Las meninas

Las Meninas, de S. García y J. Olivares (Astiberri)

La obra de Santiago García y Javier Olivares es tremendamente original. No es una biografía de Velázquez, aunque algunos episodios de su vida son el hilo conductor de la narración; y tampoco es la historia del famoso cuadro del pintor sevillano. Las Meninas incluye estos dos elementos, pero va mucho más allá: reflexiones sobre la naturaleza del arte, sobre qué convierte a una obra en obra maestra, sobre la recepción posterior de estas obras, sobre la influencia de los grandes genios en las generaciones posteriores de artistas, sobre el paso de artesano a artista y muchos temas más.

A partir del intento por parte de Velázquez de ingresar en la Orden de Santiago, esto es, de acceder a la nobleza, asistimos a diversos episodios que configuraron el carácter del artista y que marcaron profundamente la evolución de su obra. Sus dos viajes a Italia fueron importantes, pero fue el encuentro con José de Ribera, “El españoleto” en Nápoles, el que más huella dejó  en Velázquez. Su ambición por crear una “auténtica obra maestra” que lo hiciera inmortal fue el motor del pintor.

Las relaciones de Velázquez con otros pintores de su época y con su esclavo tienen un papel central en el relato, ya que García y Olivares muestran con maestría cómo éstas influyen en la evolución pictórica y personal del artista. Las diferentes visiones del arte que tienen Rubens y Velázquez, por ejemplo, quedan perfectamente plasmadas, y sirven para evidenciar que el debate en torno a su naturaleza no es algo reciente.

Además de la gestación de Las Meninas, en la novela gráfica son muy importantes las apariciones de otros artistas como Dalí o Picasso, que dan fe de la influencia que tuvo en ellos y en su obra el cuadro de Velázquez. El deseo del sevillano de ser recordado por su obra se ha convertido en realidad y a lo largo de más de 300 años ha influido en multitud de artistas.

Otro elemento fundamental es la figura del pintor de corte, en este caso en la corte de Felipe IV. La relación entre el monarca y el pintor es muy cercana, pero al mismo tiempo las formalidades y la burocracia de la época hacen que en ocasiones surjan conflictos. Trabajar en un oficio manual impedía el acceso a la nobleza, así que Velázquez tenía que justificar que lo que él hacía no era un oficio sino un arte, hecho que chocaba con la mentalidad de la época. Velázquez fue revolucionario en muchos aspectos.

A nivel gráfico poco puedo decir, la demostración de Javier Olivares es sencillamente espectacular. La multitud de estilos, los juegos visuales con todo tipo de viñetas y la fuerza que transmite cada pincelada convierten la lectura de Las Meninas en una gran experiencia.

Por último, me gustaría destacar el final del cómic en el que por fin descubrimos cuál es el secreto de Las Meninas. La habilidad que muestran García y Olivares para resolver el misterio es fantástica. Una gran novela gráfica con multitud de lecturas posibles, que en mi humilde opinión está perfectamente a la altura del cuadro de Velázquez.

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