Nela

Nela, de Rayco Pulido (Astiberri)

Nela ha sido una agradable sorpresa para mí. No conocía la novela Marianelade Benito Pérez Galdós, así que iba un poco a ciegas, nunca mejor dicho. Nela es una adaptación de esta novela, pero Rayco Pulido no se conforma con trasladar la historia al formato de la novela gráfica, sinó que dota a su obra de una nueva entidad, gracias a su excelente uso de los recursos propios del cómic.

Nela narra la historia de la joven Marianela, una adolescente huérfana que lleva una vida miserable en el pueblo cántabro de Socartes. Perdió a su madre cuando era muy pequeña y a consecuencia de un accidente tiene una salud muy precaria. En un pueblo minero como Socartes, no es apta para el trabajo físico, y este hecho la convierte en un estorbo. Por suerte para ella, el hijo del terrateniente del pueblo, Pablo, es ciego y ella le hace de lazarillo.

La relación entre ellos es mágica. Nela es la puerta de entrada al mundo para Pablo, y éste la tiene totalmente idealizada. Ambos se necesitan mutuamente, ya que si Pablo la necesita para moverse y para tratar de comprender la realidad; Nela necesita a su amo para sentirse útil, para que su vida tenga un sentido. Rayco Pulido adapta perfectamente las situaciones que se dan  entre los dos personajes, y a pesar de no utilizar textos de apoyo, los diálogos consiguen transmitir la intimidad de su relación.

Con la llegada a Socartes de un famoso oftalmólogo todo cambia, ya que Pablo y su familia tienen la esperanza de que su ceguera tenga solución. Para Nela, esta posible cura es una amenaza que hace que todo su mundo esté en peligro. La desdichada Nela, muy supersticiosa, reza para evitar que el renombrado médico tenga éxito.

La novela de Galdós, y evidentemente la adaptación de Rayco Pulido, trata muchos aspectos interesantes de la España del siglo XIX: la disputa entre religión y ciencia; la dicotomía entre lo urbano y lo rural, entre el progreso y el conservadurismo; y especialmente, la omnipresente desigualdad social. El retrato de la burguesía, que lavaba su conciencia mediante la caridad mientras explotaba a sus trabajadores con unas condiciones infrahumanas, es totalmente aplicable a la actualidad.

Rayco Pulido no se ha conformado con adaptar la novela. El autor canario ha creado un gran cómic. El ritmo que crea gracias a unos diálogos bastante fieles a la novela original tiene el contrapunto perfecto en la gran cantidad de diseños de página innovadores que utiliza en la obra. Multitud de viñetas de tamaños y composiciones diferentes, el uso del ocre para diferenciar la parte onírica del blanco y negro de la real y el rotulado manual de la obra son algunos de los elementos que ha usado Pulido en Nela.

Además, como el autor ha reconocido en numerosas entrevistas, el aspecto social también ha estado muy presente durante los dos años en los que ha estado trabajando en la novela gráfica. Por último, una recomendación, echadle un vistazo al blog del autor sobre el proceso de creación de la obra, en el que explica cosas tan interesantes como el diseño de la portada.

Historias del barrio

Historias del barrio, de Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí (Astiberri) També disponible en català (Dolmen)

La época de La Transición fue una etapa de grandes cambios en España. El paso de la dictadura franquista a un sistema democrático fue el aspecto principal; pero a nivel social, la segunda mitad de los años 70 y los primeros años 80 también fueron muy movidos. Con Historias del Barrio, Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí crearon un retrato del Barrio chino de Palma de Mallorca, aunque podría ser muchos barrios de muchas ciudades españolas de esa época.

El relato se basa en los recuerdos de la adolescencia de Beltrán, el guionista de la obra. La Palma de Mallorca de finales de los 70 poco tenía que ver con el centro turístico actual, y  en el caso del Barrio Chino, donde residía Beltrán, este hecho es aún más evidente. La pobreza, el alcoholismo, la violencia machista, la prostitución y las drogas tenían una gran presencia en esta zona de la capital balear; aunque también la amistad, la lealtad y el sentimiento de pertenencia estaban presentes. Historias del Barrio consta de diversos relatos breves, llenos de claroscuros, que conforman una visión cruda de lo que le tocó vivir a mucha gente en la España de esos años.

El guión de Gabi Beltrán está muy bien construido. A través de sus recuerdos, con un toque nostálgico, pero siendo consciente de la fortuna y el esfuerzo que necesitó para salir con éxito de ese difícil entorno, Beltrán presenta sus andanzas juveniles. En su pandilla, formada por chicos del Barrio Chino, la violencia, el abandono y el incumpliemiento de las leyes son el pan de cada día. Al mismo tiempo, los lazos existentes entre ellos tienen mucha fuerza, ya que la mayoría tienen situaciones familiares muy difíciles. La pandilla se acaba convirtiendo en su auténtica familia y en su principal punto de apoyo.
El dibujo de Seguí, se adapta perfectamente a las intenciones narrativas de Beltrán. En esta ocasión, el dibujante mallorquín se aleja del realismo de otras de sus obras (Las Serpientes ciegas) y crea unos personajes intencionadamente impersonales, con unos rasgos no demasiado definidos. Su intención es darnos una vía de escape de la dureza de las historias y acentuar la atmósfera del barrio, en detrimento de la individualización de los protagonistas. En cambio, Seguí sí que dibuja unos escenarios muy próximos a la realidad de la Palma de la época.
Lo mejor del cómic, en mi opinión, es la capacidad de ambos autores de trasladarnos a una época reciente de la Historia de España, que en muchos casos ha sido premeditadamente olvidada. De la mano de un grupo de jóvenes que estaban descubriendo las posibilidades que les ofrecía un lugar como el barrio chino, somos testigos de la dura vida a la que vieron abocados muchos adolescentes de la época.
Su descubrimiento del sexo, alejado de las visiones artificiales y edulcoradas que muestran la mayoría de obras ficción, es un claro ejemplo del tono de la novela gráfica. También  son muy interesantes las reflexiones de Gabi Beltrán sobre su pasado, que avanzan en paralelo al cómic, especialmente los momentos en los que el escritor mallorquín reconoce que pudo haber seguido el camino tortuoso de algunos de sus amigos, que cayeron en la heroína o en la delicuencia.
Por suerte, Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí decidieron dar continuidad a este proyecto, y recientemente Astiberri ha publicado el segundo volumen: Historias del barrio. Caminos, donde podremos seguir las venturas y desventuras de Beltrán y su pandilla en el Barrio Chino de Palma a mediados de los 80. Tengo muchas ganas de leerlo.

Hitler

Hitler. La novela gráfica, de Shigeru Mizuki (Editores de Tebeos, Glénat)

Los horrores del nazismo y la vida de Adolf Hitler, de la que aún se desconocen algunos aspectos, han provocado un enorme deseo por conocer en profundidad al dictador alemán. El cómic no ha sido ajeno a este interés y el nazismo y, especialmente el holocausto y los campos de concentración han sido el eje de diversas obras. Lo que hace especial la novela gráfica de Shigeru Mizuki, publicada inicialmente por capítulos en una revista japonesa en 1971, es que se centra exclusivamente en la figura de Hitler. No es la biografía definitiva del dictador alemán, pero es una buena manera de acceder por primera vez a su historia.

Creo que es especialmente atractiva para lectores jóvenes, seguramente más acostumbrados a la estética manga, ya que resume a grandes rasgos el recorrido vital del líder nazi, desde sus inicios como pintor en Viena, su paso como soldado por la Primera Guerra Mundial o sus inicios en la extrema derecha, hasta su ascensión al poder absoluto en el III Reich. Es una obra sencilla de leer, que obviamente no hace un análisis complejo de la figura de Hitler, pero es muy útil para dar un repaso breve y entretenido a uno de los personajes históricos que más interés suscitan.

A primera vista, el caricaturesco dibujo de Mizuki parece que le resta credibilidad al relato; pero a medida que se empieza la lectura ésto no es así. El dibujo de los personajes, de aparente sencillez, contrasta con el realismo de los escenarios en que transcurre la acción, que están muy documentados. Con el uso de este mecanismo, Mizuki consigue combinar la veracidad histórica con la capacidad didáctica de la narración.

Es muy interesante observar cómo el autor japonés fue capaz de relatar toda la vida de Adolf Hitler en menos de 300 páginas, sin dejar de lado ninguno de los episodios más destacados. El primer Hitler, pintor fracasado en Viena, no encuentra su lugar en el mundo y empieza a coquetear con el nacionalismo alemán. Después participa en la Primera Guerra Mundial, conflicto que como muestra Mizuki, le marcó profundamente.

A continuación, el relato se centra en la etapa, seguramente, más importante para comprender cómo un personaje de la calaña de Adolf Hitler pudo llegar a tener en sus manos el destino de gran parte del mundo. Los contactos con los grupos de extrema derecha en Múnich, su participación en el golpe de estado fallido del 23, el paso por la cárcel, donde escribió su libro Mein Kampf, y el ascenso hasta el poder absoluto en el Partido Nacionalsocialista tienen un lugar destacado en la novela gráfica. Pero Mizuki también intenta reconstruir la vida privada del dirigente nazi, centrándose especialmente en la relación con su sobrina.

Los últimos capítulos del cómic están dedicados a la Segunda Guerra Mundial y a las decisiones militares de Hitler. En mi opinión, el único problema de la biografía es el poco peso que tienen el holocausto y los campos de concentración, que aparecen, pero de forma tangencial. El final, por todos conocido, con el suicidio del dictador en el búnker de Berlín, refleja acertadamente cómo debieron ser los últimos días de un Hitler ya completamente fuera de sí.

Por último, tan solo recordar que si buscáis una biografía de Adolf Hitler que analice en profundidad la vida y obra del protagonista, es mejor que busquéis una de las múltiples biografías que de él han confeccionado prestigiosos historiadores. En cambio, si queréis tener una visión general y entretenida de su biografía, Hitler. La novela gráfica es una gran opción. La recomiendo especialmente para estudiantes y profesores, ya que es un tema que siempre provoca fascinación y, generalmente, en los programas de estudios no tenemos suficiente tiempo para tratar este tema extensamente.

Versus

Versus, de Luis Bustos (Entrecomics)

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Versus es la adaptación de Luis Bustos del relato A piece of steak (“Un buen bistec”) de Jack London. Esta historia fue publicada en el Saturday Evening Post en 1909, pero más de 100 años después, Bustos ha mostrado que sigue totalmente vigente. Pese a que no es un cómic de género histórico, como la mayoría de obras reseñadas anteriormente, Versus presenta tangecialmente algunos aspectos muy reveladores de la sociedad americana de inicios del siglo XX.

El protagonista del cómic es Tom King, un fantástico boxeador en horas bajas. Se ha hecho mayor y ha perdido su lugar privilegiado en el mundo del boxeo. Aún así, tiene una última oportunidad, un combate contra el joven negro Jesse Sandel.

Tom King lleva toda la vida peleando, ha ganado mucho dinero y ha tenido un nivel de vida muy elevado durante mucho tiempo; pero las cosas han cambiado. Debido a su precaria situación económica trata de encontrar un empleo, de lo que sea, pero es constantemente rechazado. La crisis que afecta a la industria y al puerto de su ciudad provocan que el desempleo sea muy elevado y Tom King es incapaz de aportar el sustento que necesitan su mujer, Lizzie, y sus hijos.

El combate entre King y Sandel, magistralmente dibujado por Bustos, simboliza la lucha entre lo viejo y lo nuevo; entre el obrero blanco del Este de los EEUU y los negros del Sur que llegan al noreste en busca de su merecida oportunidad. Los EEUU están cambiando a una velocidad vertiginosa a inicios del siglo XX y King es la metáfora de la vieja sociedad que trata de resistir los cambios.

El capitalismo salvaje de la época, que utiliza a los obreros para enriquecerse y cuando yo no le son útiles los abandona, está perfectamente reflejado en la novela gráfica. King, que ha ganado y ha hecho ganar mucho dinero, sólo tiene su oportunidad si acepta una condiciones míseras, pero la presión de tener que mantener a su familia es tan apremiante que no le queda otro remedio que aceptar. El bistec del título del relato, hace referencia a la miseria que padecen King y su familia (y gran parte de la sociedad americana), ya que el boxeador no puede comprar ni un pedazo de carne, e incluso, para que él pueda alimentarse la noche antes del combate, sus hijos se van a la cama sin cenar.

Luis Bustos ha hecho un trabajo genial con esta adaptación. A nivel gráfico, la variedad de recursos de la que hace gala el madrileño es apabullante. Las composiciones de página están muy cuidadas, y muchas de ellas son tremendamente originales, mención especial para el uso de las cuerdas del ring como límites entre las viñetas y para las raíces de Tom King, espectaculares ambas. Multitud de estilos están presentes en Versus, pero en mi caso las reminiscencias a Frank Miller y a Osamu Tezuka son las más reconocibles.

Por último, digna de destacar también la preciosa edición que ha hecho la pequeña editorial Entrecomics Comics. Es cuadrada, como un cuadrilátero; el papel de la portada es áspero como los guantes de un boxeador o como la historia que cuenta. Una historia fantástica con un dibujo excepcional, y para que veáis que lo elogios no son gratuitos os enlazo unas páginas de muestra disponibles en la web de la editorial.

Macedonia

Macedonia, de Harvey Pekar, H. Robertson y Ed Piskor (La Cúpula)

Harvey Pekar es muy conocido por ser el guionista de la legendaria American Splendor,  en la que grandes dibujantes como Robert Crumb o Joe Sacco, entre otros, daban vida a las andanzas cotidianas del propio Pekar. En esta ocasión, el guionista americano colaboró con Heather Roberson y con el dibujante Ed Piskor para crear Macedonia, una obra muy alejada del costumbrismo intencionadamente patético de American Splendor.

Heather Roberson era una estudiante de Peace and Conflict Studies (Estudios sobre Paz y conflictos) en California. Tras discutir con un profesor que defendía la inevitabilidad de la guerra, y después de utilizar el caso de Macedonia como ejemplo de que era posible evitar el conflicto; decidió viajar al país balcánico a estudiar con detalle cómo era posible que las guerras de la antigua Yugoslavia no hubieran llegado a ese lugar. Éste es el punto de partida del cómic, un viaje a un país bastante desconocido de la mano de la autora, aunque poco tiene que ver Macedonia con la obra de Guy Delisle.

El objetivo de Roberson era escribir su tesis doctoral sobre el caso macedonio, en concreto sobre las herramientas del derecho nacional e internacional que hicieron posible que Macedonia no sufriera una guerra. Esta investigación es la base del cómic, ya que por sus páginas aparecen continuamente jueces, abogados, trabajadores de la ONU, diplomáticos y politólogos que son interrogados en profundidad por la protagonista. En muchas ocasiones la sensación es de estar ante una obra académica y no ante un cómic.

Al mismo tiempo que la investigación avanza, asistimos al descubrimiento de la vida cotidiana macedonia por parte de Heather Roberson. La división étnica entre macedonios y albaneses está muy presente en el país, y Roberson va descubriendo que la realidad nada tiene que ver con el supuesto paraíso multicultural. En mi opinión esta es la parte más interesante del cómic, con los viajes y aventuras de la protagonista, ya que los fragmentos más centrados en la legislación son demasiado densos.

Formalmente, el dibujo de Piskor es correcto, pero aunque trate de conseguir un estilo realista a lo Joe Sacco, creo que no está ni mucho menos a su altura. El afán por transmitir al ciento por ciento los avances de la investigación de Roberson provoca que en muchos momentos los textos sean muy extensos y que el dibujo quede en un segundo plano, tan solo funcionando como contexto.

Finalmente, sólo añadir que Macedonia es una novela gráfica muy interesante. Trata un tema complejo  con total rigurosidad, pero precisamente éste es su punto más débil, ya que la falta de ritmo y la densidad del texto causan que el cómic sea una lectura farragosa. La prioridad de Pekar y Roberson fue la fidelidad a la investigación y este hecho provoca que solo quien esté realmente interesado en los países balcánicos o en los procesos de paz y la naturaleza de los conflictos bélicos disfrutará al máximo su lectura.

España. Una, grande y libre

España. Una, grande y libre, de Carlos Giménez (Glénat, DeBolsillo)

España. Una, grande y libre es un volumen en el que se recopilan las historietas realizadas por Carlos Giménez, en muchos casos con guiones de Ivá, para la revista satírica El Papus, durante 1976 y 1977. Son historias cortas, generalmente de dos páginas, que transmiten la particular visión de los autores sobre los convulsos momentos políticos y sociales de la España de la Transición.

Originalmente estas historias se publicaron en tres volúmenes, que seguían el orden cronólogico para agrupar las historietas en tres etapas: las que tratan sobre el primer gobierno de Adolfo Suárez, a partir de julio de 1976; las que se centran en el Referéndum sobre la Reforma Política de diciembre de 1976; y por último, las que retratan la etapa previa a las Elecciones Generales de junio de 1977. Estos tres hechos, centrales en toda la etapa de la Transición a la democracia, permiten a Carlos Giménez hacer un retrato personal y muy alejado de la verdad histórica oficial de la excesivamente sacralizada Transición.

Son muchos los temas que trata Giménez, pero hay algunos que son especialmente importantes para comprender la Transición, ya que generalmente quedan en un segundo plano o directamente ocultados en las hagiografías del período. La violencia de la extrema derecha o las renuncias que tuvo que hacer la izquierda empiezan a ser tenidas en cuenta en los últimos estudios sobre la España de finales de los 70, pero Carlos Giménez ya denunciaba estos hechos en 1976 y 1977. Los militares, muy poderosos en aquella época, también reciben su cuota de crítica; e incluso, en la última historia, el autor denuncia el atentado que sufrió El Papus.

El característico estilo de Giménez, con unos personajes muy expresivos, en ocasiones caricaturescos, permite dotar de una gran fuerza a las historias. El genial uso del blanco y negro, como en otras de sus obras, consigue retratar con gran realismo la realidad político-social española de la época. Giménez también utiliza elementos comunes en la comunicación política como pancartas, carteles o mítines electorales, de manera que refleja la gran politización de la sociedad de esos años, que ansiaba alejarse del franquismo y crear un estado realmente democrático.

El relato oficial sobre la Transición explica que fue el mejor pacto posible y que todos los actores que intervinieron renunciaron a aspectos importantes de sus propuestas por el bien común de todos los españoles. En España. Una, grande y libre los autores muestran a un Régimen que aún dominaba todos los resortes del poder, que defendía a los grupos violentos de extrema derecha y que utilizaba el miedo a una involución o a una intervención militar para perpetuar las bases del sistema franquista.

Este recopilatorio es una joya para comprender la cruda realidad del paso de la dictadura a la democracia en España, pero también para entender cómo era esa sociedad. Las alusiones a algunos de los delicuentes más famosos de la época, a la multitud de partidos políticos minoritarios que existían o a algunas problemáticas sociales que aún están vigentes complementan la visión política de esta etapa. En ocasiones pensamos que ciertos problemas son muy recientes, pero ya en 1976 y 1977 Carlos Giménez los denunciaba. Esta tira final no es de 2010, es de finales de los años 70.

Hoy, 6 de diciembre de 2014, Día de la Constitución, es una gran ocasión para releer a Giménez y entender el contexto en que ésta se aprobó hace ya 36 años.

Vals con Bashir

Vals con Bashir, de Ari Folman y David Polonsky (Salamandra Graphic)

A diferencia de otras ocasiones, en que un cómic se adapta para hacer un película de animación – por ejemplo, Persépolis -, Vals con Bashir siguió el camino inverso y fue una película de animación la que se adaptó al formato cómic. Este hecho se nota en algunos momentos, especialmente en algunos de los flashbacks, que funcionan mejor en la película. Pese a ello, gracias a que David Polonsky fue el director de animación de la película y es el dibujante del cómic, el resultado de la adaptación es excelente.

La trama es bastante sencilla: Ari Folman, el guionista de la novela gráfica, trata de reconstruir su experiencia bélica y recuperar sus recuerdos de la guerra del Líbano de 1982. En este conflicto, Israel invadió el sur del Líbano para atacar los campos de refugiados palestinos donde, según el gobierno hebreo, se escondían militantes de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) de Yassir Arafat. El episodio más trascendente de la guerra fue la masacre de Sabra y Chatila: ante la inacción del ejército de Israel, paramilitares cristianos maronitas asesinaron a unos 2.400 palestinos (cifra ofrecida por la Cruz Roja) que residían en estos campos de refugiados.

El cómic tiene dos niveles narrativos que discurren en paralelo: el presente, en el que Ari Folman trata de recordar lo que vivió en Líbano mediante conversaciones con compañeros del ejército y con sus amigos; y el pasado -1982- , al cual nos traslada con el uso de constantes flashbacks. A la manera de Joe Sacco, Folman trata de reconstruir la historia a partir de los testimonios de participantes en los hechos; aunque existe un gran diferencia con la forma de proceder del autor maltés. Y es que Ari Folman estuvo implicado directamente en su objeto de investigación, no es solamente un observador externo.

Visualmente Vals con Bashir es un cómic espectacular, sobretodo la parte en que los autores nos trasladan a la guerra del 82. La mezcla entre dibujo, animación y fotografía consigue un resultado asombroso. El uso del color, y especialmente del claroscuro, dota a la novela gráfica de una atmósfera muy especial que se adpata perfectamente al objetivo narrativo de Ari Folman. La recreación de Beirut y de los campos de refugiados, muy realista, también muestran el dominio artístico de Polonsky.

Por último, es destacable la visión muy crítica con la actuación de Israel que muestra Forman a medida que avanza el relato. Pese a la existencia de algunas iniciativas como Breaking the Silence, pocas veces un ex-combatiente israelí ha denunciado tan claramente al ejército de Israel y a sus altos mandos. En esta ocasión, fue Ariel Sharon, que posteriormente llegaría a Primer Ministro, quién a causa de sus decisiones, facilitó que las milicias cristianas cometieran las matanzas de Sabra y Chatila.

En definitiva, Vals con Bashir es un muy buen cómic que narra uno de los episodios más sangrientos de la historia reciente del conflicto entre Israel y Palestina, aunque las matanzas sucedieran en el Líbano. A continuación os dejo el enlace del tráiler de la película, también muy recomendable.