudiar con detalle cómo era posible que las guerras de la antigua Yugoslavia no hubieran llegado a ese lugar. Éste es el punto de partida del cómic, un viaje a un país bastante desconocido de la mano de la autora, aunque poco tiene que ver Macedonia con la obra de Guy Delisle.

El objetivo de Roberson era escribir su tesis doctoral sobre el caso macedonio, en concreto sobre las herramientas del derecho nacional e internacional que hicieron posible que Macedonia no sufriera una guerra. Esta investigación es la base del cómic, ya que por sus páginas aparecen continuamente jueces, abogados, trabajadores de la ONU, diplomáticos y politólogos que son interrogados en profundidad por la protagonista. En muchas ocasiones la sensación es de estar ante una obra académica y no ante un cómic.

Al mismo tiempo que la investigación avanza, asistimos al descubrimiento de la vida cotidiana macedonia por parte de Heather Roberson. La división étnica entre macedonios y albaneses está muy presente en el país, y Roberson va descubriendo que la realidad nada tiene que ver con el supuesto paraíso multicultural. En mi opinión esta es la parte más interesante del cómic, con los viajes y aventuras de la protagonista, ya que los fragmentos más centrados en la legislación son demasiado densos.

Formalmente, el dibujo de Piskor es correcto, pero aunque trate de conseguir un estilo realista a lo Joe Sacco, creo que no está ni mucho menos a su altura. El afán por transmitir al ciento por ciento los avances de la investigación de Roberson provoca que en muchos momentos los textos sean muy extensos y que el dibujo quede en un segundo plano, tan solo funcionando como contexto.

Finalmente, sólo añadir que Macedonia es una novela gráfica muy interesante. Trata un tema complejo  con total rigurosidad, pero precisamente éste es su punto más débil, ya que la falta de ritmo y la densidad del texto causan que el cómic sea una lectura farragosa. La prioridad de Pekar y Roberson fue la fidelidad a la investigación y este hecho provoca que solo quien esté realmente interesado en los países balcánicos o en los procesos de paz y la naturaleza de los conflictos bélicos disfrutará al máximo su lectura.

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